El punto de inflexión que estamos viviendo
La programación tradicional está experimentando una transformación sin precedentes. Según Marc Brooker, experto en ingeniería de software con trayectoria en Amazon Web Services (AWS), nos encontramos en un momento crítico donde el costo de transformar lógica de negocio en código funcional ha disminuido prácticamente a cero. Esta evolución plantea una pregunta fundamental para founders y profesionales tecnológicos: ¿cómo navegamos este cambio radical?
Durante décadas, escribir código fue el principal cuello de botella en el desarrollo de software. Cada línea representaba horas de trabajo especializado, pruebas meticulosas y mantenimiento continuo. Hoy, con la explosión de herramientas de inteligencia artificial generativa y plataformas low-code/no-code, ese paradigma se desmorona ante nuestros ojos. Plataformas como OutSystems, Bubble o Adalo permiten crear aplicaciones funcionales mediante interfaces visuales, reduciendo el esfuerzo en lógica de negocio simple entre 70% y 90%.
Dos caminos divergentes para profesionales tech
Brooker presenta con claridad meridiana dos trayectorias posibles para quienes trabajamos en tecnología:
El camino de la resistencia
La primera opción es aferrarse a la programación tradicional como un oficio artesanal en declive. Este camino implica defender la escritura manual de código como valor en sí mismo, ignorando que la automatización hace cada vez más irrelevante esta habilidad aislada. Similar a cómo los calculistas humanos fueron reemplazados por computadoras en el siglo XX, insistir exclusivamente en sintaxis y lenguajes tradicionales puede convertirse en una trampa profesional.
Este no significa que programar carecerá de valor, sino que el valor migrará desde escribir código hacia orquestar sistemas complejos y resolver problemas de negocio con herramientas automatizadas.
El camino de la innovación
La segunda trayectoria, mucho más prometedora aunque incierta, implica aprovechar estas nuevas herramientas para multiplicar capacidades creativas y ejecutar ideas a escala impensable hace apenas cinco años. Founders que adoptan este mindset pueden:
- Desarrollar MVPs (Minimum Viable Products) en días en lugar de meses
- Validar hipótesis de negocio con inversión mínima en desarrollo
- Iterar productos basándose en feedback real de usuarios, no en ciclos de desarrollo eternos
- Concentrar recursos en diferenciación real: experiencia de usuario, modelo de negocio y go-to-market
Este camino requiere cambiar la identidad profesional de «programador que escribe código» a «arquitecto de soluciones que orquesta tecnología». Es una transición incómoda pero necesaria.
Lo que sigue siendo difícil (y valioso)
A pesar de la automatización en lógica de negocio básica, construir sistemas completos, escalables y robustos sigue siendo profundamente complejo. Brooker señala correctamente que el verdadero desafío técnico migró hacia:
Arquitectura de sistemas distribuidos: Orquestar microservicios, manejar consistencia eventual, diseñar para fallos inevitables. Empresas como Netflix, Uber o Mercado Libre no destacan por escribir código básico rápido, sino por resolver problemas de escala que ninguna herramienta low-code puede automatizar completamente.
Seguridad y compliance: Proteger datos sensibles, cumplir regulaciones como GDPR o normativas locales, diseñar sistemas resilientes ante ataques. Esto requiere expertise profundo que va mucho más allá de generar código con IA.
Optimización de rendimiento: Cuando tu aplicación tiene millones de usuarios, cada milisegundo cuenta. Identificar cuellos de botella, optimizar bases de datos, implementar cachés inteligentes: estas habilidades seguirán siendo críticas.
Innovación en modelos de negocio: La tecnología es commodity; el valor está en cómo la usas para resolver problemas reales. Founders exitosos del ecosistema LATAM como Rappi, Nubank o Kavak no ganaron por tener el mejor código, sino por encontrar product-market fit con ejecución impecable.
Lecciones prácticas para founders tech en 2026
Para founders construyendo startups hoy, esta transformación ofrece oportunidades concretas:
1. Reduce tiempo hasta validación
Usa herramientas low-code o IA generativa (como GitHub Copilot, Cursor o v0.dev) para lanzar prototipos funcionales en semanas. El objetivo es aprender del mercado, no construir arquitectura perfecta desde día uno.
2. Invierte en lo que no se automatiza
Dedica recursos a entender profundamente a tus usuarios, diseñar experiencias excepcionales y construir canales de distribución. La programación básica se está commoditizando; la empatía, creatividad estratégica y ejecución comercial no.
3. Contrata por visión, no solo por código
Busca perfiles que entiendan sistemas complejos, tengan curiosidad voraz y sepan cuándo usar herramientas automatizadas versus cuándo escribir código custom. La habilidad de conectar tecnología con impacto de negocio vale más que dominar diez lenguajes de programación.
4. Abraza la incertidumbre
Como señala Brooker, el segundo camino es incierto pero prometedor. Ningún founder exitoso llegó ahí con mapa detallado. La ventaja competitiva está en adaptarse más rápido que la competencia, experimentar sin miedo al fracaso y aprender de cada iteración.
El ecosistema tech hispano ante esta transformación
América Latina tiene una oportunidad única en este contexto. Históricamente, la región enfrentó escasez de talento tech y costos altos de desarrollo. Ahora, con herramientas que democratizan la creación de software, founders latinoamericanos pueden competir globalmente con menos capital y equipos más pequeños.
Casos como Clip en México, Ualá en Argentina o Platzi en Colombia demuestran que el talento hispano no carece de capacidad técnica ni visión. Lo que históricamente faltaba era acceso a herramientas y capital. La IA y el low-code nivelan parte de esa cancha.
Sin embargo, también existe el riesgo de quedarse atrás. Founders que no adopten estas herramientas perderán velocidad frente a competidores más ágiles. La brecha no será entre quienes saben programar y quienes no, sino entre quienes aprovechan automatización para escalar ideas y quienes insisten en métodos obsoletos.
Conclusión
Estamos en un punto de inflexión histórico. La programación tradicional no desaparecerá, pero su rol cambiará radicalmente. Para founders y profesionales tecnológicos, la pregunta no es si este cambio ocurrirá, sino cómo nos posicionaremos ante él.
El consejo de Marc Brooker es claro: elige el camino de la innovación. Usa las nuevas herramientas para multiplicar tu impacto, enfócate en resolver problemas complejos que aún no tienen soluciones automatizadas, y mantén la humildad para aprender continuamente. El futuro pertenece a quienes construyen sistemas completos que transforman industrias, no a quienes escriben líneas de código perfectas en soledad.
La tecnología es más accesible que nunca. La pregunta es: ¿qué vas a construir con ella?
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Fuentes
- https://brooker.co.za/blog/2026/02/07/you-are-here.html (fuente original)
- http://dspace.umh.es/bitstream/11000/27085/1/TFG-Corredor%20Pay%C3%A1,%20%C3%81lvaro.pdf (contexto sobre innovación tecnológica)
- https://www.smartick.es/blog/programacion/que-es-la-programacion/ (tendencias en programación)
- https://www.tecnocampus.cat/es/noticies?page=117 (referencia adicional)













