El privilegio de la mala gramática
Cuando empiezas tu carrera profesional, cada email es un ejercicio de perfeccionismo. Revisas tres veces la ortografía, ajustas el tono para sonar maduro y profesional, eliminas cualquier rastro de informalidad. Inviertes 30 minutos en un mensaje de dos párrafos. Y cuando finalmente presionas enviar, tu jefe responde en segundos con algo como: ‘K let circle back nxt week bout it . thnks’.
Esta experiencia, compartida por millones de profesionales jóvenes, revela una dinámica fascinante sobre el poder y la comunicación corporativa: mientras más alto estás en la jerarquía, menos te importa la gramática.
La paradoja de la comunicación ejecutiva
La observación no es nueva, pero cobra relevancia con cada filtración de emails corporativos. Desde el hackeo a Sony Pictures en 2014 hasta recientes documentos judiciales que exponen correspondencia de figuras como Elon Musk, Bill Gates y Richard Branson, el patrón es consistente: los emails de ejecutivos de alto nivel están plagados de errores tipográficos, gramática descuidada y una informalidad que cualquier empleado junior consideraría inaceptable.
La razón es paradójicamente simple: la buena gramática es una señal de estatus cuando no tienes estatus. Los profesionales junior invierten tiempo en perfeccionar sus emails porque están construyendo credibilidad. Necesitan demostrar competencia, madurez y profesionalismo. Pero cuando ya eres CEO o tienes poder establecido, esa necesidad desaparece. Tu influencia no depende de cómo escribes un email.
El cambio generacional en la comunicación
En empresas tech y startups, esta informalidad se ha normalizado aún más. El uso de emojis en comunicaciones profesionales, respuestas de una palabra, y el característico ‘Sent from my iPhone’ se han convertido en marcadores de disponibilidad y agilidad, más que de descuido.
Para la Generación Z y Millennials que ingresaron al mercado laboral con códigos estrictos sobre profesionalismo escrito, esta contradicción genera confusión inicial. ¿Debo sonar formal o casual? ¿Es apropiado usar emojis? La respuesta, frustrante pero real, es: depende de tu posición en la jerarquía.
Implicaciones para founders y líderes
Si eres founder o líder de equipo, esta dinámica tiene implicaciones prácticas para tu cultura organizacional:
1. Autoevaluación de tu comunicación: ¿Estás enviando señales de accesibilidad o de descuido? La informalidad puede humanizarte, pero también puede percibirse como falta de respeto si tu equipo está invirtiendo esfuerzo en comunicarse contigo de manera pulida.
2. Establece normas explícitas: En lugar de asumir que todos entienden el código, comunica abiertamente el estilo de comunicación esperado. Algunas startups tienen guías internas que normalizan la informalidad para reducir la ansiedad de comunicación asimétrica.
3. Reconoce el privilegio: Si puedes permitirte escribir emails descuidados, probablemente es porque has construido suficiente capital social. Pero no todos en tu equipo tienen ese lujo. Un junior que imita tu informalidad puede ser juzgado de manera diferente.
El futuro de la comunicación profesional
Las herramientas de IA como los asistentes de escritura están democratizando parcialmente este privilegio. Ahora cualquiera puede generar un email impecable en segundos. Pero esto también plantea nuevas preguntas: ¿devaluará esto la señal de competencia que representa la buena escritura? ¿O simplemente desplazará las dinámicas de poder hacia otros marcadores?
Lo que parece claro es que la autenticidad en la comunicación está ganando terreno. Las nuevas generaciones valoran más la transparencia y la humanidad que la perfección formal. Pero mientras existan jerarquías, existirán códigos de comunicación diferenciados por nivel de poder.
Conclusión
La gramática no es solo gramática. Es una señal, un marcador de estatus, una forma de negociar poder en el espacio profesional. El ‘privilegio gramatical‘ revela cómo las reglas implícitas de comunicación corporativa refuerzan estructuras de poder existentes.
Para founders y líderes, la lección es doble: sé consciente del privilegio que te permite comunicarte de manera informal, y considera cómo tus patrones de comunicación impactan la cultura de tu startup. En un ecosistema donde la velocidad importa, quizás la informalidad eficiente sea la nueva norma. Pero esa transición debe ser intencional, no accidental.
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Fuentes
- https://tadaima.bearblog.dev/privilege-is-bad-grammar/ (fuente original)













