¿Cómo funciona el centro de datos móvil de la Fórmula 1?
La Fórmula 1 mueve 650 terabytes de datos en cada fin de semana de carrera, procesando 1,4 terahertzios de capacidad de cómputo directamente sobre el asfalto de circuitos como el de Madrid o Monza. Esto no es marketing: es la infraestructura informática más exigente del deporte motor, y desde 2025 toda depende de Lenovo, su partner tecnológico global.
Para un founder de tecnología, este despliegue representa uno de los casos de estudio más interesantes sobre virtualización, logística de datos y eficiencia energética en entornos extremos. No se trata solo de cronometrar coches a 300 km/h: es mantener 750 equipos ejecutando más de 40 sistemas de software a medida funcionando sin fallos, bajo temperaturas extremas, con vibraciones brutales y con cero margen para error.
El Event Technical Centre (ETC), como llaman al "hospital de campaña" técnico que montan y desmontan para cada Gran Premio, alberga granjas de servidores que viajan en tres contenedores de carga de Boeing 777 alrededor del mundo. Cada fin de semana es una operación logística de coordinación perfecta: en Monza, apenas siete horas después de la bandera a cuadros, todo el equipamiento está empaquetado y subido a camiones con doble conductor que condujeron 24 horas seguidas hasta Madrid.
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👥 Unirme a la comunidadDe 250 toneladas a tres contenedores: la evolución logística
Hace poco más de una década, montar el despliegue técnico de un Gran Premio era un desafío logístico titánico. En 2017, la F1 desplazaba un centro de datos de 250 toneladas repartidas en 14 contenedores técnicos. Era una operación masiva que limitaba la flexibilidad y encarecía cada carrera.
A partir de 2020, la F1 decidió dar el salto a la virtualización y la gestión remota. Hoy han logrado comprimir todo el corazón informático en pista a solo tres contenedores. Estos no son cajas normales: por dentro están equipados con bastidores de 19 pulgadas montados sobre aislantes antivibración específicos para amortiguar los impactos del transporte aéreo y terrestre.
El truco maestro para cumplir calendarios imposibles es simple pero brillante: existen dos estructuras de edificio gemelas que van alternándose por el mundo. El edificio se duplica físicamente, pero la electrónica interna —todos los racks y servidores— viaja en esos tres contenedores. La tensión logística es extrema: el equipo técnico vuela en avión el domingo y se reencontra con sus racks el martes por la mañana para conectarlo todo por fibra.
Lee Wright, Director Adjunto de IT de la F1, lo dejó claro: "Exigimos que el equipo encienda siempre a la primera. La fiabilidad es el pilar fundamental". Para un founder que opera infraestructura crítica, esta frase resume el desafío de cualquier sistema distribuido en entornos hostiles.
Dentro de la bestia: 1,4 THz de cómputo sobre asfalto
Una vez dentro del ETC, la ficha técnica de la plataforma de virtualización que Lenovo despliega es impresionante:
- 1,4 THz de capacidad de cómputo repartidos en 512 núcleos CPU.
- 8,2 Terabytes de memoria RAM.
- 100 Terabytes de almacenamiento masivo All-Flash.
En un solo fin de semana, este sistema procesa entre 350.000 y 400.000 pasos de transpondedores de cronometraje, genera hasta 800 páginas de documentos oficiales electrónicos y maneja entre 300 y 400 GB de datos locales. Todo esto corriendo sobre servidores Lenovo ThinkSystem y estaciones ThinkStation P3 Ultra.
Pero lo más relevante para un founder de tecnología no es solo la potencia bruta: es el modelo de procesamiento. La nueva plataforma de telemetría in situ permite procesar y deduplicar unos 8 TB de telemetría directamente en el ETC, evitando enviar los datos previos a Reino Unido. Este enfoque de edge computing ha reducido la latencia en la entrega a los equipos hasta en 0,3 segundos (300 milisegundos).
El sistema mantiene un canal bidireccional de 50 Mbps con cada coche. No solo recibe datos del motor, acelerador o frenos, sino que envía órdenes de vuelta al monoplaza: encender las luces en el volante del piloto, fijar límites durante el Virtual Safety Car o habilitar el DRS en zonas autorizadas.
Producción remota: 650 TB entre Madrid y el Reino Unido
Aquí es donde el modelo se vuelve realmente disruptivo. La retransmisión que ves en televisión no se edita ni se realiza entera desde el circuito. La F1 tiene su centro neurálgico de producción en el Media & Technology Centre (M&TC) en Biggin Hill, al sureste de Londres, desde donde distribuyen la señal a más de 180 territorios para 820 millones de espectadores.
Este sistema permite repartir la plantilla técnica: 160 personas en el circuito y 140 trabajando desde Reino Unido, unas 300 personas dedicadas al núcleo duro de ingeniería. Calculan que entre el circuito y la base en Reino Unido moverán más de 650 terabytes de datos en todo el fin de semana, alcanzando picos de ancho de banda de 8,5 Gbps al arranque.
Enviar 28 señales de vídeo en UHD HDR individuales por satélite o fibra no es escalable en ancho de banda. La solución de ingeniería es elegante: en la galería del circuito combinan las 28 cámaras de pista en directo para crear un único flujo continuo unificado (track mix) a máxima calidad que envían a Reino Unido. Y si ocurre un desastre en la sede central, la galería del ETC es un plató de realización secundario 100% funcional capaz de asumir la emisión global en directo.
Refrigeración por líquido: la tendencia que cambia los data centers
En la base central de Biggin Hill gestionan un centro de datos con 66 armarios de servidores. Para reducir costes y el impacto medioambiental, han implantado la tecnología de refrigeración por líquido Lenovo Neptune.
En lugar de mover aire frío con ventiladores gigantescos, el sistema hace pasar agua templada directamente por encima de los procesadores. Según Lenovo, esto aumenta la eficiencia energética hasta un 40% y permite instalar infraestructura de GPU para ejecutar modelos de IA e inferencia en local.
Esto no es anecdótico. El mercado de refrigeración líquida para data centers casi se duplicó en 2025, acercándose a los US$3.000 millones, y está proyectado a alcanzar los US$7.000 millones para 2029, según un reporte de Dell'Oro Group de enero de 2026. La razón es física: las GPUs modernas consumen entre 700 y 1.000 vatios por chip, y los racks de entrenamiento de IA ya tiran de 120 a 130 kW totales. El aire no puede disipar eso eficientemente.
Lenovo reporta que sus productos Neptune crecieron 300% interanual en ventas durante el tercer trimestre fiscal terminado en diciembre de 2025, cuando su Infrastructure Solutions Group (ISG) alcanzó un récord de US$5.200 millones en ingresos, un aumento del 31% interanual. La compañía espera que el mercado de infraestructura de IA se triple para 2028.
Google lleva siete años usando refrigeración líquida en más de 2.000 TPU pod deployments a escala de gigavatios. Microsoft migró todos sus nuevos diseños de data centers a refrigeración líquida cerrada en agosto de 2024, ahorrando más de 125 millones de litros de agua por instalación al año. Meta invirtió US$800 millones en un data center con refrigeración líquida para IA en Indiana.
La F1 no es una excepción aislada: es parte de una transformación estructural de la infraestructura tecnológica global.
¿Qué significa esto para tu startup?
El despliegue técnico de la Fórmula 1 ofrece lecciones concretas para founders que operan infraestructura distribuida, especialmente en contextos donde la disponibilidad es no negociable y los entornos son impredecibles.
1. Edge computing reduce latencia y costos de transferencia. Procesar los 8 TB de telemetría directamente en el circuito, antes de enviar nada a la nube central, ahorra ancho de banda y reduce la latencia en 300 ms. Para startups que manejan IoT, sensores industriales o datos en tiempo real, esta arquitectura —procesar donde nace el dato y enviar solo lo esencial— se aplica directamente. Si tu stack envía todo raw a la nube, estás pagando dos veces: en egress y en latencia.
2. La redundancia no es opcional, es diseño. Tener dos edificios físicos idénticos que rotan por el mundo, con toda la electrónica concentrada en contenedores portátiles, es una estrategia de resiliencia operativa brillante. Para funders que escalan servicios críticos, la pregunta no es "¿qué pasa si falla?" sino "¿cómo diseñamos para que fallar sea imposible?". El plan B de la F1 —un plató de realización secundario totalmente funcional en el circuito— debería ser estándar en cualquier infraestructura que soporte operaciones en vivo.
3. La refrigeración líquida ya no es niche. Con racks de IA superando los 100 kW, el aire se quedó corto. Si tu startup planea desplegar infraestructura de GPU on-premise o en colocation, la refrigeración líquida directa al chip (direct-to-chip cold plate) representa el camino más viable para retrofits, mientras que la inmersión single-phase es ideal para greenfield builds. Ignorar esto ahora será mucho más caro que adoptarlo desde el día uno.
4. La virtualización y el trabajo remoto son estratégicos, no solo humanos. El modelo de producción remota de la F1 no solo ahorra costos logísticos: cambió la vida del personal técnico, permitiendo a profesionales como Lee Wright seguir aportando estando más cerca de su familia. Para startups globales, descentralizar la operación técnica entre hubs remotos y puntos de campo no es solo una ventaja competitiva: es una decisión de retención de talento.
Fuentes
- Llevo 21 años sin ver la F1, pero entrar a su centro de datos itinerante de 650 TB ha sido el paraíso 'techie' definitivo
- Lenovo Restructures Data Center Unit As AI Drives Double-Digit Growth To Record Sales
- Why AI rack densities make liquid cooling nonnegotiable
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