Lo que pasó con Furo
Furo, una startup alemana de software para sistemas de almacenamiento industrial en baterías, cerró una ronda de US$4M con inversores mayoritariamente estadounidenses apenas un año después de su fundación. Tres jóvenes de 28 años —Lena Sophia Voß, Leonie Wagner y Simon Wittner— decidieron dejar Silicon Valley (donde habían pasado por Stanford, UC Berkeley, Apple, Google X y startups de IA) y montar el equipo en Múnich.
El nombre anterior del proyecto era Lumera Energy, que se gestó dentro del programa de aceleración de Neo. Al regresar a Alemania, los fundadores pivotaron hacia Furo, se enfocaron en ayudar a grandes industrias a reducir su factura eléctrica y ya cerraron como cliente a Deutsche Bahn, la estatal ferroviaria alemana. "En estos momentos avanzamos más rápido en Europa que si nos hubiéramos quedado en EE. UU.", resumió Voß a TechCrunch.
Quiénes apostaron US$4M
La ronda fue liderada por TQ Ventures (EE. UU.) y contó con la participación de Neo y el fondo de Sheryl Sandberg, Sandberg Bernthal Venture Partners, además del programa académico en que se conocieron los fundadores: el Center for Digital Technology and Management (CDTM) de Múnich. Furo está legalmente constituida como una Delaware C Corp, lo que le permite operar con estructura americana mientras su sede operativa queda en Alemania.
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👥 Construir en la comunidadPor qué Alemania y no San Francisco
Voß es clara: "No volvimos a Europa porque no tuviéramos otra opción. Teníamos ofertas de tiempo completo en Apple, Google X y varias startups de IA, y todos podíamos habernos quedado con visa". El regreso fue una decisión calculada, basada en tres argumentos:
- Mercado más cerca del problema. Alemania pasó por sucesivas crisis energéticas durante los últimos cinco años, lo que disparó el interés de grandes industrias por herramientas de gestión energética. Estar lejos de los clientes hacía más difícil cerrar contratos, admite Voß.
- Red y acceso a talento técnico. El país y la región europea cuentan con hubs como TU Munich y el propio CDTM, donde los fundadores se formaron. "Cada vez que tenemos un reto, sabemos exactamente a quién llamar", explica Voß.
- Costos de ingeniería mucho más bajos. "Si comparas el sueldo de un ingeniero en EE. UU. con uno en Alemania, es simplemente mucho más barato", apuntó la cofundadora. El presupuesto de sueldos que Furo presentó a sus inversores estaba en el extremo alto del mercado alemán, pero los inversores estadounidenses les preguntaban si logrían contratar talento con ese nivel. Es decir, el mismo dinero rinde más.
El nuevo manual para fundadores internacionales
El caso de Furo encaja con una tesis que Andreessen Horowitz (a16z) expuso en agosto de 2026: "existe ahora una ventaja en tener un pie en tu país de origen y otro en Silicon Valley". Lo explicó su partner Gabriel Vasquez a TechCrunch: el 44% de las inversiones de a16z Apps Fund One y Two tienen al menos un fundador internacional.
Según Vasquez, los corporativos europeos solían limitarse a colaborar con startups mediante programas de innovación abierta y aceleradoras, rara vez como clientes pagos. Francia llegó a lanzar una iniciativa pública —"I Choose French Tech"— precisamente para empujar esa conversión. Lo que cambió, dice a16z, es la IA: los grandes jugadores tradicionales entendieron que necesitan comprar software de terceros para no quedar fuera, incluso en regiones donde la mano de obra humana sigue siendo barata, como Latinoamérica. "El software nunca despegó del todo en la región porque competía con mano de obra barata. Pero ahora que los agentes de IA están 'siempre encendidos' y cada vez más precisos, se volvieron comunes en atención al cliente y más", explicó Vasquez a TechCrunch.
Otro efecto: Silicon Valley ya no es el único lugar para reclutar talento. Vasquez dice que reclutar en el Valle es ahora lo más difícil, porque se compite con Anthropic y OpenAI, que han levantado miles de millones para llevarse al mejor talento. Ahí la tesis del fundador local cobra fuerza: quien se mueve entre su país y EE. UU. pesca el talento europeo donde las valuaciones de capital humano todavía no están infladas por la guerra de sueldos de las big tech de IA.
Casos similares ya los lista a16z: ElevenLabs, que aunque mantiene una filial en Polonia, ya factura a clientes como InPost y LOT Polish Airlines. El propio gobierno polaco tomó una participación simbólica en la empresa. Detrás de todo esto, según el fundador de Dealroom Yoram Wijngaarde, hay un patrón estructural: "el talento europeo sigue siendo una de las mayores ventajas de EE. UU." en materia de startups.
Qué significa esto para tu startup
La historia de Furo y la tesis de a16z apuntan a un cambio de mentalidad que aplica tanto a founders latinoamericanos como europeos o españoles: elegir dónde se construye la empresa ya no equivale a elegir dónde se recauda.
Tres movimientos concretos que podés evaluar en tu propio proyecto:
- Constituir una Delaware C Corp aunque tu equipo esté en otro país. Furo lo hizo y eso le permitió negociar con inversores estadounidenses sin perder la agilidad operativa en Múnich. Si tu mercado natural está en LATAM o Europa, pero querés acceso a cheques de US$1M+ de VCs norteamericanos, esta estructura es la vía menos costosa.
- Mapear tu mercado por densidad de problema, no por densidad de capital. Los fundadores de Furo detectaron que la crisis energética alemana era un punto de dolor inmediato y concreto; el dinero estadounidense vino solo. Preguntate: ¿dónde está mi cliente con la billetera más abierta y el dolor más agudo hoy, no dentro de tres años?
- Diseñar tu “ruta aérea” de fundraising. Los socios de Furo viajan a EE. UU. tres o cuatro veces al año solo para mantener la relación con inversores y explorar nuevas cheques. Si vas a captar capital afuera, presupuestá una cadencia de viajes y un plan de actualización a inversores como si fuera una línea más de tu operating model.
La moraleja de Voß es incómoda para la narrativa clásica: "Si sos una empresa en etapa temprana, casi siempre se trata de tu red y de estar cerca de tus clientes". En 2026, esa fórmula vale más que un sello postal de San Francisco.
Fuentes
- Furo's founders left Silicon Valley — and it's paying off (TechCrunch)
- For a16z, AI gives foreign founders an advantage (TechCrunch)
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