¿Qué es Greenda y por qué aterriza en Málaga?
Entre el 60% y el 90% de las explotaciones agrícolas pierde parte de su cosecha por plagas o enfermedades que no llega a detectar a tiempo. Esa cifra, que Greenda obtuvo tras unas 120 entrevistas con agricultores, expertos y cooperativas, es el punto de partida de una startup alemana de agrotecnología que presentó su plataforma de inteligencia artificial en la Expo Agritech de Málaga, la feria de tecnología agrícola celebrada los días 4 y 5 de noviembre y conocida en el sector como la Feria del Campo 4.0.
Su cofundador y consejero delegado, Chadi Nemr, explica que están en proceso de abrir una delegación en Málaga y que el objetivo es cerrarla este mismo año, aunque el proceso todavía no está cerrado. La compañía tiene su sede principal en Múnich y eligió España como primer país para poner a punto su tecnología.
Greenda nació en 2024, pero su origen es anterior: fue un proyecto interno de TDK, la multinacional japonesa de componentes electrónicos, que se desarrolló durante unos tres años en su incubadora corporativa. Esa incubadora funciona por fases —ideación, creación, validación y constitución como entidad independiente— y TDK sigue siendo hoy la fuente de financiación de la startup, aunque la compañía no revela cifras.
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¿Qué hace la plataforma y a quién le vende?
El rasgo que más subraya la compañía es a quién va dirigida la herramienta. Greenda no se plantea digitalizar directamente al agricultor, sino darle herramientas al técnico de la cooperativa para que este se comunique con él por los canales de siempre.
En la práctica, la plataforma centraliza esa comunicación en un único lugar: integra WhatsApp y documentos en PDF y deja al técnico un historial de lo ocurrido en cada parcela. Eso encaja con la estructura del campo español, organizado en explotaciones pequeñas y diversificadas repartidas por el territorio, donde un mismo técnico atiende a muchos agricultores en lugares distintos.
La herramienta también ataca la burocracia: genera informes de seguridad, un mapa de productos y dosis, y prepara al técnico para el cuaderno de campo digital.
El segundo pilar es la llamada integral térmica. La tesis es que el tratamiento no depende tanto del producto como del momento de aplicación: la respuesta adecuada cambia según si la enfermedad está en un brote incipiente, en desarrollo o plenamente desarrollada. Mediante una gráfica térmica, la plataforma analiza en qué punto de su evolución está el problema y ayuda al técnico a decidir cuándo y con qué producto actuar.
Hoy la herramienta identifica plagas con una precisión en torno al 70%, según Nemr. El modelo de predicción, que es el objetivo final, sigue en desarrollo. Y aquí aparece una restricción interesante: al ser un sistema de aprendizaje automático entrenado con datos propios y no con datos públicos, necesita volumen. «Cuantas más cooperativas colaboran, más rápido avanza», resume el cofundador.
¿Por qué España y por qué cítricos, olivo y caqui?
Greenda empezó a operar en España hace unos seis meses y trabaja con tres cooperativas piloto en la Comunidad Valenciana. Según recogió Agronews Comunitat Valenciana, la empresa también colabora con productores de Valencia, Castellón y Murcia para identificar problemas fitosanitarios en las plantaciones.
Su aplicación móvil acumula unas 7.000 descargas de técnicos y profesionales independientes. Con el producto prácticamente desarrollado, la compañía se encuentra en fase de validación: construir y mejorar con las cooperativas para que el modelo sea sostenible.
El modelo está entrenado para tres cultivos: cítricos, olivo y caqui. La elección de España como primer país responde a su posición como principal exportador de cítricos a Europa y al peso de su agricultura en el mercado europeo. El olivo se sumó después por su alto valor y su relevancia en la producción de aceite; el caqui, por compartir plagas similares con los cítricos. Más cultivos llegarán, pero más despacio, por el tiempo que exige entrenar el modelo.
Hay un detalle de modelo de negocio que vale la pena subrayar: por el momento la herramienta no tiene coste. Nemr lo contrasta con otras soluciones del mercado que, a su juicio, dependen de hardware costoso y desaparecen cuando se acaba la financiación. Es una apuesta clásica de fase de validación: priorizar la adopción y la captura de datos por encima del ingreso.
La directora científica y cofundadora, Sabrina Pittroff, advierte en el mismo sentido que el reto va más allá de gestionar casos individuales: cuando la presión de las plagas se detecta demasiado tarde, se pierden cosechas, se resiente la rentabilidad de las explotaciones y la producción de alimentos se vuelve más vulnerable.
El cuaderno de campo digital, el viento de cola regulatorio
El contexto regulatorio juega a favor. La digitalización obligatoria del cuaderno de campo entra en vigor el 1 de enero de 2027, y eso convierte a la digitalización en una necesidad operativa para cooperativas y técnicos, no en una opción de modernización.
El calendario, eso sí, se ha movido. Según Diario de León, el Consejo de Ministros aprobó un real decreto que da a las explotaciones hasta el 1 de enero de 2027 para registrar el uso de productos fitosanitarios en formato electrónico, en línea con la modificación del Reglamento de Ejecución (UE) 2023/564, que permite mantener los registros en papel durante todo 2026. ABC Agro recogió que Bruselas concedió un año de prórroga y que organizaciones como Asaja pidieron al Gobierno español acogerse a ella, mientras UPA la calificó de «logro muy relevante».
La escala del reto explica por qué hay margen. En España hay 914.871 explotaciones agrarias con una superficie media de 26 hectáreas, según el último Censo Agrario del INE recogido por Interempresas. Detrás de esa cifra hay casi un millón de realidades distintas, muchas gestionadas por familias o pymes agrarias que todavía llevan el registro en papel o en una hoja de cálculo.
El mismo medio apunta que el Cuaderno Digital de Explotación es voluntario hasta 2027 y que, en el siguiente periodo PAC, sería obligatorio para explotaciones que superen ciertos umbrales —más de 30 hectáreas de cultivo, más de 5 hectáreas de regadío o más de 0,1 hectáreas bajo invernadero—, aunque esas cifras aún no están recogidas en normativa oficial y marcan una tendencia más que una regla cerrada.
Para Greenda, ese es el hueco: un técnico que en pocos meses tendrá que registrar tratamientos de forma electrónica y que hoy sigue coordinando a decenas de agricultores por WhatsApp.
¿Qué significa esto para tu startup?
Tres lecturas accionables.
- Vende al intermediario, no al usuario final. Greenda no intenta que el agricultor adopte una app. Le da la herramienta al técnico, que ya tiene la relación y la confianza. Si tu producto depende de que un usuario poco digitalizado cambie de hábito, pregúntate si existe un intermediario —un técnico, un gestor, un asesor— que pueda absorber esa fricción por él.
- Busca el viento de cola regulatorio. Una obligación legal con fecha concreta es el mejor argumento de venta que existe: convierte una mejora opcional en un requisito de cumplimiento. Antes de elegir mercado, revisa qué normativa entra en vigor en los próximos 12 a 24 meses y si tu producto la resuelve.
- Trata el dato propio como activo estratégico. El modelo de Greenda se entrena con datos propios, no públicos, y por eso necesita volumen de cooperativas para mejorar. Es un trade-off que conviene decidir de forma consciente: si tu ventaja competitiva es el dato, la prioridad temprana es la adopción, aunque eso signifique no cobrar todavía.
Y una advertencia sobre el mercado español que el propio Nemr señala: su principal barrera de entrada es que el mercado se construye sobre la confianza, algo que él describe como un «obstáculo positivo» que obliga a invertir tiempo. En agrotech, como en buena parte del B2B hispanohablante, la venta es relacional y el ciclo es largo. Presupuesta ese tiempo antes de comprometer tus métricas de crecimiento.
Greenda cuenta con equipos en Múnich, Berlín y España, en torno a una veintena de personas, y prevé ampliar plantilla el próximo año con especial interés en perfiles españoles. La sede de Málaga, si finalmente se cierra, sería el paso siguiente para cubrir Andalucía.
Fuentes
- Greenda, la startup alemana que busca adelantarse a las plagas, abrirá sede en Málaga
- La startup Greenda desarrolla en los cítricos valencianos su tecnología de inteligencia artificial contra las plagas
- Greenda elige España para desarrollar tecnología de predicción de plagas
- Cuaderno Digital de Explotación en España (CUE): mucho más que un ‘excel’ obligatorio
- El cuaderno digital obligatorio para fitosanitarios se aplaza hasta 2027
- Alivio en el campo: Bruselas concede un año de prórroga para la entrada en vigor del cuaderno digital
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