La letra pequeña de una ley que prometía 2.000 millones
Entre 2023 y 2024, las deducciones fiscales en el impuesto de sociedades concedidas al amparo de la Ley Startup sumaron apenas 4 millones de euros. Los documentos preparatorios del Gobierno estimaban un impacto de más de 2.000 millones de euros en la recaudación, según el informe del Foro Nacional de Empresas Emergentes que recoge El Mundo.
La distancia entre ambas cifras resume el problema: la norma que debía convertir a España en un imán de empresas innovadoras funciona, en su parte fiscal, casi a cero. Si estás montando o escalando una startup en el país, la pregunta incómoda es cuánto de ese marco existe realmente para ti.
¿Qué dice el informe sobre el impacto fiscal de la Ley Startup?
La Ley 28/2022, conocida como Ley de fomento del ecosistema de las empresas emergentes, se acerca a los cuatro años en vigor. El balance lo firma el Foro Nacional de Empresas Emergentes, un consejo asesor controlado por el Gobierno, en uno de los trabajos que elaboró este año.
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👥 Probar 7 días- El Ejecutivo, a través del Ministerio de Economía que dirigía entonces Nadia Calviño, proyectó la existencia de 5.000 compañías con el sello de ‘empresa emergente’ y una facturación media de dos millones de euros.
- La realidad: la cifra de compañías certificadas por Enisa, la entidad encargada de otorgar el sello, está cerca de la mitad de esa previsión.
- De ese universo, solo 365 empresas marcaron en su declaración de sociedades la casilla para acogerse a la deducción.
El diagnóstico del informe es que el diseño del incentivo chocó con la naturaleza de las startups desde el primer día. Y no es una sorpresa: la crítica ya existía cuando se redactaba el proyecto de ley.
¿Por qué la deducción estrella no funcionó?
La medida fiscal bandera era una reducción de 10 puntos en el impuesto de sociedades, que bajaba el tipo del 25% al 15% durante cuatro años. Sobre el papel, un ahorro considerable. En la práctica, un beneficio casi teórico.
El motivo es simple: la inmensa mayoría de las empresas a las que apunta la ley no generan beneficios, así que no pagan ese gravamen. Un incentivo atado al resultado fiscal no sirve de nada a una compañía que reinvierte todo lo que ingresa para crecer.
Para un founder, la lección es directa: los incentivos que dependen de la rentabilidad llegan, por definición, cuando la startup ya no los necesita. Los que mueven la aguja son los que actúan sobre la contratación, la inversión o la captación de capital.
Stock options: el segundo fiasco del marco fiscal
El informe también constata el fracaso de la reforma de los planes de acciones para empleados y su nuevo tratamiento fiscal. Lejos de popularizarse, el instrumento se usa cada vez menos.
- En 2023, 194 compañías otorgaron stock options a sus equipos.
- En 2024, la cifra bajó a 144.
El dato importa porque las stock options son la herramienta clásica para competir por talento sin quemar caja, justo el recurso escaso de cualquier startup. Si el tratamiento fiscal no las hace atractivas, las empresas quedan con menos munición para retener a los perfiles que necesitan.
Por eso los integrantes de la comisión abogan por reformular las medidas y hacer un análisis más profundo, en especial en aquellos instrumentos donde ‘la baja capacidad para generar beneficios condiciona el acceso a algunos incentivos’. También piden nuevos incentivos para los inversores en fondos de capital riesgo.
¿Qué medidas de la Ley Startup sí funcionaron?
El informe no es un retrato en blanco y negro. Dos piezas del engranaje han cumplido su objetivo:
- Inversión en compañías de nueva creación: la deducción fiscal aumentó hasta 100.000 euros, y el año siguiente a la aprobación de la ley el número de ciudadanos que apostaba por este tipo de compañías se disparó un 32%, pese a que el contexto general de las startups en 2023 era malo.
- Visados y régimen fiscal especial: la norma facilitó la expedición de visados a emprendedores y trabajadores cualificados. La medida se volvió especialmente efectiva con los nómadas digitales, personas que teletrabajan para empresas extranjeras desde España. En septiembre de 2025 se superaron los 40.000 trabajadores en este régimen, cuatro veces los que había en enero de 2024.
El patrón es revelador: funcionó lo que facilitaba que entrara dinero y talento, no lo que dependía de que la startup ya fuera rentable.
¿Qué es la Ley Scaleup y qué puede cambiar?
Antes de convocar elecciones, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció una revisión del texto y el lanzamiento de la Ley Scaleup, con la vocación de que más empresas innovadoras entren en este marco legislativo. Los contactos se iniciaron hace más de un año y siguen la línea de los movimientos europeos para fomentar la inversión en compañías tecnológicas.
El informe no detalla calendario ni contenido cerrado, así que conviene mirar el proceso con dos preguntas concretas: si los nuevos incentivos se anclarán a variables que una startup tiene desde el día uno, como facturación, contratación o inversión en I+D, y si el tratamiento de las stock options se corregirá de verdad.
¿Qué significa esto para tu startup?
El impacto no es abstracto: define cuánto capital público puedes movilizar y con qué herramientas compites por talento.
- Verifica tu situación antes de contar con el ahorro fiscal. Confirma si tu empresa cuenta con el sello de empresa emergente certificado por Enisa y si, con tu cuenta de resultados actual, la reducción del impuesto de sociedades te aplica. Si no generas beneficio, ese incentivo no existe para ti: no lo incluyas en tu plan financiero.
- Diseña tus stock options pensando en los cambios que vienen. Con la adopción del instrumento en caída libre y una reforma de la Ley Scaleup en discusión, conviene documentar bien tu plan y monitorear el tratamiento fiscal, en lugar de asumir el marco actual como definitivo.
- Aprovecha las dos piezas que sí funcionan. Si tienes inversores particulares cerca, la deducción de hasta 100.000 euros por invertir en compañías de nueva creación es la parte viva del marco. Y si tu equipo trae talento internacional, el régimen de nómadas digitales es hoy la herramienta más eficaz que ofrece la ley.
Ahí está el resumen útil del informe: donde el incentivo se conectó con la realidad operativa de las startups, funcionó. Donde se conectó con el beneficio contable, se quedó en el papel.
Conclusión
Cuatro años después, la Ley Startup deja un saldo fiscal de 4 millones de euros ejecutados frente a las previsiones de más de 2.000 millones, y una reforma pendiente para su sucesora. El aprendizaje para cualquier founder es incómodo pero valioso: los marcos legales cambian despacio y rara vez como se anuncian, así que conviene construir el negocio sobre lo que ya funciona hoy, en lugar de sobre los incentivos que llegaron a prometerse. No se encontraron datos adicionales verificables sobre el impacto fiscal de la norma más allá del informe citado.
Fuentes
- El Mundo: De 2.300 millones de euros en deducciones fiscales a sólo 4 (fuente original)
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