¿Qué hace Magnar y por qué levantó US$8M?
Magnar, la legaltech chilena fundada hace poco más de un año por Andrés Arellano, cerró una Serie A de US$8 millones para llevar su plataforma de inteligencia artificial aplicada al trabajo jurídico a México y Brasil, los dos mercados que la compañía considera estratégicos para los próximos 12 meses. La ronda fue coliderada por el fondo británico 6 Degrees Capital y el mexicano Hi Ventures, según reportó El Cronista el 11 de septiembre de 2026.
A la ronda se sumaron también FEN Ventures, Platanus Ventures y Nascent Ventures, junto con dos inversores atípicos: los despachos Beccar Varela (Argentina) y Carey (Chile), firmas jurídicas que apostaron capital a una compañía que desarrolla tecnología para su propia industria. La participación de despachos como accionistas no es frecuente en el sector, y refuerza la hipótesis de que la herramienta resuelve un dolor concreto del oficio.
En menos de un año desde su lanzamiento, Magnar ya reporta más de 30.000 usuarios y 350 estudios jurídicos en siete países: Chile, Perú, Colombia, Argentina, Ecuador, Costa Rica y Uruguay. A los 12 meses de operación la empresa tenía cinco personas, una facturación anual superior a US$3 millones y un churn cercano a cero, según declaró Arellano a El Cronista.
🤖 La IA no es solo para leer sobre ella
En la comunidad la aplicamos: automatización, agentes IA y herramientas reales para emprender, no solo para informarte.
👥 Aplicarla en la comunidad¿Quiénes están detrás de Magnar?
El equipo fundador combina experiencia en legaltech, software empresarial y operaciones públicas. Andrés Arellano (CEO) fue durante cuatro años CTO de Lemontech, una de las pioneras de tecnología jurídica en Chile, donde conoció de primera mano el mercado latinoamericano. Andrés Rodríguez (CRO) fue su compañero en Lemontech también como CRO, y aporta la red comercial. El tercer cofundador, Nicolás López Jullian, viene de Justo, startup chilena de delivery para restaurantes que pasó por Y Combinator y opera en México con clientes como La Casa de Toño; su rol es el tecnológico.
Arellano, además, dirigió durante cuatro años la Oficina de Gobierno Digital del gobierno chileno, un perfil poco habitual en fundadores de legaltech: conoce de cerca el cruce entre tecnología, regulación y sector público.
El punto de partida del equipo es una tesis concreta: la inteligencia artificial puede transformar una industria cuyo principal insumo es la información escrita, pero a diferencia del software genérico, las leyes y regulaciones cambian de un país a otro. «Seguro que se puede atender mucho mejor a la región si es que uno se especializa en una jurisdicción particular. Ahí está la oportunidad», dijo Arellano a El Cronista.
¿Por qué México y Brasil son la próxima frontera?
México y Brasil juntos suman, según la estimación del propio Arellano, cerca de 1,9 millones de abogados —un mercado varias veces más grande que el de Chile o Argentina. Magnar ya tiene usuarios individuales de pago en México y está corriendo pilotos con despachos grandes; la estrategia declarada es conquistar primero a las firmas más exigentes para usar esa validación como anzuelo para el resto del mercado.
«Nuestro primer objetivo es lograr trabajar con los más exigentes, que nos evalúen, que se den cuenta que es un tremendo producto», explicó Arellano. En Brasil el plan es similar: abrir oficina local, contratar equipo, construir la base jurídica del país.
Para soportar esa entrada, Magnar está construyendo bases de datos jurídicas específicas por jurisdicción —legislación, jurisprudencia y regulación— con un equipo externo de unas 40 personas (alrededor de 35 ingenieros y cinco abogados). En México, por ejemplo, el trabajo debe contemplar tanto el nivel federal como el estatal. Aproximadamente el 20% de la ronda se destinará a acelerar este componente, según reportó El Cronista.
¿Cómo es el modelo de negocio de Magnar?
Magnar no se posiciona como un chatbot jurídico aislado, sino como una plataforma integral integrada con Microsoft Word y Outlook, que combina investigación jurídica, análisis documental y redacción con herramientas como firma digital, gestión documental y gestión de contratos. La visión declarada del CEO es ambiciosa: «ser el sistema operativo para el trabajo legal completo», según sus palabras a El Cronista.
El pricing migró de un esquema puro por uso a un modelo híbrido entre licencias y consumo de IA: un primer nivel gratuito y tres niveles pagos —base, plus y pro— con diferentes capacidades de cómputo. Ese cambio responde a un problema conocido del software basado en modelos generativos: el costo variable de procesamiento. «Las soluciones basadas en AI tienen un desafío que es bien difícil, el tema del pricing», reconoció Arellano.
La velocidad de adopción es parte de la tesis: a diferencia de otros softwares jurídicos que requieren implementaciones largas, Magnar puede empezar a entregar valor de forma casi inmediata. «La naturaleza del producto no requiere una gran implementación para que los clientes la empiecen a utilizar, sino que es muy rápida la adopción y el valor también», dijo el CEO.
¿Qué dice el contexto del sector?
La legaltech en América Latina vive un momento de tracción inversora. En la misma semana en que Magnar anunció su Serie A, las startups latinoamericanas levantaron en conjunto alrededor de US$140 millones en rondas disclosed, con Kapital (México) liderando la semana con US$125M, según el resumen semanal de Techloy. Esa dinámica coincide con un movimiento global: la plataforma noruega Newcode levantó en semanas recientes una Serie A de US$13,5 millones para IA legal, y la británica AI Score captó US$5,4 millones en semilla para gobernanza de IA en el sector, según reportó Global Legal Post.
La participación de despachos como inversores —Beccar Varela y Carey en el caso de Magnar— es un patrón todavía raro pero creciente: cuando la propia industria del derecho pone capital sobre la mesa, suele ser porque ve una amenaza o una oportunidad que no puede ignorar.
¿Qué significa esto para tu startup?
Para un founder latinoamericano de SaaS o IA, la jugada de Magnar deja tres lecciones prácticas:
- Vender a los más exigentes primero funciona, sobre todo en mercados regulados. Magnar no intenta democratizar el acceso en Brasil o México desde abajo; entra por las firmas top para usar la validación como palanca. Si tu producto atiende a un sector conservador, ese orden de mercado reduce el ciclo de venta y mejora los casos públicos.
- La verticalización por jurisdicción es una ventaja defensiva real. Magnar no compite en «IA para abogados» como categoría abstracta: compite en derecho mexicano, brasileño, chileno. Eso le pone vallas a los modelos generalistas que llegan desde Estados Unidos o Europa sin conocer las particularidades regulatorias locales.
- Construir infraestructura de datos propia es capitalizable. Casi 20% de la ronda va a bases jurídicas curadas país por país. En mercados donde la información pública es desordenada o dispersa, el que paga por limpiar y estructurar datos locales captura un activo que los modelos genéricos no pueden replicar fácilmente.
Para founders hispanohablantes, el caso también confirma que el venture capital regional —tanto el mexicano (Hi Ventures) como el británico enfocado en early-stage (6 Degrees Capital)— está dispuesto a liderar rondas Serie A en verticales específicos de LATAM, incluso fuera de fintech.
Fuentes
- IA para abogados: la legaltech chilena Magnar levanta 8 MDD para crecer en México y Brasil (fuente original)
- Week 37: Latin America Startup Funding Led by Kapital
- Chilean legal AI platform start-up Magnar raises $8m in Series A funding round
🤖 La IA no es solo para leer sobre ella
En la comunidad la aplicamos: automatización, agentes IA y herramientas reales para emprender, no solo para informarte.
👥 Aplicarla en la comunidad














