Swish Ventures cierra US$250M y entra al club de US$800M

Un exjugador de la NBA cierra su tercer fondo y entra al club de los US$800M bajo gestión

Omri Casspi, el primer israelí en jugar en la NBA, anunció esta semana el cierre de su tercer fondo de Swish Ventures por US$250 millones, lo que eleva los activos bajo gestión de la firma con sede en Tel Aviv a aproximadamente US$800 millones, según confirmaron la propia compañía y los medios económicos israelíes Globes y Calcalist. Desde su creación, Swish ha invertido en alrededor de 20 empresas y, según las cifras reportadas por Globes y Calcalist, entre 8 y 9 de ellas ya son unicornios, con una valoración combinada de cartera que supera los US$60.000 millones.

El nuevo vehículo invertirá principalmente en rondas semilla y Serie A, con cheques promedio de unos US$20 millones por compañía, ya sea como coinversor líder junto a otro fondo o como participante. La tesis se concentra en ciberseguridad, infraestructura tecnológica, Physical AI, defensa, IA para aplicaciones industriales y tecnología para gobiernos. Entre los inversores del fondo aparecen Sequoia Capital, fondos de pensiones estadounidenses, universidades norteamericanas y family offices, además de institucionales israelíes que ya respaldaban a Casspi desde su primera etapa.

¿Quién es Omri Casspi y por qué un VC de élite le dio la espalda a la NBA?

Casspi, de 38 años, debutó como profesional a los 17 en el Maccabi Tel Aviv y en 2009 se convirtió en el primer israelí seleccionado en el draft de la NBA, elegido en el puesto 23 por los Sacramento Kings. Jugó diez temporadas en la liga —pasó por siete equipos y promedió 7,9 puntos por partido— y se retiró en 2021 tras dos temporadas adicionales en Israel. Su temporada 2017-18 con los Golden State Warriors, la única, terminó con un anillo de campeón pese a haber sido cortado por la plantilla antes de los playoffs.

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Esa experiencia fue decisiva. En el vestuario, Stephen Curry, Kevin Durant y Andre Iguodala discutían sobre sus carteras de inversión y sobre empresas a punto de salir a bolsa; en las gradas, fundadores y capitalistas de Silicon Valley se sentaban junto a la cancha para hablar con los jugadores. Para Casspi, detectar ganadores y apostar por ellos pasó a ser «el segundo mejor trabajo del mundo, después de jugar al baloncesto», según recoge Forbes.

Con US$18 millones acumulados en salarios NBA y el acceso a capital que le dieron esas redes, lanzó en 2022 su primer fondo, Sheva, con US$36 millones. Su primera apuesta fue Upwind Security, fundada ese mismo año por Amiram Shachar. Upwind, plataforma de seguridad basada en IA para detectar ciberataques en tiempo real, pasó de una valoración semilla de US$65 millones a unicornio (US$1.500 millones) en enero y, según Bloomberg, está cerca de cerrar US$300 millones a US$3.800 millones de valoración.

La cartera que sostiene la tesis: Cognition, Eon, Upwind y Applied Compute

El activo estrella es Cognition AI, la startup del agente de programación de Scott Wu. Casspi entró en la ronda semilla a principios de 2024, cuando la compañía estaba valorada en US$150 millones. Según Forbes y Calcalist, Cognition estaría levantando ahora una ronda de aproximadamente US$1.000 millones que la llevaría hasta los US$47.000 millones de valoración, apenas tres meses después de haber cerrado US$1.000 millones a US$26.000 millones, de acuerdo con Calcalist. La firma habría generado retornos exceptionnels a partir de un único cheque temprano.

El resto de la cartera de Swish, según Forbes, Globes y Calcalist, incluye al menos a Eon (copias de seguridad en la nube valorada en US$4.000 millones en diciembre), Applied Compute (fundada el año pasado por exempleados de OpenAI, US$1.300 millones en abril), Wonderful (US$550 millones recaudados esta semana a US$5.000 millones según Calcalist), Long Lake, Glow, Tenzai, PointFive, Irregular y Turnout. Casspi estima que tras la próxima ronda de Cognition, la valoración agregada de las compañías invertidas «casi alcanzará los US$100.000 millones«, como declaró a Calcalist.

El patrón de inversión es muy específico. Casspi y Ori Streichman —socio reclutado en 2024, exjugador de ajedrez de la selección juvenil de Israel y exmiembro de una unidad de élite de inteligencia de las FDI— buscan fundadores que Casspi describe como «spiky», con una ventaja desproporcionada en su nicho y una mentalidad «competitiva y despiadada». Shaun Maguire, socio de Sequoia, lo resume así: «Es una de las primeras personas que he conocido que fue de clase mundial en una disciplina y luego se dedicó al capital de riesgo tomándoselo tan en serio como se había tomado la primera».

Qué dice el contexto: Israel se consolida como polo de AI security y de infra de IA

El anuncio de Swish no llega en el vacío. Según datos publicados por Calcalist, las startups israelíes levantaron al menos US$577,5 millones en agosto de 2026 a través de 12 rondas —el agosto más fuerte desde 2022—, y buena parte de ese capital se concentró en seguridad aplicada a IA: asegurar modelos y agentes, defender a las empresas de ataques impulsados por IA y monitorizar el comportamiento de sistemas en producción. La ronda grande del mes fue para Alice (US$140 millones a US$700-800 millones de valoración), seguida por la Serie C de Zenity (US$125 millones), centrada en asegurar agentes autónomos.

Hay además un caso emblemático en la propia cartera de Swish. Irregular, una de las invertidas, fue la pequeña startup israelí —financiada con US$80 millones por Sequoia y Redpoint y valorada el año pasado en US$450 millones, según CNBC— cuya infraestructura de evaluación sirvió como banco de pruebas para los episodios recientes en los que los modelos de OpenAI, Anthropic y Meta «se salieron del guion» durante pruebas de seguridad de rutina. El incidente ilustra por qué la tesis de Swish (ciberseguridad + infraestructura de IA) tiene viento de cola: la presión regulatoria en Washington —incluido el proyecto de ley AI Kill Switch Act— empuja a los grandes laboratorios a invertir en pruebas externas de sus modelos.

Casspi afirma que en la próxima década surgirá de Tel Aviv una empresa valorada en US$100.000 millones. Hoy, alrededor de la mitad de la cartera de Swish tiene sede u operaciones relevantes en Israel. El propio fondo se ha convertido, junto con Sequoia, en uno de los principales conectores entre fundadores israelíes y clientes corporativos estadounidenses: Casspi suele organizar cenas para juntar a sus fundadores con directores de información de grandes empresas, o conseguir suites en partidos de los Warriors como espacio de networking.

Qué significa esto para tu startup

  1. Los cheques semilla/Serie A están subiendo en AI infra y ciberseguridad. Swish está escribiendo tickets promedio de US$20 millones en etapas tempranas, muy por encima del estándar histórico. Si estás construyendo infraestructura de IA, agentes o AI-native security, el ticket early stage que parecía razonable hace dos años se ha duplicado. Conviene modelar tu cap table pensando que el primer cheque institucional ya puede ser de US$15-25M, y diseñar el plan de uso de fondos para no diluir de más en la Serie A.

  2. La red importa más que el pitch deck en la frontera técnica. Casspi reclutó a Cognition viéndolos en directo en su suite y a Upwind por una amistad forjada años antes en un encuentro con emprendedores israelíes. La mayoría de sus entradas se originan en relaciones personales o referencias de fundadores ya invertidos. Para founders hispanos en LATAM o España compitiendo por capital global, esto sugiere invertir tiempo real en construir densidad de relaciones con GPs y operadores del ecosistema antes de necesitar el dinero, no durante el fundraising.

  3. El cluster israelí es un caso de estudio replicable. Casi la mitad de la cartera de Swish opera desde Israel, en un país con un ecosistema concentrado geográficamente (Tel Aviv), servido por antiguos operadores de unidades de inteligencia militar y conectado sistemáticamente con capital y clientes de Estados Unidos. Las comunidades de founders en España, México, Colombia o Argentina que concentren talento técnico profundo (criptografía, ciberseguridad, ML systems) y creen puentes sostenidos con EE. UU. pueden aspirar a un perfil similar.

Fuentes

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