Una nueva capa de servicios para startups que crecen en Colombia
Colombia cerró 2025 con 2.295 startups activas, un 9,3% más que el año anterior, y movió US$857 millones en 131 operaciones de inversión, según el Colombia Tech Report 2026 de KPMG Colombia y BBVA Spark. SaaS y fintech concentran cerca de la mitad de esas empresas, y fintech absorbe el 60% del capital. En ese contexto, la empresa Radix inició operaciones en Colombia el 24 de agosto con un mensaje directo: muchas startups pierden clientes corporativos, rondas o mercados porque no tienen quien les ordene la casa por dentro.
La compañía está liderada por Angelo Cirillo, cofundador y director ejecutivo, que pasó por la fintech iuvity, por Banco Falabella Colombia y por Farmatodo. Su propuesta apunta a los cuatro frentes que rara vez tienen dueño en etapas tempranas: infraestructura tecnológica, seguridad, cumplimiento y operaciones.
Cómo funciona el modelo de Radix en tres niveles
El servicio se organiza en tres productos escalonados. Radix X es un diagnóstico rápido: entrega un puntaje y un plan de acción explicado en lenguaje de negocio, no en jerga técnica. Radix Evolve interviene esas áreas para dejarlas en orden, por ejemplo preparando auditorías de SOC 2 o ISO 27001. Radix Scale asume la función completa cuando la empresa prefiere delegarla por entero. Sobre esa estructura se monta un esquema de consumo por demanda, con perfiles especializados que se contratan según la necesidad del momento.
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👥 Unirme a la comunidadLa oferta se completa con una promesa comercial: el cliente puede subir o bajar de nivel sin atarse a un proveedor único. Es una respuesta directa a la objeción más común frente a la tercerización de seguridad y cumplimiento: quién responde ante un incidente, qué pasa si la relación se termina y cuánta dependencia se crea.
Qué tareas absorbe y por qué importan ahora
Las responsabilidades que Radix propone absorber suelen aparecer de golpe cuando una compañía escala: responder cuestionarios de seguridad de cientos de preguntas que envían clientes corporativos, sostener la continuidad del negocio, ordenar contratos y procesos, y dar garantías técnicas a los inversionistas durante una ronda. Equivocarse cuesta caro: una filtración de datos le cuesta a una empresa US$4,99 millones en promedio a nivel global, un 12% más que el año anterior, según la edición 2026 del informe Cost of a Data Breach de IBM.
El contexto colombiano hace que ese costo sea todavía más sensible. El sector fintech en el país cerró 2025 con 678 startups activas, de las cuales 410 son nacionales y 268 extranjeras, según el Finnovista Fintech Radar Colombia 2025 elaborado con Mastercard y Galileo Financial Technologies. Las fintech nacionales pasaron de 394 a 410 proyectos, con un crecimiento del 4,1%. El volumen de transacciones se duplicó año tras año y alcanzó 20 millones de operaciones por fintech de media, con proyecciones de seguir acelerándose hacia 2027. En ese escenario, dos tercios de las fintech colombianas ya usan inteligencia artificial o se están preparando para hacerlo, y quienes la aplican reportan una reducción media del 44% en costes operativos y del 57% en actividades fraudulentas, de acuerdo con el mismo informe.
Quiénes son los comparables y dónde se diferencia Radix
El modelo que vende Radix no es nuevo. Plataformas de automatización de cumplimiento como Vanta, Drata o Secureframe, los esquemas de CISO por horas y algunos proveedores regionales ya ofrecen versiones similares: llevar a una empresa joven a certificaciones como SOC 2 o ISO 27001 sin armar un equipo interno. Lo que Radix reivindica como diferencia es reunir los cuatro frentes en un mismo socio con operación local, en lugar de resolver solo cumplimiento con una herramienta, y traducir el diagnóstico a un lenguaje que un fundador sin perfil técnico pueda ejecutar.
Esa última parte es relevante para el ecosistema latinoamericano, donde los equipos fundadores suelen ser pequeños y técnicos, y donde la lectura de un informe de brechas en lenguaje de auditoría suele quedarse en un PDF que nadie abre. El Colombia Tech Report 2026, divulgado por KPMG en el marco de la convocatoria al Global Tech Innovator 2026, lo confirma: la tracción comercial es el principal criterio de decisión para el 67% de los inversionistas consultados, seguida por la calidad del equipo fundador con 64% y la escalabilidad del modelo con 61%. En otras palabras, el inversionista colombiano premia crecer con orden, y la seguridad y el cumplimiento pesan como nunca en esa ecuación.
Qué significa esto para tu startup
Si tu empresa está en Colombia o planea entrar al país, la lectura práctica es que el costo de oportunidad de postergar seguridad y cumplimiento ya es medible. No se trata solo de evitar una filtración, sino de no perder un contrato grande o una ronda por no tener listas las certificaciones que un cliente corporativo o un fondo te van a pedir. La pregunta ya no es si necesitas ordenarte, sino cuánto te sale hacerlo internamente frente a cuánto te sale delegarlo.
Dos acciones concretas que un founder puede tomar esta semana:
- Mide tu brecha antes de que un cliente la descubra. Pide a tu equipo técnico (o a un externo) un inventario rápido de qué certificaciones tienes, qué controles operas y qué falta para SOC 2 o ISO 27001. La mayoría de las plataformas de cumplimiento y servicios como el Radix X parten de ese diagnóstico; hacerlo internamente te da una línea base gratis y te evita pagar por un informe que confirma lo que ya intuías.
- Incluye seguridad y cumplimiento en tu narrativa de fundraising. Si tu próxima ronda es en 2026, suma al deck una diapositiva con tu estado de controles, tu plan de certificación y el presupuesto asociado. El Colombia Tech Report 2026 muestra que el 61% de los inversionistas prioriza escalabilidad, y la preparación en cumplimiento es cada vez más una señal de que la operación puede escalar sin romperse.
El factor fintech que cambia la ecuación
El caso colombiano tiene un ingrediente adicional: la Superintendencia Financiera y el nuevo sistema de pagos inmediatos Bre-B, sumado a la adopción de stablecoins (que ya usan el 13,7% de las fintech colombianas según Finnovista), empuja a más startups financieras a demostrar controles sólidos desde el día uno. Operar con dinero de terceros, incluso en fase temprana, eleva el estándar de lo que se considera una operación preparada. Para una startup no financiera que aspire a venderle a empresas reguladas, esa vara se vuelve referencia.
Por eso la apuesta de Radix de entrar a Colombia con un modelo por niveles, con Colombia como mercado prioritario y Venezuela también en sus planes de crecimiento, apunta a una necesidad concreta y no a una moda. La pregunta que el mercado colombiano tendrá que responder en los próximos meses es si las empresas en crecimiento están dispuestas a entregar esa función o prefieren construirla dentro de casa. Hasta ahora, los números de KPMG y Finnovista sugieren que la mayoría todavía no tiene con qué.
Fuentes
- Radix inicia operaciones en Colombia (Contxto)
- KPMG busca startup colombiana para el Global Tech Innovator 2026 (Yahoo Noticias)
- Las fintech en Colombia, un sector maduro y en crecimiento (El Español Invertia)
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