Naria, la startup de impacto social fundada por Kilian Zaragozá en Castellón, ya opera su plataforma de trazabilidad alimentaria con blockchain en el Corredor Seco de Guatemala. El proyecto, llamado DIGIXIM, busca mejorar la nutrición de 1.000 familias en cuatro municipios del país centroamericano. Para la compañía no es una internacionalización al uso: es el laboratorio donde piensa validar su tecnología antes de saltar a Francia. Hoy, el 100% de su actividad comercial sigue en España.
¿Qué es DIGIXIM y quién está detrás del proyecto?
DIGIXIM es un consorcio financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y ejecutado en alianza con la Fundación CODESPA, Naria y la Universidad Rafael Landívar, a través de su instituto IARNA-URL en Ciudad de Guatemala. Naria aporta la arquitectura digital y la gestión de transacciones.
La pieza tecnológica es una plataforma blockchain que conecta a gobiernos locales, empresas agroalimentarias y ONG. Cada donación, intercambio o venta de alimentos aptos para consumo queda registrada en tiempo real, con trazabilidad y transparencia. El modelo apunta a una economía circular: lo que sobra en un eslabón se reubica en otro en lugar de perderse.
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¿Por qué Naria trata Guatemala como un laboratorio y no como un mercado?
La compañía lo dice con claridad. Nacho Latre, director de Comunicación, explica que no lo contemplan como una internacionalización al uso «porque no estamos ante una realidad mercantil, sino ante un proyecto de cooperación con un volumen de subvención alto».
El retorno no es facturación: es aprendizaje. «Nos demuestra que nuestra herramienta tiene la versatilidad de viajar a contextos operacionales extremos y que somos capaces de ser el brazo tecnológico en proyectos de gran impacto», añade.
La elección del escenario no es casual. El Corredor Seco combina alta vulnerabilidad al cambio climático, degradación de suelos y un encarecimiento de la cesta básica que limita el acceso a alimentos nutritivos en comunidades indígenas. Es, según la empresa, un entorno operativo extremo ideal para validar la tecnología antes de expandirse comercialmente.
¿Por qué el reto no fue el código sino la normativa?
Aquí está el aprendizaje más útil para cualquier founder que piense en cruzar fronteras. Latre es directo: «A nivel tecnológico no hemos tenido problemas, porque hoy las tecnologías trascienden océanos». El muro apareció en otro lado: «nos hemos encontrado con bloqueos administrativos y marcos legales complejos. No podíamos trasladar el proyecto y la plataforma de España tal cual».
En España, el ecosistema de donaciones tiene un marco asentado: los incentivos fiscales de la Ley de Mecenazgo y la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, en cuya redacción Naria asesoró al Gobierno central tras coordinar la redistribución de alimentos con los Bancos de Alimentos españoles. En Guatemala, esa infraestructura normativa no existe con la misma forma.
La respuesta operativa fue replegarse sobre el territorio: integrar a la industria alimentaria y las ONG, pero apoyarse sobre todo en entidades y gobiernos municipales. «Las entidades locales tienen que estar ahí porque son las más próximas a las familias. Si el proyecto no se apoya sobre los organismos del territorio, queda totalmente desbalanceado», sostiene Latre.
¿Qué tan grande es el problema que DIGIXIM intenta resolver?
Los números que rodean al Corredor Seco justifican el esfuerzo. Médicos del Mundo advirtió, en una jornada recogida por Europa Press en diciembre de 2024, que más del 60% de la población guatemalteca enfrenta pobreza y altos niveles de inseguridad alimentaria, y que en algunas zonas rurales la pobreza y la desnutrición alcanzan casi el 80% de la población.
Ese mismo diagnóstico señaló que alrededor del 47% de los menores de cinco años en el país padece desnutrición crónica, con cifras que superan el 58% en comunidades indígenas. La organización pidió abordar la inseguridad alimentaria en el Corredor Seco «mediante estrategias sostenibles», que es el enfoque que DIGIXIM dice perseguir.
El tema también escaló a la agenda diplomática. Según Infobae, Guatemala llevó a la Asamblea General de la ONU su experiencia en acciones anticipatorias frente a las emergencias provocadas por El Niño en el corredor seco, en un evento organizado por el Programa Mundial de Alimentos, la FAO y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios.
¿Cuál es la hoja de ruta hasta 2027?
El calendario previsto por la compañía tiene tres tramos:
- 2025: misiones presenciales del equipo técnico en Guatemala y adaptación de la plataforma al terreno.
- 2026: validación técnica y pilotaje con usuarios reales —familias, pequeños productores e industrias—, combinado con programas de agricultura regenerativa y capacitación institucional que ejecutan los socios del consorcio.
- 2027: fase de consolidación e implantación plena, si se cumplen los plazos.
El antecedente latinoamericano está fechado. En marzo de 2023, Naria selló una alianza con la Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX), una red que atiende a casi dos millones de personas en más de 50 bancos del país. Aquello se quedó en una prueba pequeña; DIGIXIM es su primer proyecto profundo fuera de España.
Un sector que empuja, con poco margen de error
El contexto macroeconómico juega a favor de este tipo de soluciones. Interempresas recoge estimaciones de la Comisión Europea según las cuales en la Unión Europea se desaprovechan alrededor de 89 millones de toneladas de alimentos al año, dentro de los más de 1.300 millones que se pierden en el mundo y que equivalen a un tercio de la producción global.
Naria no es una desconocida en ese terreno. En octubre de 2025 quedó finalista en la categoría Growth Stage del Startup Challenge de The Gap in Between, celebrado en La Marina de Valencia y organizado por Social Nest Foundation, entre más de 500 proyectos internacionales y 20 finalistas. El reconocimiento de esa categoría era de 10.000 euros. En 2023 ya había sido galardonada en los premios Empresa del Año de Mediterráneo, en la categoría de Compromiso Social.
Qué significa esto para tu startup
El caso de Naria deja tres jugadas replicables, sobre todo si tu producto es software B2B o B2G y tu mercado natural ya está saturado.
- Usa la cooperación como I+D de mercado, no como negocio. DIGIXIM no genera facturación comercial, pero sí un mapa de barreras normativas, culturales y administrativas que después se traduce en velocidad de entrada. Si puedes financiar ese aprendizaje con fondos públicos o de cooperación, el coste de tu primer mercado extranjero baja. Asume eso sí que la subvención exige tiempos y reportes distintos a los de un cliente privado.
- Valida en el entorno más hostil que puedas permitirte. Si tu producto funciona con conectividad intermitente, marcos legales ambiguos y actores institucionales fragmentados, funcionará en casi cualquier sitio. Diseñar un piloto así es más barato que aprenderlo con un cliente grande que te paga.
- Ancla cada despliegue en un socio del territorio. Consorcio con financiador, ejecutor local, universidad y empresa tecnológica: cada pieza cubre lo que las otras no pueden. Si vendes software solo, busca ese mismo reparto con un integrador o una ONG local antes de firmar.
- Presupuesta la adaptación legal como línea de coste real. Naria lo tiene claro: el código viaja, la normativa no. Antes de presupuestar tu expansión, calcula horas de adaptación regulatoria y de relación institucional.
Conclusión
Naria demuestra que una startup pequeña puede usar un proyecto de cooperación internacional como ensayo general de su expansión sin distraer su foco comercial en España. El valor no está en el presupuesto ni en las familias alcanzadas: está en el manual de instrucciones que la compañía se lleva de vuelta y que piensa aplicar cuando mire hacia Francia y el resto de Europa.
Si tu plan de internacionalización empieza por traducir la web, este caso sugiere otro orden: primero las reglas, después las personas, y la tecnología al final.
Fuentes
- Naria trasciende fronteras contra la desnutrición: el Corredor Seco, laboratorio de su futura internacionalización
- Una start up de Castellón, en la élite global de la lucha contra el despilfarro de comida
- Médicos del Mundo advierte de los niveles alarmantes de pobreza y desnutrición en Guatemala
- El corredor seco y las cadenas globales de suministro, los dos frentes que Guatemala llevó a la Asamblea General
- Blockchain y RFID para no desperdiciar alimentos en la cadena de suministro
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