Un nuevo superciclo de materias primas empujado por la IA
El gobierno y las empresas de Estados Unidos invirtieron US$15.400 millones en minas extranjeras en 2025, frente a prácticamente nada en 2024. La cifra, publicada por The Economist y difundida por Infobae, marca el arranque de lo que el propio medio describe como un posible nuevo "superciclo" de las materias primas: esta vez no lo empuja la construcción china, sino la carrera entre Washington y Beijing por asegurar los minerales que necesitan la inteligencia artificial, la electrificación y la industria de defensa.
El 16 de octubre el Banco Mundial anunció que quintuplicaría, hasta US$20.000 millones, un fondo destinado a ayudar a los países a atender parte de esa demanda creciente. El dato no es anecdótico para quien construye producto: los minerales críticos son la capa cero de casi cualquier hardware, y su disponibilidad y precio condicionan desde el costo de un centro de datos hasta la fecha de entrega de un vehículo eléctrico.
Minerales críticos: la nueva geopolítica de la cadena de suministro
La diplomacia minera china ayudó a cerrar acuerdos con al menos 19 países desde el año 2000. La administración de Donald Trump ya firmó acuerdos relacionados con minerales con más de 20. Sin embargo, ambos rivales compiten hoy por el mismo grupo reducido de países capaces de extraer minerales rápido.
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👥 Quiero el Kit →La urgencia tiene fecha. En mayo de 2025, Trump se vio obligado a reducir los aranceles que había impuesto a los productos chinos después de que China restringiera las exportaciones de siete minerales de tierras raras usados para fabricar semiconductores y armamento. Desde entonces, Estados Unidos acumuló reservas de minerales, ofreció precios garantizados a los productores e invirtió miles de millones en proyectos mineros, mientras presiona a los inversores privados para que hagan lo mismo.
Del lado chino, los gigantes mineros estatales gastaron más de US$30.000 millones en el extranjero, muy por encima de 2024. Al menos una décima parte del esfuerzo estadounidense provino del EXIM, un banco estatal, y de la Corporación Financiera de Desarrollo (DFC), que Trump reconvirtió y dotó con US$205.000 millones. La inversión combinada de las dos superpotencias no alcanzaba ese nivel desde que el último superciclo empezó a desmoronarse hace una década.
¿Qué países se enriquecen con la rivalidad entre EEUU y China?
El año pasado, solo cinco países —la República Democrática del Congo (RDC), Brasil y Kazajistán, además de Zambia y Canadá— concentraron casi el 80% de la inversión minera combinada de las dos superpotencias en el exterior. Con la excepción de Canadá, la pelea les está dando resultados concretos.
República Democrática del Congo: el mayor beneficiario
Cuando los precios del estaño y los diamantes se derrumbaron, los inversores occidentales abandonaron la RDC y las empresas chinas compraron activos en dificultades a precios irrisorios. Los chinos prometieron US$1.000 millones para ampliar una mina de cobre y proponen construir otra mucho más grande, que podría producir hasta 500.000 toneladas al año y convertirse en uno de los mayores proyectos de cobre del mundo.
Ahora Estados Unidos también volvió. Un fondo financiado por el gobierno negocia la compra del 40% de una de las últimas minas operativas de propiedad occidental, una compañía de cobre gestionada por Glencore, con sede en Suiza. Los privados siguieron el ejemplo: KoBold Metals, una startup californiana, explora yacimientos de litio en la región de Manono, y Virtus, una coalición de exagentes de inteligencia y militares, adquirió una empresa conjunta de cobalto y cobre con sede en Dubái.
El impacto macroeconómico es enorme para un país tan pobre. En 2025 la inversión extranjera en minería equivalió aproximadamente al 8% del PIB y fue más del doble de la inversión extranjera directa total del año anterior. La DFC manifestó su interés en contribuir con hasta US$1.000 millones al ferrocarril Dilolo-Sakania, que se conectará con una línea hacia Angola y será el mayor proyecto de infraestructura del país en una década. La Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas, con sede en Noruega, estima que la minería generará US$8.000 millones en ingresos públicos entre 2026 y 2030; si otras minas mantienen ritmos similares, el sector aportaría US$20.000 millones al Estado, cerca de su gasto anual.
Brasil: tierras raras y una regulación en camino
La apuesta estadounidense en Brasil fue quirúrgica. En septiembre, USA Rare Earth, una empresa que cotiza en bolsa y en la que el gobierno tiene participación, adquirió Serra Verde, la única productora de cuatro de los minerales más escasos fuera de Asia. Ya invirtió US$2.800 millones en la operación, y un paquete adicional gestionado por el Departamento de Guerra junto con un préstamo de la DFC elevarán la inversión estadounidense a casi US$5.000 millones.
El terreno regulatorio se está moviendo al mismo ritmo. Según la agencia AP, el Senado brasileño aprobó un proyecto de ley para regular la exploración de minerales críticos y estratégicos, después de que la cámara baja lo respaldara el 6 de mayo. Brasil tiene las segundas mayores reservas de tierras raras del mundo, detrás de China. La norma crea un marco legal básico, un fondo de garantía para proyectos mineros con 2.000 millones de reales (unos US$391 millones) aportados por el gobierno federal y créditos fiscales por 5.000 millones de reales (unos US$978 millones) en cinco años para incentivar el procesamiento local. "No vamos a repetir lo que pasó con la plata y el oro en América Latina", dijo Lula da Silva al anunciar la línea, según AP.
La otra superpotencia no se quedó atrás: el año pasado, las empresas chinas invirtieron alrededor de US$6.000 millones en Brasil, más que en ningún otro país, y un tercio de ese monto se destinó a minas de níquel, cobre y oro.
Kazajistán: tungsteno para armamento de alta tecnología
En Kazajistán, Estados Unidos tiene la vista puesta en el tungsteno. En noviembre de 2025, Kaz Resources, una empresa respaldada por el gobierno y por inversores como Eric Trump y Donald Trump Jr., invertirá US$1.000 millones para desarrollar los yacimientos de Kairakty, explorados por primera vez en 1958, y el norte de Katpar. El acuerdo equivale a casi una vigésima parte de la inversión extranjera directa anual que recibe el país. Otros US$1.600 millones podrían llegar a través de la DFC y del EXIM.
La competencia por el mismo activo dejó una señal clara: según dos funcionarios estadounidenses involucrados en las negociaciones, Kaz Resources tuvo que pagar precios exorbitantes para evitar que una empresa china presionara por obtener la licencia. China y Kazajistán, además, acordaron el año pasado contratos por más de US$10.000 millones que incluían proyectos de cobre y oro y una mina de tungsteno.
¿Por qué solo un puñado de países captura la inversión?
Las mineras estadounidenses y chinas se concentran en pocos destinos por una razón práctica: solo unos pocos países tienen grandes cantidades de minas antiguas, inactivas o a medio terminar que puedan completarse o reactivarse de forma rápida y económica. China siempre valoró la velocidad; las mineras occidentales del sector privado, en cambio, prefieren un proceso más lento para encontrar nuevos yacimientos y optimizar la rentabilidad a lo largo de la vida útil del proyecto.
Los tres casos analizados muestran otra cosa que contradice el relato de bloques cerrados: pese a que funcionarios de Trump hablaron de reclutar países para el bando estadounidense y de presionarlos para rechazar los avances chinos, la mayoría no tomó partido. En marzo, funcionarios de la RDC obtuvieron en Beijing compromisos para compartir más datos e invertir en procesamiento local, y China acordó compartir la propiedad de su proyecto de cobre en el Congo con la minera estatal local de diamantes. Según los funcionarios estadounidenses citados, el gobierno kazajo consiguió incluso una participación mayor en la empresa conjunta de Kairakty que la que Estados Unidos ofreció inicialmente.
¿Qué significa esto para tu startup?
La geopolítica de los minerales parece lejana hasta que se convierte en un problema de costos y plazos. Tres movimientos concretos para los próximos meses:
- Mapea tu exposición a insumos críticos. Identifica qué componentes de tu producto dependen de cobre, litio, cobalto o tierras raras, con qué antelación los compras y si tus contratos tienen cláusulas de revisión de precio. Cuando la señal de precio la distorsionan decisiones de gobierno y no solo la oferta y la demanda, un acuerdo anual sin renegociación es riesgo puro.
- Mira la capa de servicios, no solo la mina. Los gobiernos están financiando procesamiento local, trazabilidad y crédito: la RDC obtuvo de China compromisos para invertir más en procesamiento local y compartir datos, y Brasil aprobó incentivos fiscales para transformar minerales dentro del país. Cada uno de esos frentes necesita software, datos y automatización, y ahí compite una startup con mucha menos inversión que una minera.
- Trata al capital público como cliente potencial. La DFC, el EXIM y el fondo del Banco Mundial de US$20.000 millones son contrapartes con mandato, presupuesto y urgencia por mostrar resultados rápido. Entender cómo estructuran garantías, préstamos y compras conjuntas es una ventaja competitiva concreta frente a quien solo mira al inversor privado.
Los límites del superciclo
La estrategia de acaparamiento rápido tiene un techo. Depende de terceros para prospectar y desarrollar yacimientos existentes, justo cuando los exploradores se vuelven más cautelosos: los presupuestos de exploración de las mineras nunca se recuperaron del final del superciclo anterior. A pesar de las previsiones de mayor demanda de cobre, que podría superar la oferta en un 8% en diez años, Chile, el mayor productor mundial del metal rojo, redujo su producción, principalmente por falta de inversión en activos en declive.
En teoría, precios más altos deberían atraer capital a nuevos proyectos: al menos 30 países tienen yacimientos viables de cobre. El problema es el tiempo. Localizarlos y desarrollarlos puede llevar una década o más, y mientras tanto la injerencia de los gobiernos de Estados Unidos y China confunde las señales de precio en las que se basan los mineros para decidir si vale la pena. El resultado es más parálisis de inversión, con una excepción: para los pocos países que ya tienen yacimientos listos, es día de grandes ganancias.
Conclusión
El nuevo superciclo de los minerales críticos no premia a quien tiene recursos bajo tierra, sino a quien puede entregarlos rápido. Por eso RDC, Brasil y Kazajistán capturan hoy casi toda la inversión, y por eso el Banco Mundial apura un fondo de US$20.000 millones: el cuello de botella no es geológico, es de ejecución. Para un founder, la lectura es la misma que en cualquier otra ola tecnológica. Quien entiende antes dónde se concentra el capital, qué insumos se vuelven estratégicos y qué servicios faltan en la cadena, entra en un mercado que hoy mueve decenas de miles de millones al año. Quien espera a que los precios ya se hayan movido, llega a pagar la cuenta.
Fuentes
- Los países que se enriquecen gracias a la rivalidad entre Estados Unidos y China
- Brazil's Senate passes rare earth minerals regulation, paving the way for boosted exploration (AP)
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