Un modelo que no espera a que la startup llegue: el venture builder biotecnológico
En un ecosistema donde la mayoría de los fondos de venture capital esperan a que un founder llegue con un pitch y un MVP, GRIDX hace lo contrario. La firma argentina administra alrededor de US$41 millones, sostiene un portafolio de más de 90 startups y cuenta con cerca de 190 científicos fundadores entre sus equipos, según publicó Forbes Argentina a partir de datos del propio fondo y del Panorama del Capital Emprendedor Argentino 2026, elaborado por ARCAP y EY. Lo describe como el inversor más activo del segmento biotecnológico en América Latina, y un dato lo ilustra: el 75% de sus empresas tiene alguna fundadora mujer.
En una entrevista en el Santa Fe Business Forum de Rosario, Romina Casadevall, partner de GRIDX en Argentina y exploradora científica, resumió la tesis con una frase que atraviesa toda la nota: «Entendimos que ese hambre emprendedora, cruzada con un lado un poco nerd, puede potenciar lo que los científicos de nuestra región ya crearon y llevarlo al mundo». Ese cruce, un científico con un descubrimiento y un perfil comercial que lo lleve al mercado, es exactamente lo que GRIDX se dedica a construir desde cero.
Qué hace diferente a GRIDX de un fondo tradicional
Un VC clásico firma un cheque y se sienta en la mesa como inversor externo. GRIDX funciona como venture builder: identifica conocimiento con potencial comercial dentro del sistema científico, conecta al investigador con un socio con experiencia de negocios y acompaña la formación de la compañía desde la primera línea del balance.
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👥 Unirme a la comunidadEsa decisión tiene consecuencias operativas. Casadevall lo describe en la entrevista con Forbes Argentina: cuando se acerca un investigador, el primer paso no es revisar su tecnología, sino comprender qué área domina y qué quiere hacer en los próximos cinco o diez años. Con el emprendedor proveniente del mundo de los negocios, la conversación arranca por el impacto que busca generar y su disposición a entrar a una industria con ciclos largos y capital caro.
La firma concentra su búsqueda en cuatro verticales: salud humana, agro y uso de la tierra, biotech-enabling (tecnologías para la propia industria biotecnológica) y transformación de materiales dentro de la bioindustria. Lo que está fuera de su radar también es información: GRIDX no busca ser un fondo generalista. Esa especificidad cambia el tipo de founder con el que se quiere encontrar.
Las cifras detrás del boom biotech argentino
El movimiento que GRIDX representa no es aislado. Según el reporte Panorama del Capital Emprendedor Argentino 2026, elaborado por ARCAP y EY, la biotecnología fue por segundo año consecutivo el sector con más operaciones de venture capital en Argentina, con el 43,1% de las transacciones de 2025, por encima de fintech, healthtech y agtech. En 2026, el sector llevaba acumuladas 31 rondas por US$32,7 millones en lo que va del año, de acuerdo con el mismo informe.
La contracara del liderazgo está en el tamaño de los cheques. El 87,7% de las rondas argentinas de 2025 fueron de menos de US$5 millones, según ARCAP. Y un dato de género llamó la atención: apenas el 12,5% de las startups argentinas que recibieron inversión en 2025 tienen una CEO mujer, pero todas esas mujeres dirigen empresas de biotecnología, sin excepción. La cifra explica, en parte, por qué GRIDX tiene una composición tan atípica para el venture capital: su vertical concentra a las founders que el resto del ecosistema suele pasar por alto.
En el plano global, Crunchbase reportó que el financiamiento a biotech se mantuvo estable entre US$36.000 millones y US$40.000 millones por año, mientras la inversión en inteligencia artificial marcaba récords. En lo que va de 2026, más de US$6.000 millones fueron a biotechs con foco en IA, liderados por la Serie B de US$2.100 millones de Isomorphic Labs y los US$787 millones de Earendil Labs.
Biotecnología + IA: lo que Casadevall ve en la convergencia
Casadevall lleva dos años escuchando lo mismo desde su trabajo en GRIDX: la inteligencia artificial ya no es un complemento opcional en biotecnología, sino una herramienta transversal. En la entrevista con Forbes Argentina lo pone en términos directos: «La inteligencia artificial vino a transformar y acelerar muchos procesos para entender la biología, pero también para poder escalarlos».
Para ella, esa convergencia no sustituye al científico, lo amplifica. La complejidad de los sistemas biológicos exige perfiles capaces de cruzar modelos de IA con conocimiento de dominio, interpretar resultados, detectar los límites de los modelos y convertir ese output en una tecnología utilizable. En esa interfaz está, según GRIDX, la oportunidad competitiva de la región: América Latina ya tiene los investigadores; lo que le falta es la infraestructura para que esa combinación se convierta en producto comercializable.
El obstáculo real: la distancia entre academia, capital y empresa
El cuello de botella, según GRIDX, no es la ciencia sino el pasillo entre el laboratorio y el mercado. Matías Peire, fundador del fondo, lo resume así en el mismo reportaje de Forbes: «La curva de aprendizaje de un científico para ser el fronting de esa compañía era demasiado larga como para adaptarse a los tiempos del capital». Por eso GRIDX casi siempre suma un perfil comercial al equipo fundador.
Un segundo obstáculo es la propiedad intelectual dentro de las instituciones públicas. Investigadoras como Tamara Rubilar (Erisea) y Victoria Coll Aráoz (Semion) describen para el mismo medio las trabas concretas del CONICET: evaluar por papers choca con la decisión de no publicar para poder patentar. Coll Aráoz renunció al esquema del organismo cuando le pidieron ceder el usufructo del 50% de sus acciones a cambio del uso de la marca. Semion terminó levantando alrededor de US$1 millón de capital privado desde Houston.
Y un tercero, quizás el más estructural: como en Argentina casi no existen fondos públicos para financiar startups científicas, los fundadores llegan mucho más diluidos que pares de otras regiones. OncoPrecision (US$11 millones de GRIDX, SOSV, AIR Capital y New York Ventures) y Puna Bio (más de US$10 millones, con una ronda liderada por Corteva y participación de la Fundación Gates) son casos que muestran cómo la salida al mercado internacional se vuelve, literalmente, una necesidad de capital.
Lo que enseñan los casos que ya cruzaron del laboratorio al mercado
Una camada de científicas del CONICET dio el salto entre 2020 y 2021, empujadas por la pausa pandémica y por la aparición de fondos apostando a ciencia. Forbes Argentina reunió a ocho. Sus cifras, verificadas, dibujan un patrón:
- Microgénesis (Gabriela Gutiérrez): US$4 millones+ de inversores de Argentina, Estados Unidos y Asia (China y Singapur).
- Oncoliq (Marina Simian y Adriana De Siervi): más de US$4,2 millones y preparando Serie A; test oncológico a unos US$70.
- OncoPrecision (Candelaria Llorens y equipo): US$11 millones entre GRIDX, SOSV, AIR Capital y New York Ventures; terapia ONC001 cerca de estudios clínicos.
- Erisea / ProMarine (Tamara Rubilar): cerca de US$5 millones desde su creación, primera EBT de la Patagonia con licencia del CONICET y exportación a Estados Unidos.
- Puna Bio (Elisa Bertini y María Eugenia Farías): más de US$10 millones, ronda 2025 liderada por Corteva con la Fundación Gates, operaciones en Brasil, Estados Unidos y Paraguay.
- Bioeutectics (María Fernanda Silva): más de US$4,8 millones entre capital privado y aceleración, sede en Mendoza y Tulsa, en plena Serie A.
- CASPR Biotech (Lucía Curti): caso de salida exitosa, la compañía fue adquirida por Amazon en 2020.
Todas pasaron por el mismo aprendizaje, enunciado por las propias fundadoras en el reportaje: una buena tecnología no compensa por sí sola un modelo de negocio débil. La ciencia es indispensable, pero no alcanza.
Qué significa esto para tu startup
El modelo GRIDX no es replicable uno a uno por un founder, pero sí hay tres movimientos accionables que cualquier emprendedor del ecosistema biotech LATAM puede hacer hoy:
- Si sos científico con un desarrollo propio, presentalo antes de enamorarte de la tecnología. Preguntate qué problema concreto resuelve y quién pagaría por él. GRIDX, IndieBio y otros builders ya están activamente buscando proyectos en Conicet, universidades y centros de investigación de Argentina, Brasil y Chile.
- Si sos un perfil comercial, mirá este vertical. El 87,7% de las rondas argentinas de 2025 fueron menores a US$5 millones y la mayoría de los equipos fundadores está incompleta en habilidades de negocio. Tu合伙人 comercial vale oro en cualquier startup de salud, agro o materiales.
- Estructurá bien la propiedad intelectual desde el día uno. La fricción con instituciones como CONICET es real: publicar protege la carrera, pero también bloquea futuras patentes. Mapeá opciones de licenciamiento exclusivo antes de empezar a comunicar resultados.
La oportunidad que GRIDX identifica no es falta de talento, es la distancia entre tres mundos que ya existen: ciencia, capital y construcción de empresa. Reducir esa distancia, aunque sea un 5%, como sugiere Casadevall, podría multiplicar varias veces lo que la región ya construyó.
Fuentes
- Romina Casadevall, partner de GRIDX: «El Conicet es fundamental para crear startups que salgan al mundo»
- De científicas a empresarias: la camada del CONICET que levantó más de US$ 40 millones para fundar startups biotech
- Biotech Startup Investment Held Steady Even As AI Funding Surged
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