Musk gastó US$474M y los votantes frenaron los data centers

Qué pasó en las urnas: 40 de 41 medidas en contra

De 41 medidas locales sobre data centers en 10 estados, los votantes se pronunciaron contra el desarrollo en 40. Lo confirma el análisis de Ballotpedia y los resultados adicionales que recogió CNBC. La única excepción fue Harwood, Dakota del Norte, donde se rechazó una revisión extra para proyectos industriales.

Ohio concentró 21 de las 41 medidas, más de la mitad. Según Newsweek, en Conneaut, Defiance, Oregon y Sunbury se aprobaron prohibiciones para data centers de más de 25 megavatios, mientras que Granville, Hubbard, Urbana, Upper Sandusky y Piqua aprobaron prohibiciones totales. En Wisconsin pasó una medida que exige aprobación de los votantes para cualquier desarrollo de más de US$450 millones.

El rechazo no se quedó en el ballot. En Texas, Gina Hinojosa destronó a Greg Abbott después de culparlo por el rápido despliegue de data centers en el estado. En Ohio, la demócrata Amy Acton venció a Vivek Ramaswamy y apoya un «moratorium condicional» que obligue a los operadores a cubrir el 100% de los costos de servicios públicos. Y Sherrod Brown ganó el Senado presentando a Jon Husted como «la cara de los data centers», según CNBC.

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En la encuesta de votantes de CNBC, 56% dijo que los data centers fueron un factor crucial o importante en su decisión. Mother Jones reporta que 77% de los votantes rechazó el desarrollo de data centers en las medidas que se llevaron a las urnas.

¿Por qué los data centers se volvieron un tema de campaña?

Porque dejaron de ser un debate técnico sobre energía y se convirtieron en un problema de bolsillo. En el podcast Equity de TechCrunch, Kirsten Korosec señaló que el asunto se volvió grassroots «en parte por cómo los hyperscalers y las empresas han logrado aprobar sus proyectos»: de forma muy reservada, con acuerdos de confidencialidad firmados por funcionarios electos y sin compartir la escala real de las obras en zonas ambientalmente sensibles, incluido el suroeste con escasez de agua.

Mother Jones traza el origen de este movimiento en Memphis, donde grupos liderados por activistas negros cuestionaron la contaminación y la falta de supervisión pública de la planta de xAI. Y el argumento económico es el que más pesa: los data centers se conectan a problemas de agua, contaminación y facturas de electricidad que suben en todo el país.

El desequilibrio de recursos tampoco ayudó a la industria. Según el grupo Data Center Resistance, las tecnológicas y sus aliados gastaron aproximadamente 100 a 1 frente a las campañas ciudadanas locales. Más de la mitad de las iniciativas surgieron de ciudadanos, no de funcionarios electos, de acuerdo con Mother Jones. Ganar con dinero no alcanzó.

OpenAI cambia el guion: de «data center» a «compute campus»

Dos días después de las elecciones, OpenAI publicó un National Community Compact y un Compute Campus Policy Blueprint. Según IBTimes, la empresa se comprometió a no usar NDAs con funcionarios públicos, pagar el costo completo de la electricidad y la infraestructura que consumen sus instalaciones, desarrollar un plan de agua y un estudio de ruido por sitio, y publicar los planes de construcción.

El detalle que más dice sobre el momento político es el vocabulario: OpenAI ahora llama a sus instalaciones «compute campuses». En el podcast de TechCrunch, Anthony Ha lo describe como un intento de rebranding, porque «data center» se volvió una frase tóxica. Chris Lehane, Chief Global Affairs Officer de OpenAI, dijo a periodistas que el blueprint busca «sentar las mejores lecciones que hemos aprendido» y aplicarlas en adelante.

No es una movida aislada. Según 247wallst, Microsoft anunció el 13 de enero de 2026 que pagaría la energía y las mejoras de red local de sus data centers de IA; Alphabet dijo que cubrirá el 100% de la energía de su data center de US$17.000 millones en Wyoming; Amazon comprometió US$1.000 millones en cinco años para las comunidades anfitrionas el 2 de octubre, y en octubre también dejó de usar NDAs con agencias gubernamentales. Las cuatro, más Oracle, firmaron el White House Ratepayer Protection Pledge en marzo.

El problema es el alcance. Las promesas son voluntarias y sin fuerza legal, y el compromiso de OpenAI cubre solo los campus que la empresa posee y opera. Los sitios arrendados y los joint ventures quedan fuera del paraguas: SB Energy construye y opera el campus de Ohio que OpenAI arrienda, y Oracle provee capacidad de Stargate, incluido el sitio de Abilene, Texas. Según 247wallst, OpenAI le pagaría a Oracle unos US$30.000 millones al año por un acuerdo de 4,5 gigavatios.

El segundo golpe: Wall Street ya no premia el capex

La política es solo la mitad del problema. En el podcast, Anthony Ha planteó que la elección podría ser la segunda parte de un uno-dos: los inversores dejaron de premiar la idea de gastar todo el capital en nuevos data centers. Sin recompensa financiera y con más fricción regulatoria, el incentivo para construir se enfría por los dos lados.

Los números lo muestran. El 5 de noviembre, Microsoft cerró con una caída de 3,58% a US$535,93 y Oracle cayó 6,93% a US$115,16, según 247wallst. Oracle gastó US$28.500 millones en proyectos de capital en su primer trimestre fiscal y reportó flujo de caja libre negativo de US$5.400 millones. CNBC señala que todos los grandes hyperscalers salvo Microsoft ya tienen flujo de caja negativo por el gasto en infraestructura de IA.

La tensión es real: la demanda sigue ahí. El CFO de Microsoft dijo el 28 de octubre que «la demanda de clientes sigue superando la oferta disponible», y sus obligaciones de desempeño comercial pendientes llegaron a US$677.000 millones (247wallst). Pero para llegar a esa escala hace falta construir en algún lugar, y ese «algún lugar» acaba de volverse mucho más caro de conseguir.

¿Qué significa esto para tu startup?

Aunque no construyas data centers, el giro te toca. El costo de la energía y de la infraestructura de IA va a dejar de ser un tema de márgenes de hyperscaler y va a aparecer en tu factura de compute, en la latencia de tus proveedores y en la disponibilidad de capacidad en las regiones que usas.

  • Revisa tu exposición geográfica antes de firmar. Si dependes de un proveedor con capacidad concentrada en Texas u Ohio, pregunta explícitamente por los permisos locales de esos sitios. En Texas, Hinojosa asume el 19 de enero y quiere un moratorium sobre aprobaciones de data centers (247wallst). En Ohio, Acton apoya un moratorium condicional. Un contrato de compute sin cláusula de reubicación es un riesgo que hoy nadie está cotizando.
  • Modela el costo de la energía como variable, no como constante. OpenAI se comprometió a pagar el costo completo de electricidad de sus campus propios. Si tus proveedores replican ese compromiso, ese costo se traslada a precios. Corre tu unit economics con un escenario de aumento en el precio por hora de GPU y decide qué parte de tu producto absorbe ese golpe.
  • Adelántate a la transparencia. El blueprint de OpenAI propone que los estados limiten los NDAs con funcionarios y que los desarrolladores publiquen consumo de agua, electricidad y contrataciones. Si tu startup opera infraestructura intensiva, adoptar esos estándares por tu cuenta cuesta mucho menos que una pelea pública en un town hall.
  • No asumas que Texas es refugio fiscal. El mayor donante individual del ciclo, Elon Musk, gastó al menos US$474 millones, casi la mitad en Texas, y perdió las dos carreras principales del estado (CNBC). Sus empresas tienen ahora su sede en un estado que se volvió azul. La cercanía política dejó de ser una ventaja competitiva confiable.

Conclusión

El mensaje de las urnas no fue «no a la IA». Fue «no sin condiciones». Los votantes rechazaron 40 de 41 medidas y eligieron gobernadores que prometieron frenar la construcción, y la respuesta de la industria llegó en menos de 72 horas: OpenAI renombró sus data centers, eliminó los NDAs y se comprometió a pagar su propia energía. Eso confirma lo que Korosec dijo en el podcast: cuando hay certeza regulatoria o al menos señales claras de hacia dónde va la regulación, las corporaciones responden. Cuando no las hay, hacen lo que les conviene.

Para un founder, la lectura práctica es que la infraestructura de IA dejó de ser un tema de ingeniería y pasó a ser un tema de política local. El que planifique su capacidad asumiendo que los permisos siempre llegan va a pagar el costo de esa suposición. El que diversifique regiones, negocie flexibilidad contractual y se adelante a la transparencia va a tener una ventaja que no se compra con donaciones.

Fuentes

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