Más de tres décadas como empresario, una salida relevante y más de diez años invirtiendo en startups. Esa es la trayectoria de Nacho Alonso Cembrano, vicepresidente de BIGBAN Investors Spain, que en StartUp OLÉ Salamanca 2026 puso el foco en un cuello de botella que, según él, nadie está resolviendo: España ha aprendido a crear emprendedores, pero no a crear inversores.
Para un founder, la lectura es directa. Si el número de proyectos crece y el de inversores no, cada ronda temprana se vuelve más difícil de cerrar. Alonso lo formula sin rodeos: «Si ayudamos a crear empresas, pero después esas empresas no encuentran financiación, no estamos cerrando el círculo».
El diagnóstico: se financian emprendedores, no inversores
Durante años, las administraciones han destinado recursos a generar emprendedores: viveros, programas de aceleración e iniciativas de apoyo. Alonso lo considera una buena noticia, pero señala el hueco. Cuando pregunta qué se está haciendo para generar nuevos inversores, la respuesta habitual es que la cuestión no se había planteado.
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👥 Probar 7 díasEn las primeras etapas, muchas startups necesitan capital privado para crecer. Si el número de proyectos aumenta y el de inversores se mantiene, sus opciones de financiación se estrechan. Su propuesta no es sustituir el apoyo al emprendimiento, sino acompañarlo con una base de capital privado capaz de sostener los proyectos.
¿Quién es Nacho Alonso y qué hace en BIGBAN Investors Spain?
Alonso pasó por sectores muy distintos —agricultura, alimentación, espectáculos, inmobiliario y hostelería, entre otros— antes de convertirse en business angel. Él mismo lo resume sin adornos: «he tenido más fracasos que éxitos». Una salida empresarial relevante le permitió replantearse qué quería hacer, y decidió dedicarse a ayudar a quienes empezaban, como «una especie de hermano mayor para los emprendedores».
En noviembre de 2025, BIGBAN Investors Spain lo incorporó a su junta directiva, según informó Europa Press. Asumió dos roles: embajador de la asociación en Madrid, junto a Jesús Ávila, y vicepresidencia de vehículos de inversión, con el mandato de coordinar la creación de nuevos instrumentos que faciliten la inversión colectiva. La incorporación se enmarcó en el Plan Estratégico 2025-2029 de la entidad, una hoja de ruta con cinco ejes que incluye ampliar la base de socios y desarrollar nuevas líneas de coinversión.
Antes había cofundado Pinama Inversiones y creado el Club Impact Angels, centrado en proyectos con impacto social o medioambiental. Además invierte con su propio patrimonio y como socio en distintos fondos, una diversificación que, dice, le ha permitido conocer el ecosistema desde perspectivas distintas.
¿Qué es BAnCLUBS y cómo funciona un club de inversión en startups?
BAnCLUBS es la plataforma que Alonso cofundó y preside para crear y gestionar clubs de inversión en startups en fases tempranas. La idea es que quienes quieren empezar —empresarios, profesionales o ahorradores— lo hagan acompañados por personas con experiencia.
Dentro del club, los socios conocen los proyectos, debaten y participan en las decisiones. El argumento central es de aritmética: con el mismo dinero que un inversor no profesional repartiría entre dos o tres startups —y con tan pocas apuestas lo más probable es acabar perdiendo dinero—, en un club se puede construir una cartera mucho más diversificada. Alonso apunta a carteras de al menos 30 participadas, aunque insiste en que se trata de una actividad de riesgo y que la diversificación no garantiza resultados.
Ya hay clubs en marcha en Granada, Baleares y Madrid, y el objetivo es extender el modelo por el resto de España.
Smart money: qué aporta un club además del capital
En los clubs opera un programa que llaman Arcángel: cuando se invierte en una participada, uno de los socios actúa como enlace entre la empresa y el club. Así el emprendedor accede a la experiencia y los contactos de los miembros.
Eso es lo que Alonso define como smart money: no solo dinero, sino una red de personas que puede ayudar a encontrar clientes, proveedores o nuevas oportunidades. Para equipos jóvenes, ese acompañamiento pesa tanto como el cheque.
¿Cómo empezar a invertir en startups sin ser un gran patrimonio?
Alonso identifica dos barreras: el estigma de que solo pueden invertir las personas con grandes patrimonios y la falta de conocimiento. Muchos ahorradores no saben que esta posibilidad existe o no tienen acceso a ella.
Su hoja de ruta para alguien que nunca ha invertido:
- Formarse primero. Entender que no es una inversión sencilla y que invertir poco no elimina el riesgo.
- Usar plataformas de crowdfunding como puerta de entrada. Permiten conocer proyectos con importes iniciales relativamente bajos y analizar cómo se presentan las empresas y qué criterios se usan.
- Evitar concentrar todo en dos o tres proyectos. La diversificación importa, pero cada persona debe decidir según su situación económica y su capacidad de asumir pérdidas.
- Invertir de forma agrupada si no tienes tiempo ni equipo. Un club no sustituye otras inversiones: las complementa.
¿Qué papel deberían jugar las administraciones?
Alonso pide educación financiera y difusión, no financiación. Cuando traslada a responsables públicos la idea de crear nuevos inversores, a veces se interpreta como una petición de dinero. «No es eso lo principal que buscamos: queremos que la ciudadanía conozca estas fórmulas y pueda acercarse a ellas con criterio».
Detecta diferencias territoriales: Madrid muestra apertura a estas iniciativas, y otras regiones podrían observar lo que funciona y adaptarlo. Menciona León como ejemplo de territorio con capacidad de ahorro, aunque advierte que para movilizarlo hay que explicar antes qué es una startup y cómo funciona la inversión en etapas tempranas.
La formación, sostiene, debería empezar en la escuela: entender una nómina, un préstamo o una hipoteca prepara para decisiones cotidianas y también para quienes más adelante quieran emprender o invertir. Quien emprende y crece acaba gestionando una empresa: no basta con dominar el producto, hay que leer una cuenta de resultados y un balance.
Qué significa esto para tu startup
El debate sobre la base inversora no es abstracto: define cuántas puertas puedes tocar en tu próxima ronda.
- Mapea los clubes y redes de business angels de tu región antes de salir a levantar capital. BAnCLUBS opera en Granada, Baleares y Madrid, y BIGBAN Investors Spain está desplegando una red de embajadores regionales. Un club local puede ser más accesible que un fondo para una ronda pre-seed.
- Adapta el material al perfil del club. Los socios debaten y deciden colectivamente, y muchos no son inversores profesionales. Tu deck debe explicar el negocio sin jerga y anticipar las preguntas de alguien que gestiona su propio patrimonio.
- Pide smart money de forma explícita. Define qué necesitas además del dinero —introducciones a clientes, proveedores, perfiles técnicos— y propón un enlace tipo Arcángel entre el club y tu empresa.
- Si vas a eventos como StartUp OLÉ, prepara la agenda con antelación. Según las cifras acumuladas por la organización que recogió MuyPymes, por el encuentro han pasado más de 300 inversores, corporaciones y administraciones públicas, y su ecosistema representa más de 18.000 millones de euros en capital de inversión. El networking funciona con reuniones de 15 minutos que hay que solicitar y confirmar antes.
Conclusión
El ecosistema español ha invertido una década en producir startups y muy poca en producir inversores. Alonso no pide más dinero público: pide que la inversión en etapas tempranas deje de ser un coto privado de grandes patrimonios y se convierta en una opción comprensible para ahorradores con criterio. Para un founder, eso significa algo concreto: diversificar tu mapa de financiación más allá de los fondos y aprender a vender tu proyecto a inversores que no son profesionales del venture capital.
Fuentes
- El Diario de Madrid (fuente original)
- Europa Press
- MuyPymes
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