Del laboratorio de Paterna al mercado global de ingredientes
El Instituto de Tecnología Química (ITQ), centro mixto del CSIC y la Universitat Politècnica de València (UPV), ha anunciado la puesta en marcha de Olesym Chemicals, una startup deeptech enfocada en producir ingredientes para detergentes y cosméticos a partir de materias primas renovables disponibles en Europa. La compañía arranca su andadura en el GreenRuptive Innovation Hub, el espacio de escalado del ITQ en Paterna (Valencia), donde la tecnología dará el salto de laboratorio a planta piloto.
El proyecto no es una idea recién salida de un whiteboard: según el comunicado oficial, es el resultado de más de una década de investigación compartida entre el ITQ y el Instituto Max Planck de Alemania, y ha sido apoyado por dos programas de excelencia del Consejo Europeo de Investigación (ERC). Esto coloca a Olesym en una categoría muy concreta: la de las spin-offs universitarias europeas con respaldo institucional de primer nivel.
Por qué Europa necesita alternativas al aceite de palma y a los petroquímicos
Champús, acondicionadores, detergentes, suavizantes y fragancias esconden en sus formulaciones moléculas que el consumidor final nunca llega a leer. Gran parte de esos ingredientes se fabrican hoy desde aceite de palma o derivados petroquímicos importados de fuera de Europa, un modelo que la nota de prensa del ITQ describe con tres vulnerabilidades muy concretas:
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- Riesgo de interrupción de suministro por tensiones geopolíticas o regulatorias.
- Exigencias crecientes de trazabilidad y presión reputacional por deforestación, pérdida de biodiversidad y emisiones de CO₂.
El propio comunicado aporta un dato clave para founders que trabajan en química verde: la tecnología de Olesym permitiría reducir la huella de carbono de estos ingredientes entre un 75% y un 90%, dependiendo de si la materia prima procede de residuos de biomasa agrícola o forestal, o de CO₂ capturado en industrias como la del cemento y el acero. Son cifras de proyecto, todavía pendientes de validación industrial, pero marcan el target que la startup pone sobre la mesa para sus futuros clientes.
Una ruta termocatalítica que prescinde de biotecnología y OGM
Uno de los aspectos más diferenciales de Olesym, y que la nota destaca expresamente, es que su proceso no depende de rutas biotecnológicas ni requiere organismos modificados genéticamente. En su lugar, apuesta por una vía termocatalítica: se sirve de calor y de un catalizador para transformar gas de síntesis renovable en las moléculas que después se incorporan a las formulaciones de detergentes y cosméticos.
Esta elección tecnológica tiene implicaciones prácticas relevantes:
- Rendimientos más cercanos a los procesos petroquímicos convencionales, lo que acerca la propuesta a la paridad de costes cuando se escale.
- Menor barrera regulatoria al evitar el ciclo de aprobación de OGM, que en Europa sigue siendo lento y costoso.
- Compatibilidad con cadenas de producción existentes, un punto crítico para clientes corporativos con líneas de fabricación ya montadas.
El equipo lo lidera Gonzalo Prieto, investigador del CSIC al frente del grupo Ingeniería de Catálisis para la Sostenibilidad del ITQ, que ejercerá como CSO y cofundador. La tecnológica Ilaria Ceteroni, coinventora de la tecnología, asume el rol de CTO.
Del TRL de laboratorio al piloto: lo que se juega Olesym en 2026
El comunicado sitúa a Olesym en un momento bisagra: la tecnología ya está validada en laboratorio y entra en escala piloto en GreenRuptive Innovation Hub. La propia Ceteroni lo explica en términos que cualquier founder entiende: “la transición a escala piloto es una etapa fundamental no solo para validar la robustez de la tecnología, sino también para producir los volúmenes necesarios para la validación técnica y comercial de nuestros productos con clientes clave, en formulaciones reales”.
Es el clásico valley of death de la deeptech química: pasar del proof of concept en gramos a kilos reproducibles, y de ahí a toneladas coherentes con un pedido piloto de una gran multinacional de consumer goods. La nota no menciona cifras de inversión captada ni ronda abierta, por lo que el modelo de financiación por ahora parece apoyarse en los dos grants del ERC y en premios y programas de transferencia, entre los que la startup ya suma:
- EBTON-Converge Award 2025 a mejor proyecto emprendedor del CSIC a nivel nacional.
- SPIN-UPV 2025 en la competición de innovación de la UPV.
- Santander X Award 2026 a proyectos emprendedores incipientes en España.
Qué significa esto para tu startup
Aunque Olesym opera en un nicho muy técnico (catálisis heterogénea, gas de síntesis, química fina), la jugada deja lecciones aplicables a founders deeptech de cualquier sector:
- Apóyate en programas de excelencia antes de levantar capital venture. Los grants del ERC han financiado una década de I+D y han dejado la tecnología lista para piloto. Para una deeptech española, el ERC, el EIC Accelerator o los programas del CDTI son a menudo una mejor primera ronda que un seed VC, porque dan tiempo y credibilidad sin diluir.
- Diseña la tecnología pensando en el cliente, no solo en el paper. Olesym insiste en que sus productos se incorporarán a “formulaciones existentes”. Esa frase no es decorativa: indica que el modelo de negocio apunta a vender ingredientes drop-in a fabricantes de detergentes y cosméticos, no a vender el producto final al consumidor. Founders químicos deberían hacer la misma pregunta: ¿mi innovación sustituye algo en una línea de producción ya en marcha?
- Mide la ventaja en términos del problema del cliente, no de tu tecnología. El dato que Olesym repite es la reducción de huella de carbono entre 75% y 90%, no los detalles del catalizador. Para vender a grandes marcas de consumo, los KPIs son CO₂ evitado, dependencia de palma y trazabilidad, no química fina.
- Construye la narrativa de transferencia desde el día uno. El relato CSIC-UPV-Max Planck-ERC es parte del activo. Si tu startup nace de un grupo de investigación, documenta cada colaboración y cada grant: en la due diligence corporativa esa trazabilidad vale tanto como una patente.
Para el ecosistema hispano, Olesym es también un termómetro: muestra que la química verde con origen académico español puede aspirar a sustituir ingredientescommodity en cadenas globales, no solo a desarrollar nuevos materiales de nicho. Founders que trabajen en bioprocesos, materiales avanzados o captura de CO₂ deberían seguir de cerca su salto a planta piloto en Paterna durante los próximos meses: si los rendimientos a escala se mantienen, abre un precedente de inversión y de clientes que hasta ahora parecía reservado a startups del norte de Europa o de EE. UU.
Fuentes
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