Tres emprendimientos, una decanatura y una decisión de fondo
Pamela Chávez acumula tres emprendimientos —Biotecnología Antofagasta, Aguamarina y, ahora, Domolif—, un doctorado en microbiología molecular y biotecnología, y el cargo de decana de Ingeniería en la U. Alberto Hurtado. Ninguno de esos títulos estaba en su plan original: «Siempre pensé que iba a hacer mi carrera en la academia», reconoce en el episodio de esta semana de Link en Bio, el podcast de Innovación de «El Mercurio» y Fundación Chile que dedicó su capítulo al vínculo entre la minería y la biotecnología.
El caso importa para cualquier founder de base científico-tecnológica, porque muestra qué se gana y qué se cede cuando la investigación se gestiona como negocio y no como proyecto académico. Y muestra, sobre todo, cómo se construye una carrera emprendedora cuando el cliente es una industria de capital intensivo.
¿Por qué una científica termina eligiendo el emprendimiento?
Su respuesta es directa: «El emprendimiento te da libertad». Y agrega el contraste: «En la universidad siempre estás condicionada por la presión del paper, del proyecto, la forma en que se administran los recursos… El emprendimiento me dio una libertad absoluta sobre mis propias decisiones de investigación y desarrollo, y eso lo he agradecido siempre».
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👥 Quiero el Kit →Vale la pena leer esa frase con calma. La academia ofrece infraestructura, financiamiento competitivo y prestigio; el costo es la velocidad de decisión. En un emprendimiento, la pregunta «¿esto sirve?» se responde con un cliente que paga, no con un comité que evalúa. Para un founder de deep tech en LATAM o España, esa velocidad de decisión es el activo escaso: no compites por presupuesto, compites por llegar antes que el problema cambie.
Hay una lectura equivocada de este relato: creer que emprender significa cortar el vínculo con la universidad. Chávez no lo hizo. Sigue siendo decana y su carrera se movió entre ambos mundos. El ecosistema científico-tecnológico funciona mejor cuando los dos lados se tocan: la universidad aporta talento y equipamiento, la empresa aporta la pregunta correcta.
¿Qué cambió en la relación entre minería y biotecnología?
Chávez describe una relación que empezó siendo casi un sinónimo: «Por muchos años se hablaba de biominería como sinónimo de biolixiviación y nada más. Y era porque los especialistas en biotecnología industrial eran poquitos en el norte. Pero, al final, esto se fue diversificando, identificando los dolores de la industria».
Ese pasaje contiene una lección de posicionamiento. Cuando una disciplina se reduce a una sola técnica aplicada, el mercado es tan angosto como la técnica: si la operación no necesita ese proceso exacto, la solución no existe. La diversificación que describe Chávez es la inversa: partir del dolor de la operación minera y ver qué herramienta biológica lo resuelve. Es la diferencia entre una tecnología que busca problema y un problema que busca tecnología.
Sobre su propio recorrido, es explícita en que fue parte de un cambio de época: «Crecí con la industria. Cuando empecé, recién aparecía la innovación abierta en la minería. Y fui siendo parte de eso». Es decir, le tocó el momento en que las grandes operaciones empezaron a mirar hacia afuera en busca de soluciones, en lugar de desarrollarlo todo de forma interna.
¿Qué hace distinto a un emprendimiento científico frente a la academia?
La respuesta de Chávez apunta al corazón del asunto: «No sé si la academia se detiene tanto a entender los dolores de la industria para armar sus líneas de investigación. En cambio, las empresas sí tenemos que hacer eso. Diría que hoy la oferta es bastante más grande».
La observación tiene consecuencias prácticas. Una línea de investigación se define por agenda científica, por lo publicable, por lo financiable con fondos concursables. Una startup se define por contrato: si el cliente no firma, no hay proyecto. Cuando el criterio de éxito es el dolor resuelto y no el paper publicado, aparecen soluciones que el mapa académico no contemplaba. Eso explica, en parte, por qué la oferta biotech orientada a minería se amplió.
¿Qué significa esto para tu startup?
Si estás construyendo desde la ciencia, el caso de Chávez deja tareas concretas:
- Empieza por el dolor, no por la tecnología. Antes de escribir una línea de tu deck, haz el ejercicio que ella describe: sentarte con operadores de la industria, no con pares académicos, y listar los problemas que hoy les cuestan dinero, tiempo o cumplimiento. Tu tecnología debe ser la respuesta a esa lista, no al revés.
- Valida quién paga y quién firma. En industrias de capital intensivo, la validación no se parece a la de un SaaS autoservicio: hay pilotos, pruebas en terreno y varias áreas involucradas antes de una orden de compra. Pregunta desde el primer día quién es el dueño del presupuesto.
- Construye credibilidad híbrida. Mantener el vínculo académico mientras emprendes no es una distracción: es respaldo técnico frente a un comprador conservador. Publicación, doctorado y trayectoria siguen siendo activos comerciales en deep tech.
- Diversifica la aplicación, no el propósito. La transición que describe Chávez —de una sola técnica a un portafolio de dolores atendidos— es la forma de ampliar mercado sin diluir la especialización científica que te hace distinto.
Lo que deja el episodio
La paradoja que abre el capítulo sigue abierta: la minería es la mayor industria de Chile, pero su participación en el ecosistema biotecnológico no parece tener la misma proporción que su peso económico. Ese desbalance es, precisamente, una oportunidad para founders con formación científica que estén dispuestos a hacer lo que la academia rara vez hace: escuchar al cliente antes de definir el proyecto.
Para un emprendedor hispanohablante, la conclusión práctica es incómoda pero útil: la libertad de decidir tu propia agenda de I+D no vale nada si esa agenda no responde a un dolor que alguien ya está pagando por resolver.
Nota de verificación: las búsquedas realizadas para este artículo no arrojaron datos adicionales verificables sobre la conversación ni cifras de mercado asociadas. El contenido se basa exclusivamente en el episodio publicado por El Mercurio.
Fuentes
- Link en Bio: Pamela Chávez y el vínculo entre minería y biotecnología (fuente original)
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