¿Qué es un patent thicket y por qué preocupa?
El número promedio de patentes por medicamento de molécula pequeña aprobado por la FDA se triplicó entre 1990 y 2019: pasó de 2.1 a 6.9 patentes por fármaco. El dato no viene de un informe sectorial: lo publica esta semana JAMA, la revista médica de la American Medical Association, en un estudio encabezado por S. Sean Tu, experto en derecho farmacéutico y de patentes de la Universidad de Alabama.
Para un founder de una startup de salud, biotech o incluso de tech con activos intangibles, la cifra es una clase magistral de estrategia defensiva por parte de incumbentes. Para un paciente en Estados Unidos, es la razón por la que muchos medicamentos siguen siendo inaccesibles mucho después de que el principio activo original dejó de ser exclusivo.
¿Qué encontró el estudio de JAMA?
Tu y su equipo analizaron datos públicos de la FDA sobre medicamentos de molécula pequeña aprobados entre 1990 y 2019, con un periodo de seguimiento de cinco años para mapear todas las patentes asociadas. Lo que descubrieron es que la mayor parte del crecimiento no está en la innovación clínica real, sino en lo que el paper llama «patentes no primarias».
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👥 Unirme a la comunidadEs decir: ajustes menores en excipientes, cambios en la forma de administración del fármaco, rediseños de dispositivos de entrega como autoinyectores o nuevas indicaciones terapéuticas. Patentes que, sumadas una sobre otra, tejen lo que en la industria se conoce como un patent thicket (maraña de patentes): una red densa de derechos de propiedad intelectual alrededor de un solo producto.
El efecto sobre el periodo de exclusividad es directo. Según el estudio, el tiempo adicional que un fármaco permanece bajo patente pasó de un promedio de 2 años para los aprobados en 1990 a 6.1 años para los aprobados en 2019. Los propios autores reconocen que la cifra probablemente subestima la realidad actual: la actividad de patentamiento ahora se extiende hasta nueve años después de la aprobación de la FDA.
¿Cuánto cuesta esta estrategia al sistema de salud?
El mecanismo es simple: cada patente adicional retrasa la entrada de genéricos al mercado, porque el competidor genérico tiene que litigar o sortear cada una de esas patentes para poder fabricar.
Un estudio previo publicado en JAMA Health Forum cuantificó el efecto en apenas cuatro medicamentos top: los retrasos en competencia genérica generaron US$3.500 millones en gasto excedente en solo dos años, según reportó el Maryland Daily Record. Datos agregados de DrugPatentWatch citados por el mismo medio elevan el promedio de retraso por medicamento blockbuster a entre 3 y 5 años.
Para ponerlo en contexto, según reportó CNBC en septiembre de 2026, los medicamentos genéricos ya representan alrededor del 90% de las recetas dispensadas en Estados Unidos, pero una fracción mucho menor del gasto total en medicamentos, precisamente por la estructura de precios que el patent thicket protege.
Hay otra práctica complementaria: el llamado product hopping, donde una farmacéutica lanza una versión ligeramente modificada de su propio fármaco justo cuando el original está por enfrentar competencia genérica, y mueve a médicos y pacientes a la nueva versión antes de que expire la patente original. Los críticos lo describen como un movimiento de marketing, no un avance médico.
¿Qué significa esto para tu startup?
Sea cual sea tu vertical, el caso pharma es un manual abierto sobre cómo se construyen fosos defensivos con propiedad intelectual y regulación. Tres lecciones concretas:
- Defiende tu moat con datos, no solo con legal. Las patentes secundarias son reales y legales, pero generan ruido regulatorio y reputacional. Si tu startup depende de IP defensiva, combina la protección legal con ventajas técnicas o de datos difíciles de replicar: una patente sobre un algoritmo es más débil que datos propietarios de comportamiento de usuario.
- Evalúa el espacio genérico/biosimilar como oportunidad de mercado. El paper de JAMA coincide en el tiempo con los planes de Sandoz, que anunció en su Capital Markets Day su objetivo de más que duplicar ventas netas hacia 2035 y expandir su cartera de biosimilares a más de 100 productos para 2040 (actualmente tiene 13). Donde los incumbentes blindan precios, los challengers bien financiados construyen negocio.
- Monitorea el cambio regulatorio. Los proyectos legislativos ETHIC Act y Biosimilar Red Tape Elimination Act circulan con apoyo bipartidista en el Congreso de EE.UU. para limitar patentes duplicadas y frenar el product hopping. Una reforma real comprimiría los fosos de los incumbentes y abriría ventanas de entrada. Si tu tesis depende del mercado de salud estadounidense, este es un indicador a seguir.
Para los founders hispanohablantes que construyen healthtech desde LATAM o España, el caso también recuerda una asimetría estructural: el sistema de patentes estadounidense tiende a favorecer a los grandes incumbentes que pueden costear estrategias legales agresivas, mientras que los sistemas europeos y muchos latinoamericanos limitan más este tipo de prácticas. Diseñar tu roadmap asumiendo que el foso de patentes en EE.UU. podría volverse más poroso en los próximos cinco años no es un escenario descabellado.
Fuentes
- To keep drug prices high, pharma has been piling up the patents (fuente original)
- Big Pharma’s patent games are costing patients. Congress must act
- ‘Patients pay the tariff’: Swiss pharma CEO warns of Trump’s generic drug tariff threat
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