El dato que cambia el foco: el 66,7% de RR.HH. ya usa IA
El informe «Inteligencia Artificial y gestión del talento digital: Del hype a la práctica» de MIOTI Tech & Business School, recogido por RRHHDigital, revela que el 66,7% de los responsables de Recursos Humanos ya utiliza la IA en su compañía. La cifra marca un punto de inflexión: la conversación ya no gira en torno a si incorporar herramientas, sino a cómo extender su uso al conjunto de la organización.
El 91,7% de esos responsables considera necesario fomentar el uso de la IA entre los empleados, y el 83,3% sitúa la formación y el desarrollo profesional como el área donde la tecnología tiene mayor impacto. Muy por detrás quedan la selección de personal (58,3%) o la retención de talento (50%).
Y hay un matiz incómodo: ninguno de estos expertos considera que el nivel de conocimiento sobre IA en su empresa sea alto. La adopción existe; la profundidad, no.
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Durante los últimos años el foco estuvo en incorporar nuevas herramientas. La siguiente fase, según MIOTI, pasa por identificar las competencias que necesita cada área, rediseñar los procesos de aprendizaje y preparar a las organizaciones para integrar la IA de forma transversal.
«A lo largo de estos dos últimos años muchas organizaciones ya han superado la fase de experimentar con la IA. El verdadero reto ahora es conseguir que esa capacidad permee a toda la empresa, genere un impacto real en el negocio y, sobre todo, que las personas estén preparadas para aprovecharla», explica Fabiola Pérez, CEO y cofundadora de MIOTI Tech & Business School. Para Pérez, eso exige «mucho más que implantar herramientas»: requiere formar a las personas, redefinir competencias y acompañar un cambio cultural que, en gran medida, deberá liderarse desde Recursos Humanos.
La idea es directa: quien mejor conoce a las personas de la organización debe pilotar el aprendizaje, no solo impartir un curso genérico de herramientas.
Formación a medida: el fin del curso genérico
En los primeros años, las iniciativas formativas se centraron en explicar qué es la IA o en mostrar las posibilidades de asistentes generalistas. Ese modelo se queda corto. Las necesidades de un abogado no son las mismas que las de un profesional de marketing, un auditor, un ingeniero o un responsable de compras, y tampoco lo son los riesgos asociados al tratamiento de la información, la privacidad o el cumplimiento normativo.
Desde MIOTI recomiendan itinerarios formativos adaptados a cada función, centrados en casos de uso reales y alineados con necesidades departamentales concretas. La advertencia es clara: no existe una única solución de IA válida para toda la organización. Aunque un asistente generalista puede operar de forma transversal, trasladar un mismo modelo a toda la empresa rara vez ofrece los mismos resultados.
Shadow AI y gobernanza: el riesgo que crece en silencio
A este panorama se suma un fenómeno cada vez más visible: el Shadow AI, es decir, el uso de herramientas de inteligencia artificial al margen de los entornos corporativos. Muchos profesionales recurren a plataformas públicas para agilizar tareas sin conocer las implicaciones de compartir información fuera de los canales autorizados.
El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) ya recoge la necesidad de alfabetización en IA como directriz obligatoria. La formación, en este marco, debe ir más allá del aprendizaje técnico: los profesionales necesitan comprender qué tareas pueden delegar en estas herramientas, cuáles requieren supervisión humana, cómo evaluar la fiabilidad de las respuestas y qué información puede o no compartirse con estos sistemas.
Qué dice el mercado: los datos de PwC y Deloitte
La transformación no es solo un diagnóstico europeo. El AI Jobs Barometer 2026 de PwC, presentado por Mohamed Kande, presidente global de la firma, en VivaTech París, estudió más de 1.000 millones de ofertas de empleo en todo el mundo y, según reportó Business Insider en junio de 2026, concluyó que:
- Las competencias requeridas en los puestos más expuestos a la IA evolucionan más del doble de rápido que en el resto del mercado laboral.
- Las ofertas que demandan conocimientos en IA crecen siete veces más rápido que el conjunto del empleo.
- Las empresas que adoptan IA a escala están aumentando plantilla, no recortándola: la cabeza en las compañías más expuestas creció 52% desde 2018, frente al 36% en las menos expuestas, y los salarios subieron 24% frente a 17%.
- Los puestos entry-level muy expuestos a la IA que han sido «seniorizados» (con más de 10 habilidades tradicionalmente senior) crecieron 35% entre 2019 y 2025; los que no lo fueron cayeron 10%.
Por su parte, el Global Human Capital Trends 2026 de Deloitte muestra que el 85% de las empresas prevén personalizar agentes para adaptarlos a su negocio, aunque solo una pequeña parte reconoce estar rediseñando la forma en que las personas trabajan junto a la IA. En la práctica, Deloitte ya dio un paso: el 24 de junio de 2026 presentó Connected Agentic Intelligence dentro de Deloitte Omnia, una red de agentes integrada en su plataforma global de auditoría para sus casi 85.000 profesionales de Audit & Assurance, con «tutores» que imparten microformación en el momento en que el profesional la necesita.
«Tener acceso a la IA ya no distingue a nadie, porque lo tienen todas las empresas. La diferencia está en aquellas organizaciones que han convertido ese acceso en criterio», resume Pérez.
Qué significa esto para tu startup
Para una startup con equipos pequeños, el mensaje es claro: la ventaja ya no viene de comprar la herramienta, sino de quién aprende a usarla mejor. Tres palancas concretas:
- Diseña un itinerario formativo por función, no uno general. Un founder con cinco personas debería mapear quién necesita prompt engineering, quién flujos de automatización, quién gobernanza de datos y privacidad. Invertir dos horas en ese mapa es más rentable que cualquier curso genérico.
- Audita tu Shadow AI antes de que audite a tu empresa. Pregunta a tu equipo qué herramientas públicas está usando y con qué datos. Un documento interno breve de «esto sí, esto no» reduce riesgo legal y de propiedad intelectual sin frenar la productividad.
- Mide la adopción, no la licencia. Si contratas formación, pide al proveedor un KPI de uso a 30, 60 y 90 días. La evidencia de PwC muestra que la diferencia entre empresas que crecen con IA y las que no se mide en cabeza y salarios, no en número de suscripciones.
«Formar no es impartir un curso de herramientas genérico: es personalizar esas capacitaciones según las necesidades de los empleados», recuerda Pérez. Para una startup, eso significa empezar por las personas, no por el catálogo de software.
Fuentes
- El futuro de la IA en las empresas se empieza a jugar en Recursos Humanos – RRHHDigital
- The global chair of PwC shares 3 takes on what AI means for jobs – Business Insider
- Deloitte Unveils Connected Agentic Intelligence in Deloitte Omnia – PR Newswire / Morningstar
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