La startup que quiere convertir a Córdoba en una ciudad navegable
Cuatro estudiantes de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y egresados del Colegio Nacional de Monserrat, de entre 21 y 22 años, acaban de lanzar RutaLib, una plataforma móvil y web que usa inteligencia artificial para mapear barreras de accesibilidad urbana en Córdoba.
Los fundadores —Martín Carrizo, Valentino Bongiorno, Gonzalo Maurino y Tomás Zengaro— están en el último año de la carrera y armaron la startup de forma independiente, con el acompañamiento de la Fundación Super Adaptados, una organización que trabaja con personas con discapacidad a través del deporte, la formación y el trabajo.
Qué hace RutaLib y por qué importa
RutaLib permite a cualquier usuario reportar una barrera urbana —una rampa dañada, una vereda rota, un pozo, un obstáculo en la vía pública— subiendo una foto, indicando la geolocalización y agregando una descripción. A partir de ahí, el sistema procesa la imagen con IA, clasifica el tipo de incidencia y le asigna un nivel de severidad bajo, medio o alto.
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👥 Aplicarla en la comunidadEsa información alimenta un mapa colaborativo de Córdoba con un «mapa de calor» que muestra las zonas con mayor cantidad de reportes. Los propios fundadores reconocieron a La Voz que la concentración más alta aparece en el centro de la ciudad.
El punto diferencial frente a otras apps ciudadanas de reporte es que la ruta se adapta al perfil de accesibilidad del usuario:
- Sillas de ruedas: prioriza rampas en buen estado y veredas niveladas.
- Bastón o andador: evita calles con pozos crónicos y pavimentos irregulares.
- Baja visión: alerta sobre obstáculos en altura y obras sin señalizar.
- Movilidad reducida temporal (cochecitos): sugiere caminos óptimos.
- Personas ciegas: integración con Google TalkBack, el lector de pantalla de Android.
«Hay personas que para transitar necesitan planificar. Y la información actualizada por dónde hacerlo y por dónde no está. No hay registros ni está organizado», resumió Gonzalo Maurino en la entrevista original.
El contexto: accesibilidad urbana como problema de datos, no solo de obra pública
El proyecto nace con una tesis fuerte: la accesibilidad no es solo un problema de infraestructura, sino de información. Construir rampas y reparar veredas lleva presupuestos, licitaciones y meses de obra; mientras tanto, las personas con movilidad reducida necesitan decidir hoy por dónde moverse.
En esa línea, RutaLib complementa las políticas públicas en lugar de sustituirlas. El equipo adelantó que harán una auditoría propia sobre incidencias y zonas accesibles de la ciudad para presentar el informe al municipio de Córdoba, con la idea de que el mapa abierto termine sirviendo como insumo para la planificación urbana.
La propia ciudad de Córdoba (España) —homónima de la ciudad argentina donde opera la startup— mostró en enero de 2025 que el tema está en agenda: el Ayuntamiento presentó obras para instalar una ruta podotáctil y luminosa para personas con discapacidad visual en el centro, con un presupuesto de 460.000 euros y un plazo de ejecución de hasta seis meses, según publicó Diario Córdoba. Que dos ciudades con el mismo nombre estén trabajando el problema desde veredas opuestas —infraestructura física en un caso, plataforma de datos en otro— muestra que el reto es global.
Cómo funciona la app paso a paso
- Descarga o acceso web gratuito desde iPhone o Android.
- Creación de cuenta y selección del perfil de accesibilidad.
- Marcado de ubicación actual sobre el mapa de Córdoba.
- Reporte de incidencia: foto + geolocalización + descripción.
- La IA clasifica la barrera y la registra en el mapa colaborativo.
- La ruta sugerida se adapta al perfil elegido.
El equipo todavía no tiene la app publicada en App Store ni Play Store —funciona por acceso web— y ese es, justamente, su próximo paso de escalamiento.
Modelo de sustentabilidad: datos abiertos y convenios públicos
Los fundadores son explícitos sobre cómo piensan financiar el crecimiento: convenios comerciales con municipios y articulación con otras fundaciones, no monetización al usuario final. La lógica es que la información agregada tiene más valor para un gobierno local que cobra impuestos y planifica obra pública que para un consumidor individual.
Ese encaje de modelo —B2G (business-to-government) con datos abiertos— es el mismo patrón que están explorando varias startups de smart cities en la región: cobrar por la capa de analítica, dashboards y reportes, no por el reporte ciudadano.
¿Qué significa esto para tu startup?
El caso RutaLib es un manual de tres cosas que cualquier founder hispanohablante puede llevarse:
1. Empezar con la comunidad, no con el pitch. La primera validación no vino de una aceleradora ni de un inversionista: vino de la Fundación Super Adaptados, la propia comunidad usuaria. Validar con quien va a sufrir el problema si el producto no existe es la forma más rápida de evitar construir algo innecesario. Si tu startup apunta a un vertical sensible —salud, educación, accesibilidad, inclusión financiera— busca la ONG o asociación que ya trabaja ahí antes de escribir una línea de código.
2. Datos abiertos como producto, no como filantropía. RutaLib no cobra al usuario y aun así tiene un modelo: los municipios son el cliente natural. Si tu producto genera datos estructurados sobre un problema público (movilidad, residuos, seguridad, ruido, calidad del aire), podés construir un SaaS B2G vendiendo dashboards, alertas y reportes a gobiernos locales y provinciales sin pedirle un peso al ciudadano.
3. Perfil de accesibilidad como feature, no como nicho. Adaptar la experiencia al tipo de movilidad del usuario —silla de ruedas, bastón, baja visión, cochecito— convierte un «proyecto para personas con discapacidad» en una herramienta de uso masivo. Familias con cochecitos, adultos mayores, personas con muletas temporales son mercado enorme y casi siempre ignorado. Pensar en accesibilidad desde el diseño multiplica el público objetivo sin sumar costo de adquisición.
Lo que viene
El equipo ya avisó que el siguiente hito es escalar la app a las tiendas de iOS y Android, salir de Córdoba y buscar convenios con municipios cercanos. La pregunta abierta —y la que un founder debería hacerse mirando este caso— es si el modelo se sostiene cuando la base de usuarios pase de miles a cientos de miles: ahí el costo de procesamiento de imágenes con IA, la moderación de reportes falsos y la necesidad de soporte multilingüe empiezan a exigir capital o ingresos concretos. Por ahora, RutaLib demuestra que con un equipo de cuatro estudiantes y una fundación aliada ya se puede construir infraestructura cívica útil.
Fuentes
- Estudiantes crearon una «startup» para registrar barreras urbanas — La Voz
- El Ayuntamiento de Córdoba instala una ruta podotáctil y luminosa para personas con discapacidad visual — Diario Córdoba
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