The Gap in Between 2026: qué es y por qué importa
Más de 1.100 personas pasaron por La Marina de València en la cuarta edición de The Gap in Between, el encuentro internacional que organiza Social Nest Foundation y que reunió a 290 emprendedores y 90 inversores en la misma sede. Para un founder que trabaja en clima, ciudades o salud, la cifra que importa no es la asistencia: es que exista una cita europea donde el capital y los proyectos con propósito negocien cara a cara.
El evento se celebró el 20 de octubre, según la ficha publicada por Corresponsables, medio partner del encuentro. La organización desplegó más de 90 ponentes, panelistas y facilitadores, con un 75% de perfiles internacionales y un 55% de mujeres en el programa. Entre los nombres que pasaron por el escenario estuvieron Mar Cabra (The Self-Investigation), Tessa Clarke (Olio), Ignacio Lago Fernández (Microsoft), María Belén Wimpfheimer (IKEA), Irena Ateljević (Regenerate Europe) y Rocío Torres (Club Atlético de Madrid).
La inauguración contó con Paula Llobet Vilarrasa, concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones del Ajuntament de València, y Mónica Payá López, directora general de Emprendimiento e Internacionalización de la Generalitat Valenciana. El respaldo institucional no es un detalle menor: buena parte del ecosistema de impacto español sigue dependiendo de fondos públicos y europeos para sostener sus primeras etapas.
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👥 Probar 7 díasOcean Oasis: la startup que convierte el movimiento de las olas en agua dulce
El Startup Challenge de esta edición se lo llevó Ocean Oasis, una compañía noruega que se embolsó 10.000 euros con una tecnología que transforma la energía de las olas en agua dulce mediante boyas desalinizadoras en alta mar, sin emisiones ni consumo eléctrico.
La propuesta apunta a un problema concreto: la seguridad hídrica de regiones costeras sometidas a estrés hídrico. Y tiene base española. La compañía constituyó Ocean Oasis Canarias en Las Palmas en 2021, probó con éxito su boya piloto a escala real en Gran Canaria entre 2023 y 2025, y ya tiene a la empresa pública de aguas de Gran Canaria como primer cliente.
El detalle técnico importa para quien evalúa cleantech: según eldiario.es, la tecnología usa directamente la energía mecánica de las olas para presurizar agua de mar y producir agua dulce por ósmosis inversa, sin conexión a la red eléctrica y sin consumo de combustibles. El desarrollo se apoya en el proyecto europeo DesaLIFE, cofinanciado por el programa LIFE, en el que participan el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, investigadores del grupo GRRES de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Instituto Tecnológico de Canarias y la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN).
Ecoticias documentó que la boya piloto, bautizada Gaia, se ensambló en el puerto de La Luz dentro del proyecto ReWater, cofinanciado por el programa Horizonte Europa, y que está previsto fabricar unidades precomerciales en ese mismo puerto. No es un prototipo de laboratorio: es una ruta industrial con puerto, socio público y cliente ancla.
«Este reconocimiento nos ayudará a acelerar nuestra misión: hacer el agua viable, más rápido y para más gente», dijo Sebastian Feimblatt, CEO y cofundador de Ocean Oasis.
Los cuatro ejes que estructuraron el programa
La agenda se organizó en cuatro ámbitos que funcionan como mapa de dónde está entrando dinero de impacto:
- Clima: descarbonización, economía circular y financiación climática.
- Ciudades: movilidad e infraestructura urbana.
- Capital: sostenibilidad corporativa, alianzas público-privadas e inversión de impacto.
- Comunidades: sistemas de salud, economías inclusivas y transformación del empleo.
Para un founder, la lectura práctica es que el eje Capital dejó de ser un panel decorativo: el evento diseñó sesiones de matchmaking con criterios definidos de antemano, para que cada conexión respondiera a la tesis de inversión del fondo o a la necesidad concreta de la startup. Ese filtrado previo es lo que separa un networking útil de una ronda de tarjetas de visita.
Cómo creció el Startup Challenge: de 468 candidaturas a más de 1.400
El salto de convocatoria es el dato más elocuente de la edición. En la segunda edición, en 2024, el encuentro recibió 468 candidaturas de más de 78 países y llevó 20 finalistas al Startup Challenge, según el balance que Margarita Albors hizo a El Español. En esta cuarta edición, la organización recibió más de 1.400 candidaturas procedentes de 116 países y seleccionó 50 startups de 19 países, que por primera vez presentaron todas su proyecto. En ediciones anteriores solo lo hacían veinte.
El proceso incluyó una preevaluación y el trabajo de 19 evaluadores especializados. Ocean Oasis compitió en la final con otras cuatro finalistas, una por cada vertical del programa.
«Todos los que estamos aquí creemos en el papel de la innovación, el emprendimiento y el capital para encontrar soluciones a los desafíos que enfrentamos. Y todos sabemos que no avanzan tan rápido como los problemas», dijo Margarita Albors, presidenta de Social Nest Foundation, en la apertura.
La final y la entrega del premio se celebraron el 21 de octubre en el Innovation Stage de Valencia Digital Summit, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, dentro de la alianza entre ambos encuentros.
Un evento que reinvierte sus propios ingresos
Por segundo año consecutivo, el 100% de los ingresos por venta de entradas se reinvierte en proyectos liderados por Fundación Felisa para fortalecer la resiliencia social y ambiental en València. El encuentro ofreció sesiones en inglés y español con subtítulos en los escenarios principales, y el recinto fue accesible para personas con discapacidad física e intelectual.
«La innovación puede construir puentes, pero también puede levantar nuevas barreras», advirtió Marta del Castillo, CEO de Social Nest Foundation. Es una advertencia relevante para cualquier equipo que construya producto para comunidades vulnerables: la accesibilidad y el idioma no son extras de comunicación, son decisiones de diseño.
Esta edición contó con Caixa Popular, la Generalitat Valenciana y el Ajuntament de València —a través de València Innovation Capital— como Global Impact Partners. Social Nest Foundation acumula más de quince años conectando ecosistemas de impacto entre Europa y América Latina.
¿Qué significa esto para tu startup?
1. Si vendes a corporativos, el eje Capital es tu puerta de entrada. El evento reunió a más de 90 inversores y 290 emprendedores con criterios de matchmaking definidos de antemano. La lección operativa: prepara una tesis de una página que explique por qué tu solución encaja con el mandato de impacto de un fondo o de una corporación, no un pitch genérico. Los organizadores filtran por encaje, no por entusiasmo.
2. Los programas europeos son capital no dilutivo real, y se puede acceder a ellos desde España. Ocean Oasis llegó al Startup Challenge con un desarrollo financiado por Horizonte Europa y el programa LIFE, con PLOCAN y una universidad pública como socios. Para una startup de cleantech con base en España o en LATAM, esa combinación —socio público local, consorcio europeo, cliente ancla institucional— es replicable y reduce el riesgo percibido por los inversores privados.
3. Los concursos con premio pequeño sirven si el premio es la validación. 10.000 euros no cambian la vida de una compañía. Lo que sí cambia es presentar ante 90 inversores y cerrar con un cliente público. Antes de gastar recursos en un pitch day, pregúntate qué conexión concreta puedes sacar de ahí, no cuánto es el cheque.
4. La convocatoria se volvió más competitiva. Pasar de 468 candidaturas a más de 1.400 en dos ediciones significa que el filtro se endureció. Si vas a aplicar a la próxima edición, el material de aplicación importa más que nunca: métricas de impacto medibles y un caso de cliente real pesan más que una narrativa inspiradora.
Conclusión
The Gap in Between ya no es un evento de nicho: con 1.100 asistentes, 290 emprendedores y 90 inversores, se consolidó como una de las citas de referencia del ecosistema de impacto en el sur de Europa. El caso de Ocean Oasis muestra la ruta completa que muchos founders de cleantech buscan: tecnología propia, base española, financiación europea, cliente público y, ahora, visibilidad internacional. La pregunta que deja la edición no es si hay capital para impacto, sino si tu proyecto está lo bastante estructurado como para que ese capital lo encuentre.
Fuentes
- RRHHDigital (fuente original)
- Corresponsables
- El Español
- eldiario.es
- Ecoticias
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