Qué está evaluando Bogotá con Corea para financiar startups
Una misión técnica coreana se reunió con más de 20 entidades públicas y privadas, organismos multilaterales, gestores de fondos de capital emprendedor e inversionistas en Bogotá entre el 19 y el 23 de octubre. El objetivo: evaluar un mecanismo de inversión que se integraría a los servicios del 2600 Campus, el Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación de la capital.
La conversación la lidera la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico (SDDE) con la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA). Y conviene leerla con precisión desde el arranque: no existe todavía un fondo. Lo que hay es un estudio de viabilidad sobre dos modelos posibles, con recursos de cooperación estimados en US$7 millones para el periodo 2027-2030 que aún deben pasar por los procesos de evaluación y aprobación de las instituciones coreanas.
Para un founder colombiano que lleva meses tocando puertas, la diferencia entre «hay un fondo» y «hay un estudio de viabilidad» es toda la diferencia del mundo. Esta nota trata de lo segundo.
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👥 Quiero el Kit →Coinversión o fondo de fondos: las dos opciones sobre la mesa
Durante los encuentros se analizaron dos arquitecturas financieras distintas, y la elección entre ambas define qué tipo de startup podría beneficiarse.
- Modelo de coinversión con fondos privados. El vehículo público entra junto a un inversor privado en la misma ronda, compartiendo el riesgo y la diligencia. Es el esquema que más rápido puede activarse, porque se apoya en la infraestructura de análisis que ya tienen los fondos locales.
- Fondo de fondos. El capital público no invierte directamente en startups, sino que lo canaliza hacia fondos administrados por gestores profesionales. Es más lento de montar, pero permite llegar a muchas más empresas con un mismo monto y delega la selección en quien tiene el track record para hacerla.
La decisión, según el reporte oficial, dependerá de los resultados del estudio de viabilidad, la disponibilidad de recursos, las condiciones jurídicas y el interés de los inversionistas. Ninguno de esos cuatro factores está resuelto a la fecha.
Por qué el foco está en ciencia y tecnología
El instrumento estaría dirigido especialmente a emprendimientos de base científica y tecnológica. La razón es estructural: estos proyectos requieren más tiempo y recursos especializados para desarrollar su producto y llevarlo al mercado, y por eso encuentran mayores dificultades para acceder a la financiación tradicional.
Es un diagnóstico que se repite en toda la región. Un fondo de capital semilla tradicional busca retornos en cinco a siete años; un desarrollo biotech, un nuevo material o un dispositivo médico puede necesitar diez o más, con hitos regulatorios y validación científica en el camino. Ese desfase de calendario es exactamente lo que expulsa al deep tech del radar del venture capital convencional.
María del Pilar López Uribe, secretaria distrital de Desarrollo Económico, lo resumió así: «Bogotá cuenta con talento científico, capacidad emprendedora y un ecosistema de innovación que puede generar nuevas oportunidades de desarrollo económico. El reto es conectar ese potencial con alternativas de financiación que permitan a las startups desarrollar sus soluciones, crecer y llegar al mercado».
El 2600 Campus, el activo que Bogotá pone sobre la mesa
El fondo no se plantea como una pieza aislada, sino como un servicio más del campus. Y el campus ya tiene dimensiones concretas.
Según reportó El Español en septiembre de 2025, la construcción del Campus de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTIB) arrancó con una inversión público-privada que supera los 535.000 millones de pesos (unos US$133 millones). El proyecto contempla un complejo urbano de 247 hectáreas, con un edificio de 23 pisos destinado a laboratorios y espacios de coworking, y una finalización prevista para diciembre de 2026.
La alianza detrás incluye a la Cámara de Comercio de Bogotá, la Alcaldía Mayor (vía la Agencia Atenea y la SDDE), Corferias, el SENA y las cajas de compensación Colsubsidio, Cafam y Compensar. El mismo medio consignó que el gobierno de la ciudad espera generar 13.635 empleos directos e indirectos y atraer 569.000 millones de pesos (más de US$140 millones) en inversiones de startups y empresas tecnológicas que se instalen allí.
Ese es el argumento que Bogotá lleva a la mesa con Corea: no pide capital para un programa abstracto, sino para un distrito de innovación que ya está en obra.
Qué tan grande es la brecha que se busca cerrar
El contexto regional ayuda a dimensionar la apuesta. Según datos de Crunchbase News, las startups de América Latina levantaron US$1.300 millones en etapas semilla y de crecimiento durante el tercer trimestre de 2026, un 26% más que en el mismo periodo del año anterior. De ese total, unos US$266 millones correspondieron a ángeles y semilla.
La letra chica importa: el capital se está concentrando. Endeavor Catalyst cerró su quinto fondo con US$320 millones, y América Latina representa cerca del 40% de su portafolio tanto en número de deals como en dólares, según la misma publicación. Es decir, hay dinero, pero fluye hacia un puñado de compañías y hacia temáticas concretas —IA nativa, infraestructura financiera, energía— más que hacia geografías.
En ese mapa, un fondo público de coinversión o de fondos apunta a un segmento que el mercado privado deja fuera por diseño: el deep tech local en etapas donde el retorno todavía no es visible.
¿Qué significa esto para tu startup?
Primero, ajusta tu calendario, no tu pitch. No hay fondo constituido ni fecha de lanzamiento confirmada. La siguiente instancia verificable es la segunda misión técnica de KOICA, prevista entre el 17 y el 27 de noviembre de 2026, donde los expertos profundizarán en los componentes de fortalecimiento del ecosistema, crecimiento de startups y pequeñas empresas, e internacionalización. Si tu startup es de base científica o tecnológica, ese es el momento del año en que conviene tener el material listo, no después.
Segundo, prepárate para el estándar de un fondo de fondos. Si el modelo elegido es el de fondo de fondos, el capital no llegará directo a ti: llegará a un gestor que aplicará su propia tesis y su propia diligencia. Eso significa que tu interlocutor real serán los fondos locales ya establecidos en Colombia. Construir relación con ellos ahora vale más que esperar el anuncio oficial.
Tercero, documenta lo que el deep tech suele dejar en el aire. Los vehículos con componente público suelen exigir evidencia de impacto económico local: empleo calificado generado, proveedores locales, propiedad intelectual registrada en el país. Si tu startup es científico-tecnológica, empieza a medir esas variables desde hoy. Es trabajo barato ahora y caro después.
Cuarto, no confundas cooperación con inversión. Los US$7 millones estimados son recursos de cooperación del proyecto para 2027-2030, no el tamaño de un fondo de inversión. Cualquier proyección que hagas sobre cuánto capital habrá disponible para tu ronda debe partir de esa distinción.
El antecedente que conviene tener a mano
Bogotá no parte de cero en atracción de capital tecnológico. Un estudio de Invest in Bogotá y Michael Page presentado en agosto de 2025 —y difundido vía GlobeNewswire— señaló que la capital concentra el 60% de los proyectos de inversión extranjera directa en software y TI que han llegado a Colombia en los últimos seis años, con más de 42.000 empleos generados en esos sectores en el mismo periodo. El mismo informe ubicó a Bogotá en el top 3 de ciudades latinoamericanas por proyectos de IED en software y servicios.
Ese es el dato que explica por qué Corea está mirando a Bogotá y no a otra ciudad de la región. Y también el que debería moderar el entusiasmo: atraer proyectos de multinacionales tecnológicas es una cosa; construir un mercado local de capital para ciencia aplicada es otra bastante distinta, con plazos más largos y resultados menos visibles políticamente.
Conclusión
La operación entre Bogotá y KOICA es, por ahora, un estudio de viabilidad con dos modelos sobre la mesa y una segunda misión técnica en noviembre. Nada está confirmado, y el propio reporte oficial lo subraya. Pero la dirección de la apuesta es clara: capital paciente para ciencia y tecnología, anclado a un campus de 247 hectáreas que ya se construye.
Para el ecosistema colombiano, el valor de esta noticia no está en los US$7 millones de cooperación. Está en la señal de que el sector público empieza a diseñar instrumentos para el tramo del mercado donde el venture capital privado simplemente no llega. Los founders que se preparen para ese estándar —diligencia, métricas de impacto local, relación con gestores— van a estar en la fila correcta cuando el fondo deje de ser una hipótesis.
Fuentes
- Portal Bogotá — Bogotá y Corea estudian un fondo de inversión para startups (fuente original)
- Pulzo — Bogotá y Corea evalúan fondo de inversión para startups en el 2600 Campus
- El Español — Arranca la construcción del Campus de Ciencia, Tecnología e Innovación de Bogotá
- GlobeNewswire vía Yahoo Finanzas — Bogotá concentra el 60% de la inversión extranjera en tecnología
- Crunchbase News — LatAm Startup Funding Jumps 26% In Q3 2026
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