Club del Agua: qué hace y cómo funciona su tecnología
Club del Agua es una startup chilena fundada en 2023 que desarrolla tecnología para monitorear a distancia los niveles de agua en estanques y automatizar su funcionamiento. La empresa participa en el programa Escala tu Emprendimiento del Instituto 3IE de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), una iniciativa respaldada por Corfo.
Su propuesta técnica combina dos capas. La primera es de visibilidad: dispositivos conectados por Internet de las Cosas (IoT) y red móvil reportan el nivel de cada estanque, permiten revisar el histórico de consumo, detectar comportamientos anómalos y disparar alertas cuando el agua llega a niveles críticos. La segunda es de control: un interruptor remoto opera bombas de pozo y válvulas, y la combinación de sensores y controladores permite programar llenados automáticos según niveles definidos.
El detalle que hace la diferencia en terreno es la autonomía. Los equipos funcionan sin WiFi permanente y sin conexión a 220V, gracias a conectividad móvil y un panel solar integrado. Están pensados para instalaciones donde la infraestructura digital es débil o inexistente, como ocurre en zonas rurales, y su instalación es simple.
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👥 Quiero el Kit →Un tercio del agua potable se pierde antes de llegar a los hogares
Según datos de la Dirección General de Aguas (DGA) citados por G5 Noticias, en Chile cerca de un tercio del agua potable se pierde antes de llegar a los hogares. A eso se suma que muchas instalaciones todavía necesitan inspecciones presenciales para saber cuánta agua tienen disponible en sus estanques.
El origen de la empresa es personal. Sus fundadores vivían en una zona rural y dependían de un estanque y de camiones aljibe para abastecerse. Las lluvias intensas, los incendios y el alza del consumo en verano podían dejar el suministro en duda sin aviso previo.
«La oportunidad detectada por la empresa estaba relacionada con una brecha de acceso. Si bien existían soluciones de telemetría para monitorear y controlar sistemas de agua, muchas estaban orientadas a operaciones de mayor tamaño y requerían inversiones e infraestructura que pequeñas y medianas organizaciones no siempre podían asumir», explica Francisco Correa, cofundador de Club del Agua.
Ese es el hueco clásico del hardware industrial: la tecnología existe, pero su costo y su complejidad la dejan fuera del alcance de la operación mediana. La apuesta de Club del Agua fue trasladar herramientas históricamente asociadas a proyectos de telemetría caros hacia operaciones más pequeñas y distribuidas territorialmente.
El modelo: hardware, plataforma y soporte bajo suscripción mensual
En lugar de vender equipos con una inversión inicial alta, la startup entrega hardware, conectividad, plataforma, alertas y soporte bajo una suscripción mensual. Ese empaquetado reduce la barrera de entrada para organizaciones que no pueden asumir un proyecto de telemetría tradicional.
Los números de su operación actual, según la información publicada:
- Monitorea alrededor de 1,2 millones de litros de agua al día.
- Estima que su tecnología evita la pérdida de cerca de 2 millones de litros al año, principalmente por detección de fugas y prevención de rebalses.
- Tiene más de 100 dispositivos instalados y beneficia a más de 800 usuarios finales en 10 regiones de Chile.
- Las empresas y organizaciones representan cerca del 65% de su cartera de clientes.
El foco comercial está en condominios, hoteles, plantas sanitarias, proveedores locales de agua y otras organizaciones que necesitan continuidad operacional. La misma tecnología puede aplicarse a otros estanques y contenedores, incluyendo aguas servidas, fertilizantes o combustible.
La startup también obtuvo el premio Innovación Made in Chile 2026, impulsado por la Cámara de Comercio de Santiago y Radio Cooperativa, que reconoce proyectos de innovación desarrollados en el país con impacto real.
¿Qué significa esto para tu startup?
Tres lecciones que aplican más allá del agua.
1. El modelo de suscripción es una herramienta de adopción, no solo de ingresos. Cuando tu cliente es una PYME o una operación mediana, el obstáculo no es la utilidad del producto sino el desembolso inicial. Empaquetar hardware, conectividad, software y soporte en una cuota mensual convierte un proyecto de capital en un gasto operativo, y eso cambia quién puede comprarte. Si vendes equipos, vale la pena modelar cuánto baja tu fricción comercial al mover el costo de capex a opex.
2. Diseñar para el peor escenario de infraestructura es una ventaja competitiva en Latinoamérica. Conectividad móvil en vez de WiFi, panel solar en vez de red eléctrica e instalación simple no son detalles de ingeniería: son el motivo por el que el producto puede venderse fuera de las capitales. Si tu mercado está en zonas rurales, plantas alejadas o faenas, ese diseño es tu diferenciador y también tu barrera de entrada frente a competidores que asumen banda ancha y energía estable.
3. Mide tu impacto en unidades que el cliente entienda. Hablar de litros monitoreados por día o de litros evitados al año es un argumento comercial mucho más potente que cualquier lista de funcionalidades. Define desde hoy la métrica que tu producto mueve —litros, horas, mermas, viajes evitados— y conviértela en el centro de tu pitch y de tu material de venta.
Acciones concretas para esta semana:
- Revisa tu estructura de precios y calcula qué pasaría si ofrecieras una versión de entrada por suscripción mensual, sin inversión inicial.
- Haz una lista de los supuestos de infraestructura que tu producto da por sentados (energía, conectividad, instalación) y evalúa cuáles podrías eliminar.
- Si estás validando tecnología, mira los programas de aceleración de universidades y agencias públicas: permiten avanzar sin ceder equity tan temprano.
Conclusión
Club del Agua muestra que la brecha de acceso suele ser un mejor punto de partida que la frontera tecnológica. La telemetría no era nueva; lo nuevo fue hacerla caber en el presupuesto y en la infraestructura de una operación mediana. Para un founder hispanohablante, la pregunta útil no es qué tecnología falta en el mercado, sino quién quedó fuera de la que ya existe y por qué.
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Fuentes
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