El privilegio de la mala gramática en emails corporativos
El privilegio de la mala gramáticaCuando empiezas tu carrera profesional, cada email es un ejercicio de perfeccionismo. Revisas tres veces la ortografía, ajustas el tono para sonar maduro y profesional, eliminas cualquier rastro de informalidad. Inviertes 30 minutos en un mensaje de dos párrafos. Y cuando finalmente presionas enviar, tu jefe responde en segundos con …









