¿Por qué los bonos atraviesan su peor ciclo en un siglo?
El bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años tocó el 5% este septiembre, su nivel más alto desde octubre de 2023, según reportes de Bolsamania y FXStreet. En lo que va de 2026, el rendimiento de ese título pasó de 4.17% al inicio del año a 4.84% al 9 de septiembre, un alza de 67 puntos básicos según un análisis del Banco Central de República Dominicana (BCRD). El bono a 30 años pasó de 4.84% a 5.29%, el mayor nivel en cerca de diecinueve años.
El alza no es un accidente. Combina cuatro factores que los analistas Christian Mueller-Glissmann y Andrea Ferrario de Goldman Sachs resumen así: crecimiento nominal más fuerte, inflación persistente, riesgos fiscales y una mayor competencia por el capital asociada al gasto en inteligencia artificial. FXStreet añade el catalizador inmediato: el petróleo Brent por encima de USD 108 por barril tras nuevos ataques a infraestructura energética en Medio Oriente.
El contexto fiscal pesa. La deuda pública estadounidense superó los USD 40 billones por primera vez el 19 de agosto, según confirmó el Departamento del Tesoro citado por el BCRD. El rendimiento a 10 años ya está 30 puntos básicos por encima del promedio de 4.7% de los últimos 250 años que cita Bloomberg Línea a partir del propio informe de Goldman.
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👥 Unirme a la comunidadEl ciclo de caída de los bonos se prolonga desde hace cinco años. Bloomberg Línea recoge que, en términos reales, las pérdidas acumuladas en el Tesoro a 10 años ya son comparables a las de los períodos posteriores a las dos guerras mundiales y a la década de 1970: el peor desempeño móvil de un lustro en más de un siglo.
¿Qué dice Goldman Sachs sobre la cartera 60/40?
La estrategia 60/40 (60% acciones, 40% bonos) perdió efectividad después de la pandemia, cuando acciones y bonos empezaron a moverse en el mismo sentido. En 2022, ambos cayeron a la vez: una cartera 60/40 diversificada retrocedió cerca de 17.5%, su peor año desde 1937, según cálculos de Morgan Stanley recogidos por 24/7 Wall St.
Antes de la covid, el modelo histórico de Goldman apuntaba incluso hacia una composición cercana a 40/60, con más bonos que acciones. Después de la pandemia, la asignación óptima llegó a desplazarse hacia 100% acciones. Ahora la relación empieza a cambiar. Mueller-Glissmann y Ferrario escriben que «el aumento de los rendimientos de los bonos en lo que va del año está fortaleciendo el argumento para mayores asignaciones estratégicas a bonos frente a los últimos cinco años, cuando los bonos tenían poco valor en las carteras».
Goldman no propone restaurar mecánicamente la vieja fórmula. A tres meses, mantiene neutralidad entre activos. A doce meses, conserva sobreponderación en acciones, neutralidad en bonos e infraponderación en crédito. «Es poco probable que haya un retorno inmediato a la plantilla simple de cartera 60/40», sostienen.
A largo plazo, el banco sitúa la normalización hacia un rango óptimo histórico de 35% a 55% en bonos. Cuatro variables condicionan ese peso: retorno relativo, riesgo relativo, beneficios de diversificación y rendimiento disponible en efectivo.
¿Cómo se reequilibran las carteras balanceadas?
Recuperar rentabilidad no significa recuperar automáticamente la antigua función defensiva de los bonos. Las correlaciones entre acciones y bonos se volvieron positivas tras la pandemia. Una inflación más volátil y los riesgos fiscales reducen la capacidad de la duración para amortiguar caídas bursátiles.
Goldman sintetiza así el cambio: «Los bonos se están convirtiendo cada vez más en una herramienta para generar ingresos, pero menos para mitigar riesgos, de manera similar a los 100 años anteriores a finales de la década de 1990».
El efectivo también compite por un lugar. Los Treasuries a 10 años rindieron menos que el cash en los últimos cinco años, una dinámica que favoreció combinar acciones con posiciones de corto plazo. Hoy, los T-bills a un año rentan cerca de 4.1%, según datos de mercado recogidos por 24/7 Wall St.
Goldman recomienda selección dentro de la curva: ve mayor potencial de caída de tasas en los vencimientos cortos frente a lo que descuenta el mercado, lo que favorece la zona media. Para diversificar, menciona acciones de alto dividendo y baja volatilidad, además de bonos convertibles que combinan exposición al potencial alcista con duración relativamente baja.
La dirección final dependerá de tres palancas: inflación, política de bancos centrales y dinámica fiscal. La tesis de Goldman es que los rendimientos del 4% a 5% pueden volverse la nueva normalidad si la inflación sigue por encima del objetivo y el endeudamiento fiscal continúa elevado. La última lectura de IPC en EEUU se ubicó en 3.4% interanual, según FXStreet, todavía por encima del 2% que busca la Reserva Federal.
¿Qué significa esto para tu startup?
Aunque los founders no gestionan un portafolio 60/40, sí gestionan el equivalente: cash de la operación, deuda si la tienen, y reservas estratégicas. Las conclusiones del informe de Goldman son directamente aplicables a tres decisiones concretas:
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Tu tesorería a corto plazo ya no es cash muerto. Un T-bill a un año en USD rinde cerca de 4.1%, y los bonos corporativos investment grade de 1 a 5 años rentan aproximadamente 4.95% según el ETF Schwab 1-5 Year Corporate Bond citado por Bolsamania. Si tienes runway en dólares y no lo necesitas en menos de seis meses, mover una porción a letras del Tesoro o bonos corporativos de corta duración captura ese carry sin asumirDuration significativa. Para founders en México, Colombia o España, el equivalente local (CETES, TES o deuda pública a 1-3 años) paga también niveles históricamente altos.
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El costo de tu próxima ronda de deuda subió. El Tesoro a 30 años en 5.29% y la hipoteca a 30 años en EEUU cerca de 6.85%, según FXStreet, marcan el piso del costo de capital. Si planeas levantar deuda convertible o venture debt, el retorno exigido por los prestamistas se calibró contra una tasa libre de riesgo más alta. Negocia con eso en mente.
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El efectivo como estrategia ya compite con la renta variable. La narrativa post-2022 de «cash is king» se basaba en tasas cortas atractivas frente a una renta fija en caída. Con Treasuries al 5% y Treasuries a 30 años en zona de máximos en casi dos décadas, la frontera entre «esperar en liquidez» e «invertir en el negocio» se movió. Para un founder con runway de 18+ meses, plantearse un ladder de Treasuries a 6, 12 y 18 meses para la mitad de tu caja puede ser una decisión financiera razonable, no una señal de miedo.
El dato macro de fondo: la emisión corporativa investment grade proyectada para 2026 alcanza USD 1.9 billones, según BCRD, por encima del récord previo de USD 1.66 billones de 2020. Cerca del 38% de la emisión a más de 10 años viene de empresas vinculadas a infraestructura de inteligencia artificial. Ese aluvión de oferta es lo que presiona al alza la prima por plazo que pagan los bonos soberanos. Y, por extensión, lo que está forzando a fondos globales a repensar la 60/40.
Fuentes
- ¿Vuelve la cartera 60/40? Goldman Sachs analiza el peor ciclo de los bonos en un siglo (Bloomberg Línea)
- El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años acaba de alcanzar el 5% (Bolsamania)
- BCRD analiza el comportamiento reciente de rendimientos de bonos del Tesoro de EE.UU. (El Dinero)
- El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años alcanza el 5% (FXStreet)
- A $1 Million 60/40 Portfolio Pays Just $1,900 a Month in Retirement Income (24/7 Wall St)
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