De la vergüenza al 'cool': la evolución del mercado vintage en Chile
Cristián Meier no busca fardos enteros. A sus 51 años, su negocio —Meier Vintage— se construye pieza por pieza en las ferias libres de Chile. Su criterio no es el logo visible, sino la materialidad: lana, cuero, patrones desaparecidos y objetos con historia. "Desde que se burlaban de uno porque usaba ropa americana hasta ahora que es cool, es muy gracioso", resume Meier sobre la transformación cultural que ha presenciado durante décadas.
Lo que Meier observa en el Persa Biobío es el reflejo local de un cambio global masivo. El mercado mundial de vestuario de segunda mano se encamina a alcanzar los US$ 393 mil millones en 2030, representando cerca del 10% del gasto global en ropa, según el Resale Report 2026 de ThredUp. En Estados Unidos, este segmento creció casi cuatro veces más rápido que el retail tradicional en 2025.
En Chile, la dinámica es particular. Según la Estrategia de Economía Circular para Textiles al 2040, el país es el cuarto mayor importador de ropa usada del mundo, con más de 123 mil toneladas ingresadas en 2022. Sin embargo, paralelamente a estos volúmenes industriales, emerge una nueva capa de emprendedores que compiten por curaduría y selección, no por cantidad.
👥 ¿Quieres ir más allá de la noticia?
En nuestra comunidad discutimos las tendencias, compartimos oportunidades y nos ayudamos entre emprendedores. Sin humo, solo acción.
👥 Unirme a la comunidadEmprendedores como Carolina Mancilla (Slow Pieces) y Romina Homel (Gyosa Archive) están redefiniendo la categoría. Mientras Mancilla especializó su tienda en chaquetas de cuero de los años 80 y 90 por su difícil replicabilidad actual, Homel ofrece un archivo curado que mezcla diseño industrial y moda de alta gama, atrayendo a estilistas internacionales y coleccionistas.
El boom del second hand en Latinoamérica: datos duros
El fenómeno chileno no es aislado. En toda la región, la segunda mano deja de ser una práctica marginal asociada al ahorro extremo para convertirse en una categoría con peso cultural y comercial.
México lidera la adopción regional. Datos de McCann México citados por medios locales indican que el 52% de los consumidores mexicanos compra prendas vintage o usadas, superando tanto al promedio regional (42%) como al global (38%). Este crecimiento está impulsado por una combinación de presión económica, identidad generacional (Gen Z y Millennials) y la profesionalización de canales digitales.
Las startups están capitalizando esta tendencia con modelos escalables:
- GoTriender: La plataforma española logró alcanzar 2,3 millones de usuarios en México entre 2021 y 2022, procesando la venta de 1,5 millones de prendas.
- Vestuá: Startup nacida en Chile con operaciones en México, ha recibido inversiones del gigante europeo de la moda H&M, validando el modelo de marketplace de segunda mano desde el ecosistema corporativo.
- Enjoei (Brasil): Encuestas locales revelan que el 56% de los brasileños ya ha participado en transacciones de segunda mano, con un 12% de su vestuario compuesto por prendas usadas.
Un estudio conjunto de Boston Consulting Group (BCG) y Vestiaire Collective estima que el mercado global de reventa de ropa, calzado y accesorios vale entre US$ 100.000 y 120.000 millones, una cifra que casi triplica el tamaño de 2020.
¿Qué significa esto para tu startup?
La profesionalización del sector vintage y de segunda mano ofrece lecciones críticas para fundadores en retail, e-commerce y sostenibilidad:
1. La curaduría supera al volumen
El éxito de tiendas como Meier Vintage o Gyosa Archive demuestra que el consumidor moderno no solo busca precio bajo; busca rareza, calidad y narrativa. Las piezas "true vintage" son escasas y su valor reside en la historia y la construcción. Para una startup, esto implica que la tecnología debe servir para filtrar y destacar lo excepcional, no solo para listar inventarios masivos.
2. Hibridación de canales
Aunque el comercio electrónico facilita la escala (como muestra el éxito de GoTriender), la experiencia física genera confianza y autenticidad. Tiendas físicas curadas atraen a un público especializado (coleccionistas, diseñadores) que luego puede escalar digitalmente. El modelo híbrido permite validar la calidad del producto antes de la compra online.
3. Sostenibilidad como subproducto, no como único driver
Los fundadores deben tener cuidado con el mensaje. Cristián Meier prefiere hablar de "valorar lo antiguo" en lugar de repetir frases sobre reciclaje. Los consumidores, especialmente en segmentos premium, compran por estética y exclusividad; la sustentabilidad es un beneficio añadido, no siempre el detonante principal. Enfocarse únicamente en lo ambiental puede limitar la aspiracionalidad de la marca.
Acciones concretas para implementar hoy
- Auditá tu propuesta de valor: Si vendés productos usados o circulares, ¿estás compitiendo por precio o por historia? Identificá qué hace única a cada pieza (origen, material, diseñador) y comunicalo activamente.
- Explorá modelos de intermediación curada: Si operás en retail, considerá lanzar una línea o sección "pre-owned" certificada. Marcas globales como Zara ya prueban plataformas de reventa (Zara Pre Owned). En LATAM, la infraestructura logística y digital está madurando para soportar estos modelos con baja fricción.
Fuentes
- Los cazadores de tesoros de la ropa usada
- Tiendas de segunda mano; así crece el negocio de ropa usada en Colombia …
- México lidera la compra de ropa de segunda mano en Latinoamérica
👥 ¿Quieres ir más allá de la noticia?
En nuestra comunidad discutimos las tendencias, compartimos oportunidades y nos ayudamos entre emprendedores. Sin humo, solo acción.
👥 Unirme a la comunidad













