El dato que nadie estaba mirando: 3,4 billones de galones al año
Un nuevo informe de Ceres pone el foco en el ángulo más opaco del boom de los centros de datos: el agua que se consume fuera de la instalación, en las centrales eléctricas que los alimentan. En los siete estados analizados —Virginia, Texas, California, Illinois, Georgia, Ohio y Arizona, que concentran cerca de la mitad de los data centers de EE.UU.— el volumen anual de agua dulce destinado a generar la electricidad que mueve estos recintos ronda los 3,4 billones de galones, unas 12 veces el consumo combinado anual de Los Ángeles, Phoenix y Washington D.C., según el reporte publicado el 25 de agosto.
La cifra es deliberadamente contraintuitiva: la conversación pública sobre data centers y agua suele girar en torno a las torres de enfriamiento dentro del campus. Ceres sostiene que la refrigeración on-site es solo una fracción del problema; el grueso del impacto hídrico está aguas arriba, en termoeléctricas, nucleares y plantas de gas que usan agua para enfriarse a sí mismas. En los estados analizados, el 78% de la electricidad proviene de plantas que requieren agua para operar, y el 66% de esas plantas está en zonas con estrés hídrico medio-alto a extremo, o directamente en regiones con sequía activa.
Por qué el dato cambia el debate sobre IA e infraestructura
El número importa porque el capex de IA se ha convertido en el motor de una nueva ola de construcción de data centers en EE.UU., y ese crecimiento está chocando con la capacidad física de cuencas ya tensionadas. The Atlantic documentó en julio que el gobierno de Nueva York firmó la primera moratoria estatal a nuevos data centers precisamente invocando los «volúmenes masivos de agua» que pueden requerir estos proyectos. En Newton County (Georgia) las autoridades locales afirmaron que «simplemente no tenemos el agua» para todos los recintos que querían instalarse, según recoge The Atlantic.
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👥 Unirme a la comunidadEl informe de Ceres añade un matiz que rara vez aparece en los titulares: la mayoría de los operadores de data centers no incluyen en sus reportes el agua asociada a la electricidad que compran. Como resume el reporte, «la mayoría de las empresas que operan data centers no toman en cuenta los riesgos hídricos ligados a la electricidad que adquieren». Eso significa que las cifras de sostenibilidad que las hyperscalers publican — Microsoft, Google, Meta, Amazon — reflejan solo la huella directa, y dejan fuera la huella hídrica indirecta que, según el Southern Environmental Law Center, puede sumar entre un 80% y un 215% adicional al consumo on-site, dependiendo de si el mix eléctrico local se apoya más en gas o en nuclear.
Qué dice el número: energía, mix eléctrico y estrés hídrico
La lógica del informe es directa: no todas las tecnologías de generación beben la misma cantidad de agua. El SELC estima que una central de gas en ciclo combinado con torre de冷却 consume unos 197 galones por MWh, mientras que una nuclear con torre de enfriamiento se acerca a 536 galones por MWh — más del doble. Un data center hipotético de 100 MW servido por nuclear usaría 422 millones de galones al año solo para generar la electricidad que lo alimenta, frente a 155 millones si se alimenta con gas.
Las implicaciones para los estados analizados por Ceres son concretas:
- El mix manda. En zonas con mayor presencia de renovables, la huella hídrica indirecta cae porque eólica y solar no usan agua de enfriamiento. En zonas dominadas por térmica o nuclear, se dispara.
- La ubicación importa más que el MW. The Atlantic cita el caso del campus de Meta en Lebanon, Indiana, que en pico podría demandar 8 millones de galones diarios — irrelevante para Nueva York, pero más del doble del pico de toda la ciudad. En The Dalles, Oregón, los data centers de Google llegaron a representar el 40% del consumo total de agua de la ciudad en 2025, con unos 550 millones de galones, según datos recogidos por Gizmodo.
- El «enfriamiento gratuito» tiene un costo escondido. Cerrar el ciclo on-site con chillers de aire reduce la evaporación directa, pero el data center ahora consume entre un 10% y un 65% más de electricidad para enfriarse, según estimaciones recogidas por The Atlantic. Esa electricidad extra vuelve a empujar la demanda sobre centrales que beben agua — el problema simplemente se mueve de acueducto a termoeléctrica.
Qué dice el número: el lado social y regulatorio
La presión social ya no es teórica. En julio, según The Atlantic, se coordinaron casi 150 protestas en 42 estados contra la expansión de infraestructura de IA, con el agua como uno de los motivos centrales. Ceres advierte que solo una minoría de los generadores eléctricos ha modelado los riesgos hídricos del nuevo consumo que viene de los data centers, a pesar de identificarlos como uno de los principales impulsores del crecimiento de la demanda eléctrica.
Para los hyperscalers esto se traduce en un riesgo operativo y de licencia social que va más rápido que sus hojas de ruta de sostenibilidad. La opacidad es parte del problema: The Atlantic señala que las grandes tecnológicas contratan a shell companies que negocian bajo NDA, y los residentes se enteran de la construcción cuando las palas ya están en la tierra. Gobernadores y alcaldes están empezando a responder con moratorias y restricciones, no solo con declaraciones.
Qué significa esto para tu startup
Si tu startup corre workloads de IA, ya sea como proveedor, cliente o anfitrión, el agua y la energía dejan de ser externalidades y se vuelven riesgo de negocio medible. Tres cosas concretas que puedes hacer en el corto plazo:
- Pregunta por la huella hídrica del mix eléctrico de tu proveedor cloud. AWS, Azure y GCP ya documentan el WUE (Water Usage Effectiveness) de sus regiones, pero rara vez la huella indirecta. Incluye en tu RFP preguntas sobre el mix eléctrico por región y, si es relevante, prioriza regiones con mayor penetración renovable o con plantas con dry cooling. Esto puede cambiar el cálculo de latencia, costo y ESG de tu arquitectura.
- Mide el costo eléctrico real de tu inferencia, no solo el costo por token. The Atlantic y SELC coinciden en que enfriamiento por aire = más electricidad. Si tu modelo se entrena o se sirve en un data center con chillers en lugar de torres evaporativas, estás pagando energía extra. Incluir el PUE y el WUE en tu tabla de unit economics te puede sorprender en workloads de inferencia de alta frecuencia.
- Levanta esto en tu próximo due diligence o nota para inversores. Si operas en LATAM o España y vendes a clientes en EE.UU., el riesgo regulatorio de agua ya está entrando en cláusulas contractuales y en criterios de ESG. Tener un párrafo en tu data room que explique cómo gestionas el mix eléctrico de tu proveedor y qué región usas para qué workload es ahora una señal de madurez operativa, no un nice-to-have.
Conclusión
El informe de Ceres no dice que los data centers sean el único sector que consume agua — la agricultura estadounidense los supera con creces, según The Atlantic. Lo que dice es que el crecimiento explosivo de la infraestructura de IA está ocurriendo sin que casi nadie mida la parte más grande del impacto: el agua que beben las termoeléctricas que la alimentan. Para founders, esto deja una lectura clara: sostenibilidad e infraestructura barata van a estar en tensión durante toda la década, y quien mejor entienda ese trade-off — y lo traduzca a decisiones técnicas y comerciales — va a tener una ventaja competitiva real cuando los reguladores empiecen a preguntar.
Fuentes
- Water Behind the Watts: The Hidden Risk of Powering Data Centers — Ceres
- CERES REPORT: Water Behind the Watts — Maven’s Notebook
- Data Centers Consume 80-215% More Water When Power Generation Is Included — SELC
- The Truth About AI’s Water Use — The Atlantic
- Just How Bad Are AI Data Centers for Your Local Water? — Gizmodo
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