Fibtray: la bandeja que recorta el plástico un 96%
Fibtray, una startup valenciana nacida en 2024, ha desarrollado una tecnología capaz de reducir hasta un 96% el plástico de los envases alimentarios convencionales sustituyéndolo por fibra celulósica. La compañía, dirigida por Pablo García Monera, prevé iniciar la comercialización en diciembre y ya firmó un acuerdo de sublicencia con Grupo La Plana que le permitirá alcanzar una capacidad de producción de hasta 250 millones de bandejas al año.
Para un founder de deeptech, el interés del caso no está en la bandeja sino en el recorrido: una tecnología madurada durante años dentro de un centro tecnológico, una patente, y un modelo de negocio que renuncia deliberadamente a construir fábrica propia. Ese es precisamente el salto en el que se quedan atascadas buena parte de las innovaciones industriales de la región.
¿Cómo funciona un envase de celulosa que aguanta carne fresca?
El punto de partida es un problema conocido del sector: encontrar envases más sostenibles que puedan utilizarse en los procesos industriales actuales. La respuesta de Fibtray es una bandeja fabricada principalmente con fibra celulósica y una proporción mínima de plástico, que conserva las propiedades necesarias para proteger el alimento.
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👥 Quiero el Kit →Su particularidad frente a otros envases de cartón es un sistema de sellado patentado que consigue un cierre hermético. Gracias a él, el envase puede usarse en el envasado en atmósfera modificada, la técnica que controla la composición de gases del interior del envase para alargar la vida útil. Es un requisito crítico en carne, pescado, ensaladas y platos preparados, donde la seguridad alimentaria y la conservación marcan la diferencia.
Según publicó El Correo, lo que consiguió el equipo fue que la bandeja se fabrique a partir de una única plancha de material, con estructura de una sola pieza y sin uniones, pestañas ni solapas que den problemas en las líneas de termosellado. Además, el material rebaja el porcentaje de plástico al 4%, lo que permite depositar el envase en el contenedor azul tras su uso.
El otro factor decisivo es la compatibilidad: las bandejas están diseñadas para integrarse en las líneas de termosellado que las empresas alimentarias ya utilizan, sin necesidad de sustituir su maquinaria. En un sector donde cualquier cambio de proceso implica inversión, pruebas y ajustes técnicos, esa es una ventaja comercial de primer orden.
El modelo de negocio: licenciar en lugar de fabricar
Fibtray no va a construir plantas propias. Su estrategia consiste en conceder sublicencias tecnológicas a fabricantes de envases que ya tienen instalaciones y experiencia industrial, para que sean ellos quienes produzcan y comercialicen las bandejas.
El primer socio es Grupo La Plana, compañía especializada en fabricación de envases, que se encargará de producir y comercializar la solución. Según explicó García Monera a Las Provincias, el plan pasa por cerrar durante noviembre los ajustes industriales y comenzar la comercialización en diciembre.
El atractivo del modelo es evidente para cualquier startup de hardware: permite escalar sin asumir toda la inversión de una planta, adapta la fabricación a cada mercado y apoya la venta en socios que ya conocen a los clientes locales. La empresa cerró además una ronda de 250.000 euros con la participación de Redit Ventures y su Club de Inversión, un monto que resulta coherente con una estrategia que no necesita capex propio para crecer.
En paralelo, la compañía realiza pruebas de envasado con empresas alimentarias, especialmente del sector cárnico, para validar el comportamiento del envase con sus productos y en sus propios procesos. No basta con que funcione en laboratorio: tiene que resistir las exigencias de la línea de producción y mantener prestaciones durante el almacenamiento y la distribución.
¿Por qué la normativa europea empuja la demanda ahora?
Aquí está el viento de cola que explica el timing. La PPWR (Regulation (EU) 2025/40) entró en vigor el 11 de febrero de 2025 y es aplicable desde el 12 de agosto de 2026, según detalla FoodNavigator. Para quienes operan en la UE con envases, deja de ser un tema de reputación y pasa a ser un requisito de acceso al mercado.
Los números de presión son contundentes. Reuters reporta que los envases representan cerca del 40% del consumo de plástico en Europa y que cada europeo genera 180 kg de residuos de envases al año, de los cuales 35,3 kg son plástico derivado de combustibles fósiles, con apenas un 42% reciclado en 2023.
Entre las medidas clave: desde 2030 el packaging debe estar diseñado para ser reciclable según estándares armonizados, y un envase con menos del 70% de reciclabilidad se considera técnicamente no reciclable, con impacto en el acceso al mercado y en las tasas del régimen de responsabilidad ampliada del productor. A esto se suman límites a los PFAS en envases en contacto con alimentos desde agosto de 2026.
El costo de adaptación no es menor: Deloitte estima en 5.900 millones de euros la implementación de sistemas de reutilización, retorno de depósitos y certificación de reciclabilidad, mientras que la modelización económica de la Comisión Europea proyecta ahorros de largo plazo de 47.200 millones de euros, equivalentes a 100 euros por ciudadano. En FreshPlaza añaden otro frente concreto para el retail: la prohibición de ciertos envases de plástico de un solo uso para frutas y hortalizas frescas de menos de 1,5 kg, y un límite del 50% de espacio vacío en transporte y comercio electrónico.
Existe además un incentivo fiscal inmediato que Fibtray puede esgrimir en la mesa de negociación: desde 2023 España grava con 0,45 euros por kilo los envases de plástico no reutilizables, un dato que recoge El Correo. Para un fabricante alimentario, eso convierte la sostenibilidad en una línea del estado de resultados.
¿Qué significa esto para tu startup?
El caso Fibtray deja lecciones aplicables más allá del packaging:
- Si tu producto es deeptech, valida la compatibilidad antes que la sostenibilidad. García Monera lo dice sin rodeos: la principal dificultad es pasar del interés por la sostenibilidad a una decisión industrial de compra. El precio, la disponibilidad, la compatibilidad con las instalaciones y la conservación del alimento pesan tanto o más que la reducción de residuos. Diseña tu validación con los equipos de calidad, producción y compras del cliente, no solo con su área de sostenibilidad.
- Revisa tu envase contra los umbrales de la PPWR antes de que te lo pida un distribuidor. Reciclabilidad, contenido reciclado, límites de PFAS y espacio vacío ya son criterios de compra en la UE. Si vendes al retail alimentario europeo, adelantarse es una ventaja comercial, no un gasto de cumplimiento.
- Considera licenciar en lugar de fabricar. Si tu innovación tiene valor global y el capex industrial es alto, un acuerdo de sublicencia con un fabricante instalado puede darte alcance internacional con una fracción del capital. Requiere, eso sí, una patente sólida: sin protección, licenciar es regalar el activo.
Conclusión
Fibtray llega a diciembre con lo más difícil ya resuelto: la tecnología funciona, la patente está concedida y hay un fabricante dispuesto a producir 250 millones de bandejas al año. Lo que queda por delante es la prueba comercial sobre la que nadie tiene control absoluto: convencer a la industria alimentaria de que cambie un insumo crítico. La normativa europea y el impuesto español al plástico no reutilizable juegan a su favor, pero la decisión final se tomará en la planta de producción, no en el informe de sostenibilidad.
Fuentes
- La startup valenciana que busca cambiar los envases de carne y pescado con una tecnología que reduce el plástico un 96% – Las Provincias
- La ‘startup’ que revoluciona el envasado alimentario con bandejas que reducen el plástico al 4% – El Correo
- PPWR: 6 things manufacturers need to know – FoodNavigator
- EU packaging rules take effect with limits on ‘forever chemicals’, plastics curbs – Reuters
- The countdown to Europe’s PPWR packaging regulations – FreshPlaza
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