De cinco especies, una sola aguantó el puerto contaminado de Palamós
Un equipo del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC), liderado por Manuel Maldonado y Carlota Escarré, llevó 24 ejemplares de cinco especies de esponja mediterránea —Corticium candelabrum, Chondrosia reniformis, Crambe crambe, Scalarispongia scalaris e Ircinia oros— desde aguas limpias de Blanes a la Marina de Palamós, en Girona, descrita por el equipo como uno de los entornos marinos más degradados del litoral catalán. La arquitectura del ensayo se apoyó en unas estructuras llamadas Life Boosting Units (LBU), microarrecifes biomiméticos diseñados por la startup Ocean Ecostructures que, según la compañía, multiplican por seis la diversidad de especies donde se instalan.
El balance a 455 días fue contundente: Corticium candelabrum murió incluso antes de tocar el agua del puerto, durante la fase de aclimatación en laboratorio. Las otras tres especies que sí llegaron a la marina fueron encogiendo y murieron entre los días 20 y 165. Solo Chondrosia reniformis, conocida como esponja riñón de pollo por su forma, resistió las tres fases más duras: recolección, manipulación y trasplante.
La superviviente se movió, se clonó y remodeló la idea de «ingeniera del ecosistema»
El 91,7% de los individuos de C. reniformis seguía vivo al cierre del experimento (22 de 24). A partir de ahí vino lo inesperado, según recoge Xataka: los individuos comenzaron a reptar lentamente sobre las LBU y, durante los meses cálidos, algunos se dividieron por mitosis generando clones conectados primero por un puente de tejido que acaba rompiéndose. Los 24 ejemplares iniciales se convirtieron en 40 sin intervención humana, según documenta también Gizmodo.
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👥 Unirme a la comunidadMaldonado destacó además que C. reniformis «puede cambiar de posición si las condiciones locales se deterioran», un comportamiento descrito por el equipo como insólito para un animal que, por definición, se considera fijo al sustrato. El siguiente paso de la investigación, según el propio Maldonado, es analizar si la comunidad microbiana simbiótica de la esponja es la verdadera clave de su resistencia: los investigadores belgas que siguieron el experimento mantienen la hipótesis de que esos microbios absorben amonio del agua contaminada y lo convierten en nitratos, mejorando la calidad del agua alrededor de la colonia mientras se multiplica.
Puertos: cómo se acumula el daño y por qué importa a una startup de biotecnología marina
El experimento publicado el 30 de julio de 2026 en Frontiers in Marine Science se inscribe en la línea de la renaturalización: un concepto que no pretende devolver el puerto a un estado prístino —algo imposible mientras siga operativo—, sino introducir especies pioneras resistentes que reactiven procesos ecológicos básicos. Los puertos concentran, según la cobertura de Xataka, varios tipos de estrés simultáneo: hidrocarburos, metales pesados, pinturas antiincrustantes tóxicas como el tributilo de estaño (TBT) que persiste en sedimentos durante décadas, especies invasoras llegadas por agua de lastre —al menos 308 de las casi 1.000 especies exóticas documentadas en el Mediterráneo—, biofouling adherido a cascos y ruido submarino: el dragado genera entre 163 y 190 decibelios a un metro de la fuente y el tráfico recreativo supera a los sonares como fuente de ruido de frecuencia media en hábitats costeros, según MITECO.
El mismo reportaje recuerda que una esponja puede filtrar miles de litros de agua al día reteniendo bacterias, virus y metales pesados, al tiempo que ofrece refugio a gusanos, crustáceos y peces jóvenes. Por eso la ciencia marina las califica como «ingenieras del ecosistema», el mismo papel que cumplen los arrecifes artificiales de ostras que Reino Unido está probando en el Mar del Norte para renaturalizar fondos degradados.
Ocean Ecostructures: la startup que ya tiene 95 placas y 1.540 toneladas de biomasa
Ocean Ecostructures, responsable del diseño de las LBU usadas en el experimento, ya las despliega en 95 placas repartidas por nueve puertos catalanes, que en conjunto generan 1.540 toneladas de biomasa, según los datos publicados por Xataka. El modelo de la compañía encaja en una tendencia creciente: la de startups de tecnología ambiental que venden infraestructura biológica —no química ni de ingeniería dura— para regenerar hábitats marinos.
El propio equipo del CEAB-CSIC pide cautela: haber encontrado una candidata prometedora no demuestra que una sola especie pueda limpiar un puerto entero por sí sola, sino que la combinación de microarrecifes biomiméticos + esponja resistente + comunidad microbiana simbiótica parece abrir una vía realista. La siguiente fase, siempre según Maldonado, es replicar el experimento en puertos con distintos niveles de contaminación para validar si los resultados se sostienen fuera de Palamós.
¿Qué significa esto para tu startup?
Aunque el paper no es directamente una noticia de venture capital, sí señala oportunidades concretas para founders que trabajan o quieren trabajar en el cruce entre biología marina, ingeniería costera y SaaS de monitorización ambiental.
- Piensa en hardware biológico como servicio. Ocean Ecostructures ya factura por LBU instaladas, no por consultoría: si tu startup toca agua, suelo o aire contaminado, mira si puedes vender infraestructura viva (estructuras + especie + mantenimiento) en lugar de informes. El pricing recurrente se parece más al modelo de instalación industrial que al de la consultoría tradicional.
- Diseña para la cadena completa de sensores. El próximo cuello de botella no será criar la esponja, sino medir su impacto: supervivencia, biomasa, calidad del agua, microbioma. Hay espacio para una capa de monitorización IoT + analítica que transforme cada LBU en un punto de datos ambiental vendible a puertos, aseguradoras o regulators.
- Apunta a puertos como clientes, no a gobiernos centrales. Los puertos son运营 operationales con presupuesto propio y presión regulatoria (TBT, agua de lastre, ruido): cuando presentes tu solución, habla el idioma del capitán de puerto o del jefe de sostenibilidad del concessionaire, no el del ministerio. Es在那里 donde se cierran los contratos piloto.
- Construye tu tesis con la regla del «antes y después». Este paper funciona porque compara 5 especies y 455 días. Si quieres atraer inversión, llena de números la pregunta: ¿qué cambia medible cuando instalas tu tecnología? Sin baseline, no hay ronda.
Fuentes
- Unos científicos metieron 42 esponjas marinas en el puerto español más contaminado. 455 días después han descubierto a la más resistente — Xataka
- Científicos españoles llevaron cinco especies de esponjas a un puerto contaminado… 455 días después, una no solo seguía viva — Gizmodo
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