¿Cómo funciona el modelo de Skalar?
Skalar no presta dinero para cualquier cosa. Su producto es específico: financia el gasto que una startup tecnológica hace para conseguir nuevos clientes. La compañía recibe capital para invertir en ventas y marketing, y devuelve la deuda únicamente con los ingresos que generen esos clientes financiados.
El mecanismo es sencillo en la superficie, pero cambia la lógica del financiamiento tradicional. Si una empresa gasta 10 dólares en adquirir un cliente que pagará 1 dólar mensual durante 30 meses, Skalar adelanta esos 10 dólares y cobra los primeros 11 que genere ese cliente. Si el cliente cancela a los ocho meses, Skalar recibe 8 y absorbe el resto, según explicó el cofundador y CEO Sebastián Cárdenas a Crunchbase News.
El pago no tiene fecha fija: se ajusta a cuándo el cliente empieza a generar ingresos. Una empresa que recupera su inversión en un mes paga en un mes; la que tarda doce meses paga en doce. El modelo apunta a resolver un problema clásico de las tecnológicas: conseguir capital sin diluir equity ni asumir calendarios rígidos de deuda.
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👥 Construir en la comunidad¿Qué los diferencia de la deuda tradicional y el venture capital?
Skalar se ubica deliberadamente entre dos alternativas que dejan huecos en el mercado. El venture capital funciona para empresas con riesgo alto e incierto, pero deja fuera a muchas compañías rentables que no encajan en ese perfil. La deuda tradicional exige flujos estables o activos como respaldo, condiciones que las startups en crecimiento suelen no cumplir.
El cofundador y COO Daniel Castrillón explicó a El Colombiano que la propuesta apunta a empresas con product-market fit demostrado que ya destinan entre US$100.000 y US$3 millones mensuales a adquisición de clientes, y que tienen un modelo de negocio rentable con capacidad de escalar más rápido.
La diferencia con el revenue-based financing tradicional también es importante. Este último suele adelantar capital contra ingresos ya generados o contratos firmados. Skalar, en cambio, financia una fuente de ingreso futura — los clientes que la startup captará con ese dinero — y asume parte del riesgo de que nunca lleguen.
Como contraparte, Skalar es muy selectiva. Analiza datos transaccionales para estimar cuánto cuesta adquirir cada cliente, cuánto tiempo se queda y cuánto genera. Actualiza esa evaluación conforme llegan nuevos datos. Su objetivo en la primera etapa es trabajar con unas 15 empresas por año.
¿Por qué Latam y por qué ahora?
Skalar salió del anonimato con siete compañías en cartera: cuatro o cinco de América Latina y el resto en Estados Unidos, según Cárdenas. Su sede está en Nueva York, pero el foco regional es claro. La razón es estructural: en Latam hay una brecha de financiamiento de crecimiento que pocas firmas han intentado cerrar.
Caio Bolognesi, general partner de Monashees — el fondo brasileño que lideró la ronda semilla — dijo a Crunchbase News que ha visto «capital entrar y salir de la etapa de crecimiento, dejando a excelentes compañías luchando por levantar el equity que necesitan para seguir creciendo». Skalar, dice, llena ese hueco.
El propio recorrido de los fundadores explica la especialización regional. Cárdenas estudió en Stanford, trabajó cuatro años en Goldman Sachs y luego fue entrepreneur-in-residence en Monashees, donde conoció el modelo del Customer Value Fund de General Catalyst al implementarlo con varias empresas del portafolio. Castrillón pasó por Sura, Bain y Revolut antes de sumarse al proyecto.
Ese paso por Monashees fue el origen. Cárdenas notó que el modelo funcionaba bien con las compañías del fondo, pero General Catalyst lo concentraba en operaciones grandes. Ahí vio el espacio para una fintech enfocada en empresas más pequeñas y en mercados como Latinoamérica.
¿Qué hay detrás del Customer Value Fund?
Skalar no opera sola. Tiene una alianza de capital de deuda con el Customer Value Fund (CVF) de General Catalyst, que es la fuente del capital que Skalar luego despliega entre sus clientes. La semilla, no revelada en tamaño pero descrita como grande para estándares latinoamericanos, fue liderada por Monashees con participación de Nido Ventures y varios ángeles, según Crunchbase.
El CVF no es nuevo. General Catalyst lleva años desplegándolo con empresas como Fivetran, Lemonade y Grammarly — esta última tomó US$1.000 millones en mayo de 2025, reportó TechCrunch. Más recientemente, el fondo comprometió US$1.000 millones con IM8 — la marca de salud cofundada con David Beckham — para financiar hasta el 70% del gasto mensual en marketing cohorte por cohorte, según Pulse2.com.
La lógica es la misma que Skalar adapta para Latam: si un cohorte de clientes rinde por encima de lo esperado, el financiador cobra un retorno tope y todo ingreso posterior queda para la empresa. Si rinde por debajo, el financiador absorbe la pérdida. No hay equity, ni warrants, ni covenants financieros.
Para las startups eso significa tres cosas concretas, según Cárdenas: los acuerdos de Skalar no le dan derecho a seizing de activos en caso de default, no exigen mantener balances mínimos de caja y no imponen ratios financieros. El riesgo para la startup existe — aceleración de pagos si los ingresos caen o interrupción del financiamiento — pero está acotado a los clientes financiados, no al negocio completo.
¿Qué significa esto para tu startup?
Skalar no es para todas las compañías. Si tu startup gasta menos de US$100.000 al mes en adquisición de clientes, probablemente no califica. Si no tienes un modelo probado donde el ingreso por cliente supere el costo de adquirirlo durante un periodo razonable, tampoco.
Dicho esto, el modelo abre una puerta que la mayoría de founders hispanohablantes no había considerado. Tres acciones concretas si te interesa explorar este tipo de financiamiento:
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Mide tu unit economics con granularidad de cohorte. Skalar no financia proyecciones; financia datos. Antes de buscar esta alternativa, calcula cuánto te cuesta adquirir un cliente, cuánto se queda y cuánto te genera mes a mes por cohorte. Si no puedes contestar esas tres preguntas con datos limpios, esta línea de crédito no es para ti todavía.
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Separa el equity del gasto en growth. Uno de los mensajes implícitos del modelo es que el capital para I+D y producto tiene un perfil de riesgo distinto al capital para adquisición de clientes. Estructurar el stack de capital así — equity para lo incierto, deuda vinculada a cohortes para lo predecible — te da más flexibilidad en cada ronda.
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Evalúa el riesgo de aceleración e interrupción. Cárdenas fue claro: si los ingresos caen por debajo de los mínimos pactados, Skalar puede exigir repago más rápido o cortar el financiamiento. Modela ese escenario antes de firmar, igual que modelarías un down-round en equity. Un runway «cómodo» con este tipo de deuda puede dejar de serlo si el desempeño de un cohorte se deteriora.
Skalar es solo una señal de algo más grande: el venture debt y el revenue-based financing en Latam están empezando a profesionalizarse. Para los founders de la región, eso significa que pronto habrá más opciones entre equity dilutivo y bancos que no entienden SaaS.
Fuentes
- El Colombiano: De amigos del colegio a socios: así nació la startup paisa que ya financia US$125 millones a empresas en Latam (fuente original)
- Crunchbase News: Exclusive: Fintech Offers Startups Alternative To Venture Debt With A New Model To Finance Customer Acquisition Costs
- Pulse2.com: Prenetics Raises $1 Billion For IM8 Via General Catalyst’s Customer Value Fund
- TechCrunch: David Beckham’s health drink startup IM8 takes $1B from General Catalyst’s unusual CVF fund
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