El peor escenario fiscal que ha calculado el Gobierno colombiano
El proyecto de Presupuesto General de la Nación 2027 que el Gobierno de Abelardo De la Espriella radicó en el Congreso contempla, como punto de partida, un déficit fiscal del 9,4% del PIB para el próximo año. Es el mayor desbalance de las cuentas públicas en la historia reciente del país, según el análisis de Investigaciones Económicas y Análisis de Mercados de Banco de Bogotá recogido por Bloomberg Línea. Bajo ese escenario inercial —es decir, sin hacer nada para corregir el rumbo— el gasto total ascendería a COP$634,9 billones (unos US$203.625 millones según la cotización implícita del documento), COP$60 billones por encima de lo que había propuesto la administración anterior antes de que el Congreso lo devolviera el 11 de agosto, según reportó Reuters.
El 9,4% no es un escenario al que se espera llegar: es el techo desde el cual se negocia a la baja. La estrategia del nuevo equipo económico es deliberadamente pesimista para que cualquier ajuste se lea como buena noticia, en lugar de prometer metas que luego no se cumplen. El propio ministro de Hacienda, Miguel Gómez, anunció la radicación de una Ley de Ajuste Fiscal que busca recortar el desequilibrio en 2,2 puntos del PIB (cerca de COP$45 billones) y llevarlo a 7,2% en 2027 — la misma cifra estimada para 2026 —, según la reseña de Bloomberg Línea.
Por qué el presupuesto creció COP$60 billones de un día para otro
El alza no responde a un capricho de gasto. El documento lo atribuye a un «sinceramiento» de las cuentas tras reconocer mayores presiones en pensiones, salud, nómina, el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) y, sobre todo, el servicio de la deuda. Este último subió COP$37,4 billones bajo el supuesto de que el Gobierno no haría roll-over de los vencimientos de deuda interna en 2027. De los casi COP$60 billones de incremento, aproximadamente COP$30 billones son reconocimiento expreso de partidas subestimadas y otros COP$30 billones dependen del supuesto —calificado por los analistas como «inusual»— de que en 2026 no se tomarán acciones para reducir las amortizaciones del año siguiente.
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👥 Unirme a la comunidadA eso se suma el terremoto del 10 de agosto, cuyas pérdidas materiales el Ministerio de Hacienda estima preliminarmente en un rango de COP$30 billones a COP$40 billones, según Reuters. El presidente ha citado los COP$30 billones como costo de reconstrucción en sus conversaciones con el Congreso, de acuerdo con el senador Carlos Meisel en Blu Radio (recogido por Infobae).
Las dos palancas para no llegar al 9,4%
El nuevo marco fiscal deja al descubierto una vulnerabilidad clave que también mencionó Elijah Oliveros-Rosen, chief economist de mercados emergentes de S&P Global Ratings, en entrevista con Bloomberg Línea: en Colombia casi el 16% de los ingresos fiscales se destina al pago de intereses de la deuda — un nivel muy superior al de Chile y Perú, sus pares andinos. Si las tasas de largo plazo suben, el costo de reemplazar la deuda que vence puede continuar presionando el déficit.
Para evitarlo, el Gobierno tiene dos rutas identificadas. La primera es la Ley de Ajuste Fiscal en el Congreso. Goldman Sachs y Citi estiman que, si avanza, el déficit podría ubicarse entre 7,2% y 7,4% del PIB, mientras que JPMorgan advierte que la aprobación legislativa es «el riesgo clave de ejecución». El senador Meisel, del Centro Democrático, dejó abierta la puerta a estudiar impuestos puntuales sólo para cubrir la reconstrucción del terremoto, y rechazó un aumento general de cargas, según Infobae.
La segunda ruta depende del propio Ejecutivo. Banco de Bogotá identifica tres palancas adicionales: una gestión activa de la Tesorería que permita canjear deuda y reducir amortizaciones internas en al menos COP$32 billones; un ajuste del salario mínimo de un solo dígito —entre 8% y 9%— que modere el gasto indexado a inflación y pensiones; y una eventual reducción de la prima de riesgo si el mercado percibe compromiso fiscal, lo que abarataría el costo de financiación.
El tamaño de la deuda y la presión sobre los TES
El ajuste importa porque el tamaño de la deuda colombiana ya marca récords. Al cierre del primer semestre de 2026, la deuda pública alcanzó COP$1,167 billones (unos US$373.850 millones), equivalente al 60,5% del PIB, según datos del Ministerio de Hacienda recogidos por La Razón. El cupo de TES para 2026 subió de COP$85,25 billones a COP$110,25 billones y Hacienda anticipó una nueva emisión de bonos globales por cerca de US$3.000 millones.
Si nada cambia, para 2027 la oferta interna de TES superaría los COP$150 billones y el endeudamiento externo llegaría a US$26.101 millones, ambos máximos históricos; en un escenario de ajuste exitoso, esas necesidades podrían caer hasta en COP$90 billones.
Reacción del mercado: spread cayendo, pero calificación bajo presión
El primer termómetro del mercado —el diferencial de los TES frente a los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años— viene cayendo desde la elección de De la Espriella, según Oliveros-Rosen de S&P. Esa mejora en la percepción de riesgo ya permitió una significativa apreciación del peso: el dólar cerró el 31 de julio en COP$3.166, su nivel más bajo en siete años desde abril de 2019, con una revaluación acumulada del 23,2% en los últimos doce meses, según La Razón.
Sin embargo, la IED ha hecho la lectura contraria. En 2025 sólo entraron US$9.174 millones por inversión extranjera directa, un 14,1% menos que en 2024 (que ya había caído 15% frente a 2023), en un entorno de incertidumbre regulatoria en sectores petrolero y minero. S&P también advierte sobre una caída acumulada de más de cinco puntos porcentuales en la inversión fija del país. En paralelo, el PIB colombiano creció sólo 0,8% en 2023, 1,5% en 2024 y 2,6% en 2025 (cifras de La Razón); el nuevo presupuesto reduce la proyección de crecimiento de 2026 a 2,5% (desde 2,6%) y la de 2027 a 1,8% (desde 2,2%), según Reuters.
Una señal de respaldo externo llegó desde CAF — Banco de Desarrollo de América Latina: su presidente ejecutivo, Sergio Díaz-Granados, anunció un marco de financiamiento de US$9.000 millones hasta 2030 para cuatro sectores estratégicos (energía, infraestructura, seguridad y desarrollo territorial), tras reuniones en Estados Unidos con el equipo entrante, recogidas por La Razón.
¿Qué significa esto para tu startup?
Para founders con operaciones en Colombia, o que están evaluando aterrizar, las cifras dibujan un mapa de riesgo-oportunidad en tres dimensiones concretas.
1. Costo de capital alto durante más tiempo. El Banco de la República mantiene su tasa de intervención en 12% (la más alta de la región andina) para contener una inflación que cerró 2025 en 5,10% y ya marca 6,14% en el primer semestre de 2026, según La Razón. Esto significa que, si tu stack incluye financiamiento local, tu costo por deuda real va a seguir elevado; estructurar rondas con socios estratégicos o deuda indexada a TES pagaderos en pesos puede ser preferible a crédito bancario tradicional.
2. Doble vía para aprovechar la ventana de IED. El spread de los TES cayendo abre una ventana para emitir deuda corporativa o levantar rondas con inversores internacionales en mejor momento, justo cuando el riesgo-país se está reduciendo. La promesa de recortar 40% el gasto del Estado a 2030 —según declaró De la Espriella en campaña, recogido por La Razón— puede liberar contratos en sectores hoy estatizados (energía, infraestructura, salud). Mapea los cuatro sectores priorizados por CAF (energía, infraestructura productiva, seguridad, territorio) y busca canales de coinversión con multilaterales.
3. Bonos sociales y verdes como narrativa. El propio presupuesto menciona que «la estrategia para 2027 busca preservar el acceso de la Nación a los mercados financieros internacionales, aprovechando ventanas de oportunidad para emitir bonos sociales o verdes«, según el documento citado por Reuters. Si tu startup tiene métricas ESG verificables, el momento es propicio para emitir deuda temática o conseguir líneas de bancos de desarrollo (BID, CAF, IFC) que suelen dar montos y plazos más largos que el venture.
4. Hedge cambiario obligatorio. Con el peso sobrevalorado y el diferencial de inflación frente a EE.UU., las coberturas no son opcionales: blinda tus contratos en dólares con un horizonte mínimo de 12 meses y revisa tu pricing en pesos al menos trimestralmente.
Fuentes
- ¿Déficit fiscal superior al 9%? — Bloomberg Línea
- Senador Meisel sobre el Presupuesto 2027 — Infobae
- Colombia presenta al Congreso presupuesto 2027 — Reuters (Yahoo Finance)
- De la Espriella hereda hueco fiscal — La Razón
- S&P alerta vulnerabilidad fiscal de Colombia — Bloomberg Línea
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